He soñado con mi padre
Con relojes que funcionaban mal
Con personas de mi pasado
Que me mostraban fotografías
De mi padre cuando era niño
Del niño que yo había sido tiempo atrás
En esa foto yo era un chico
Aunque llevaba una remera blanca
Con la estampa de una banda de rock
Una remera que compré hace poco
Después de que mi padre se fuera
Todos hablaban del parecido entre ambos
Y yo sabía que algún día ese niño
El niño que yo había sido
Sería la fiel imagen de mi hijo varón
Ese hijo varón que nunca llegó a nacer
Recuerdo que luego mi padre me llamaba
Y me mostraba un cuaderno
Del que sacaba un papel viejo
Con varias cosas anotadas
Pero me señaló algo en particular
Una inscripción, apenas dos palabras
Que en mi sueño pude leer claramente
Me las mostró como sabiendo que
En esas dos palabras me ofrecía un mensaje
Que solo él y yo entenderíamos
Un guiño entre un padre y su hijo
No, yo no entiendo alemán
Mi padre tampoco lo hablaba
Pero intuí en esas dos palabras
Una especie de carpe diem
Un luminoso 'el momento es este'
Me desperté y fui a buscar
Qué significaban esas dos palabras
El traductor simplemente señaló:
"Ich bin = Soy".
Post Scriptum: No pude evitar hurgar en mi sueño, en busca de algún sentido, de una metáfora, incluso de un improbable mensaje. Me pregunté si aquel "Soy" significaba un "sigo estando", o un "sigo siendo en vos", o acaso un "estás siendo, y eso es lo importante". Recordé que en el sueño yo le decía a mi padre que sí, que recordaba el sentido de aquel "Ich bin". Y había algo que parecía referir a algún Lieder o a un poeta romántico. Lo cierto es que en sus últimos años mi padre solía escuchar mucha música clásica. Recordé entonces haber leído ese "Ich bin" en el título de una canción de Gustav Mahler: "Ich bin der Welt abhanden gekommen". Estoy por completo seguro de que no iba por ahí el asunto, pero no deja de ser un enlace, una curiosidad, una coincidencia. Finalmente el sentido no es algo que exista per se, sino algo que se construye. Este Lieder, escrito por un Mahler de unos cuarenta años, se basa en un poema de Friedrich Rückert, y no es una canción triste, tanto como un canto a la paz interior. Estoy seguro, lo digo de nuevo, de que no va por aquí la cosa, pero el poema en cuestión dice:
Me he apartado del mundo
con el que malgastè tanto tiempo;
hace ya mucho que nadie sabe de mí,
bien pueden creer que he muerto.
Y no me importa en lo más mínimo
si creen que estoy muerto.
Tampoco tengo nada que objetar,
pues en verdad he muerto para el mundo.
He muerto para el bullicio del mundo
y descanso en un reino tranquilo.
Vivo solo en mi propio cielo,
en mi amor, en mi canción.

