En mi sueño estaba en una clase. La profesora hacía preguntas sencillas, hasta que de pronto propuso un ejercicio que pretendía ser más complejo. Se trataba de calcular la superficie de una serie de prismas rectangulares, colocados uno encima del otro. Yo no alcanzaba a tomar nota, así que la interrumpí, para pedirle que dictara las medidas de cada pieza más despacio. También le pregunté si lo que quería era que calculáramos la superficie relativa del plano o la topografía del conjunto (en mi sueño lo decía así; lo que quería saber es si debía o no incluir la superficie de las caras verticales del cuerpo).
Como si se anticipara a mi pensamiento, en lugar de responder mi pregunta, ella siguió hablando y recomendó que no usáramos ninguna inteligencia artificial para resolver el problema. Me sentí aludido, pues sin duda ese era para mí un buen recurso. Expliqué entonces que yo no pretendía que la IA calculara un resultado, sino que mi problema era de memoria: así como me costaba retener los números de su dictado, no recordaba la fórmula que debía usar para resolver el cálculo.
Bastó con decirlo para que me diese cuenta de la esencia del problema, y lo expresé en voz alta: "Claro, es que en el fondo sigo dependiendo de la IA, porque en definitiva estoy depositando mi memoria en ella."
En ese momento no me desperté, pero sí entendí que estaba soñando. Lo supe porque me causó gracia que en un sueño pudieran aparecer expresiones tales como "superficie relativa" o "topografía". Pero algo de lo de la memoria me quedó resonando. Es que, si en efecto habíamos decidido confiar nuestra memoria a una máquina ¿cómo podíamos tener alguna garantía en cuanto a que tal memoria fuese fidedigna? Además, convengamos que un libro mantiene lo que dice en sus páginas fijo, de una vez y para siempre. Podrá tratarse de una verdad o no, pero lo escrito en un papel es invariable. En cambio, las inteligencias artificiales, con sus modulaciones, ancladas a las dinámicas de sus entrenamientos, podrían recordar una cosa hoy, y otra diferente mañana.
Ya estaba despierto del todo cuando se me presentó otra pregunta: ¿no tendrá que ver con esto el hecho de que cada vez menos gente parezca recordar las cosas que sucedieron, desentendiéndose de la memoria o empecinándose incluso en creer recordar lo que prefiere?







