miércoles, agosto 01, 2012

Memorias

Encuentro un verso de Borges, en una entrada de Facebook. No lo conozco. Lo busco y es el final de un poema titulado Cambridge. Como es de esperar, se trata de un bello poema. Me tienta también a mí dejar a mano un fragmento, y lo hago...


Alzo los ojos y los pierdo en el ubicuo azul.
Más allá están los árboles de Longfellow
y el dormido río incesante.
Nadie en las calles, pero no es un domingo.
No es un lunes,
el día que nos depara la ilusión de empezar.
No es un martes,
el día que preside el planeta rojo.
No es un miércoles,
el día de aquel dios de los laberintos
que en el Norte fue Odin.
No es jueves,
el día que ya se resigna al domingo.
No es un viernes,
el día regido por la divinidad que en las selvas
entreteje los cuerpos de los amantes.
No es un sábado.
No está en el tiempo sucesivo
sino en los reinos espectrales de la memoria.
Como en los sueños
detrás de las altas puertas no hay nada,
ni siquiera el vacío.
Como en los sueños,
detrás del rostro que nos mira no hay nadie.
Anverso sin reverso,
moneda de una sola cara, las cosas.
Esas miserias son los bienes
que el precipitado tiempo nos deja.
Somos nuestra memoria,
somos ese quimérico museo de formas inconstantes,
ese montón de espejos rotos.

Pero sí... Definitivamente es ese verso final el que lo dice todo. Somos nuestra memoria, y ella es inconstante, caprichosa a veces, sabia en otras ocasiones, unas pocas acaso, pero jamás objetiva, nunca reveladora de una realidad que inevitablemente estará siempre más allá, en algún otro lugar, vaya uno a saber dónde. Aquí sólo hay, como bien lo ha dicho el poeta, formas inconstantes, un montón de espejos rotos, y otros tantos ingenuos empecinados en creer que así es como realmente han sido algunas cosas.

lunes, julio 30, 2012

Donde la palabra nombra...

Hace unos días me topé con una formidable cita debida a Marguerite Duras, que quiero dejar consignada a continuación:

"Me dije que uno escribe siempre sobre el cuerpo muerto del mundo, y también sobre el cuerpo muerto del amor. Que es en los estados de ausencia donde se hunde el escrito, no para reemplazar nada de lo que ha sido vivido o supuestamente ha sido, sino para consignar el desierto dejado por ello."
Me digo que la cita es magnífica, tremendamente lúcida, y notablemente lacaniana. Allí donde la palabra nombra, lo que se nombre es la ausencia de lo nombrado. Pero no logro resistirme y sucumbo a la tentación de perfeccionar esta idea. Y entonces digo: que en general se escribe para consignar el desierto dejado por aquello que no está. Ya sea porque se ha ido o porque jamás se lo ha tenido. Y me digo además que esto no funciona de este modo sólo con la palabra escrita, sino también con la palabra dicha, y también con aquellas palabras que, habiendo despertado en nuestra mente, luego se han callado. Pues no se trata únicamente de la palabra, sino de cualquier representación imaginaria. Con las ideas en general sucede esto. Toda idea en nuestra mente inaugura un desierto, una ausencia, un ideal que a veces puede cobrar una dimensión tal que finalmente es capaz de asfixiarte.

domingo, julio 29, 2012

Olvido

Mira a tu alrededor. Todo eso que está allí, al alcance de tu vista, o casi todo al menos, seguirá estando cuando tú ya no estés para verlo. Pero no te sientas por ello inferior, ni tampoco insignificante. Porque todo lo que ves, o casi todo, correrá tarde o temprano la misma suerte. A la larga, no hay nada que pueda rescatarnos del olvido.

(En realidad, la reflexión no tiene por qué ser necesariamente pesimista: quien nada tiene, nada tiene que perder y es en consecuencia absolutamente libre.)


P.D.: Diez años más tarde, releo este pensamiento (¿pueden leerse los pensamientos?) y me doy cuenta de que bien podría convertirse en un poema. Algo así como...

Mira a tu alrededor. 
Todo eso que está allí 
al alcance de tu vista 
o casi todo, al menos, 
seguirá estando cuando 
ya no estés para verlo.
No te sientas por ello inferior 
ni tampoco insignificante 
pues todo lo que ves 
absolutamente todo 
correrá tarde o temprano 
la misma suerte.
A la larga, no hay nada 
que pueda rescatarnos del olvido.

sábado, julio 28, 2012

Mejoría

Aquel muchacho
lo imagino algo desalineado
un poco rebelde tal vez
bastante problemático
acaso algo inmaduro
aquel muchacho, decía,
no sabía manejar sus emociones
cuando la angustia lo superaba
se despertaba gritando
en medio de la noche
como un desquiciado
se tiraba al piso
se orinaba encima
o golpeaba su cabeza
hasta aturdirse
o hasta hacerla sangrar
un poco.

Luego se detenía
porque con eso alcanzaba
porque era suficiente
para ahuyentar
los fantasmas
de su mente.

Un día lo trató un médico
quienes lo querían bien
le ofrecieron consejos
él mismo reflexionó
tomó unas pastillas
maduró, escuchó, hizo caso.

Hoy todavía tiene angustias
no logró a pesar de todo
que las cosas le resbalen
como su médico pretendía
y como él mismo hubiese deseado
pero ya no grita como antes
ni se hace más encima
ni golpea su cabeza
hasta hacerla sangrar
y la gente que lo quiere
lo aplaude y se alegra
viendo cuánto creció
lo mucho que maduró
lo bien que ahora
parece estar.

Lo que nadie logra ver
es que su cabeza todavía
sangra debido a la angustia
sólo que ahora
sangra por dentro
y él ya no sabe cómo
espantar los fantasmas
aliviar eso que siente
entonces escribe poemas
sin demasiado sentido
poemas que nadie leerá
que hablan de otras gentes
que sufren por allí
gentes que no existen
lo mismo que él.

Pero ahora
que ya no golpea
su cabeza
contra nada
ya no sabe cómo
liberar su angustia.

lunes, julio 23, 2012

Decir callando, callar diciendo

"Se pueden decir muchas cosas callando. Así como se pueden callar muchas cosas diciendo." Leo esta frase y me quedó pensando en cuánta sabiduría encierra. En cuanto a lo primero, es algo que resulta evidente, por no escribir evidentísimo, palabra que según la Real Academia no existe. Evidentísimo al menos para mí, que suelo callar más de lo que digo, y no porque me guste hacerme el misterioso, sino porque esa es mi manera de decir. En cuanto a lo segundo, lo lamento, pero no puedo dejar de pensar, entre muchos otros ejemplos igualmente posibles, en la verborragia del actual gobierno. Pero es sólo un ejemplo, insisto, entre tantos otros posibles.

miércoles, julio 18, 2012

In Memoriam Jon Lord, Rick Wright & others

Cuando los ídolos musicales de tu adolescencia, esos que todavía sonríen desde la portada de los viejos discos, jóvenes y hermosos, con el pelo largo y ese aire de alegre rebeldía que nos otorga la convicción de tener por delante un largo tiempo por vivir, mucho más amplio ese horizonte que aquel otro que con los años aportará más tarde la experiencia, y todavía suenan así de jóvenes y de rebeldes y de hermosos rockeando en esos mismos discos que uno escuchó antaño una y mil veces, y que todavía se atesoran en un rincón especial; cuando estos ídolos se mueren, pero no por culpa de una sobredosis, ni en un accidente de autos, ni cayendo de un helicóptero, ni asesinados por un demente, sino como consecuencia de una enfermedad degenerativa tan vulgar como un cáncer de páncreas, y en este sentido hay que reconocer que algo de razón tuvo aquel que opinó que la muerte de Lennon fue mucho más políticamente correcta que la de Harrison, por aquello de que para una estrella siempre será preferible estallar a desvanecerse, pero además sin que uno pueda decir con justicia ninguna cosa asimilable a un "tan joven que era", pues aunque tampoco fuesen viejos esta declaración ya no sería sincera... Cuando todo esto sucede, viene a ser como una pequeña señal de alerta que te indica que también para vos, aunque no seas famoso, el tiempo está pasando, inconmovible.

domingo, julio 15, 2012

Pandora

He fracasado en todo.
O en casi todo, y es casi lo mismo.
Hoy ha vuelto a salir el sol
...por el este
...por el norte
...por el sur
...por el oeste
Sol de utilería
que no conoce su rumbo
ni es capaz de ahuyentar las sombras
de la noche que se encarnan
en el alma.

He fracasado en todo.
O en casi todo.
Hasta en aquel torpe intento
por acabar conmigo mismo.
No soy más que el triste despojo
de aquello que alguna vez
soñé que un día sería.
Y hoy no tengo siquiera
la convicción suficiente para
dejar de ser de una vez por todas,
para apurar esa hora final en que
no seré más que olvido.

Esa hora llegará para todos,
menudo consuelo,
por más que nos empeñemos
en conseguir lo contrario.

Necesito una esperanza.
Tal vez será por eso que ahora
me topo con esta caja que
bien podría ser la de Pandora.
Pero no. Es tan solo una caja
con recuerdos de infancia.
Vaya a saber uno de
dónde habrá salido.

La abro.
Hay aquí dentro
una pequeña rana de lata
que salta cuando se le da cuerda.
Hay también un cañón de juguete
y unas cuantas cebitas
que nunca han sido usadas.
Hay varios autitos de colección,
tan bien cuidados que parecen nuevos,
y un viejo oso de peluche
que seguramente alguna vez
habrá ahuyentado
los miedos propios de la noche
y hoy da un poco de pena
con sus ojos de botón y su costado raído.

Y hay finalmente un cuchillo,
que al parecer jamás fue estrenado.
Un cuchillo prometedor y amenazante
cuyo filo podría cortar fácilmente
cualquier cadena de sueños rotos.

viernes, julio 13, 2012

Los inmortales

Somos inmortales. Hasta que un buen día, sin previo aviso, nos visita un fantasma. Un fantasma que aparece allí, en nuestra propia casa, cómodamente sentado ante nuestros ojos en esa silla en la cual hasta el día anterior sólo los mortales se habían sentado. Esos mortales que pretendían no serlo, claro, pobres ingenuos. Así somos. La presencia no nos amenaza, ni pretende asustarnos, ni nos increpa, ni nos reclama nada. Sólo aparece sentada allí, amable, cordial, pacífica, con su manta rosa, como si jamás se hubiese ido. Moviendo una mano saluda a su hijo, un hombre ya grande, esencialmente bueno, que no puede dar crédito a sus propios ojos. Y al segundo siguiente simplemente ya no está más. No pasó a mayores la visita. Pero esto solo alcanza para alterar el estado de todas las cosas. El mundo es de repente más frágil. O tal vez no, en realidad. Pero se hizo más patente el hecho de que ni siquiera aquellos que nunca antes murieron están a salvo de no morir quizás mañana.

Los inmortales se van a ir también, algún día.
Y yo no puedo parar de llorar.

jueves, julio 12, 2012

El tiempo, ese inconstante...


¿Cuánto dura el presente? ¿Durante cuánto se extiende ese inasible momento en el cual vivimos, respiramos, amamos, sufrimos, tragamos, eyaculamos, esperamos, desesperamos, gritamos, pensamos, nos preguntamos cosas sin sentido como esta? De seguro el presente no es el día que transcurre, pues con el paso de un solo día son muchas las cosas que suceden, y ya por la tarde anotamos como parte del pasado aquel beso que dimos por la mañana, ese mal paso que dimos al mediodía, aquel otro al cual no nos atrevimos. ¿Durará el presente una hora, acaso?... ¿Solamente media, tal vez?... ¿O apenas un minuto, ese que en ocasiones marca la diferencia sutil pero definitiva entre la vida y la muerte? ¡Ay, si Romeo hubiese llegado un minuto más tarde apenas, hubiese encontrado a Julieta despierta y ninguna tragedia hubiese tenido lugar!... O por lo menos no esa tragedia, la que imaginó Shakespeare, que otras seguramente habrán podido suceder.

Regresando a la cuestión del presente sobre la cual estábamos reflexionando ("estábamos"; hasta eso ya es parte del pasado), lo cierto es que por mucho que nos esforcemos siempre podremos partir por dos ese segmento impreciso de tiempo que constituye el ahora. Un minuto, medio minuto, quince segundos, un segundo tan solo, una décima de segundo, que marca la diferencia entre el triunfo y la derrota de un corredor, una centésima... Nos asombraría saber la cantidad de cosas que pueden suceder en el mundo subatómico en el transcurso de la millonésima parte de un segundo cualquiera. Por pequeña que sea la fracción de tiempo que decidamos considerar, siempre podremos partirla en dos. Con lo cual, hasta es posible que eso que llamamos presente en definitiva no exista.

Tal vez en verdad el presente sea sencillamente el impreciso momento en el cual el futuro (que tampoco existe, pues por definición es lo que aún no ha sucedido) se transforma en pasado (que por cierto tampoco existe, pues por definición es lo que alguna vez estuvo pero ya no está más). Y sin embargo, el presente transcurre, como transcurre el tiempo, como transcurre la vida. Evidentemente hay en alguna parte un error en nuestra apreciación de las cosas. Y sin embargo, la vida sigue, a pesar de ello.

miércoles, julio 11, 2012

Estar errado

"Yo nunca me equivoco", asegura alguien, con tono enfático. Pero después parece reflexionar un poco, y con un dejo de aparente humildad reconoce: "No, en realidad esto que acabo de decir no es cierto. Una vez creí estar equivocado... Y por supuesto no lo estaba; ese fue el único error que cometí en mi vida."

Quien se expresaba de esta manera lo decía como una humorada. Pero me recordó la soberbia sincera de mucha gente, tanto más peligrosa cuanto más poder detenta. Que cada quien ilustre esta reflexión escogiendo su propio ejemplo.

martes, julio 10, 2012

La realidad, esa ingenua mirada que tenemos sobre el mundo...

En el albor de los tiempos, los primeros humanos quisieron comprender aquello que sucedía a su alrededor. Y como no les resultó posible, atribuyeron a cada suceso un significado, sentando así las bases de ese algo que pretenciosamente terminaron llamando "realidad".

Con el correr de los años y los siglos muchas cosas cambiaron. Pero en el fondo nada ha cambiado, en lo que respecta a nuestra humilde (o para decirlo con mayor propiedad: ingenua) comprensión de las cosas y del mundo. Creemos saber. Ese es nuestro mayor error.

lunes, julio 09, 2012

Estar de acuerdo

- ¿Cómo saber si esto, que yo llamo verde, tú no lo ves rojo, aunque los dos lo denomináramos verde y creyéramos estar de acuerdo? -le decía sosteniendo en la diestra una col.

(Federico Andrahazi, El secreto de los flamencos)

PARA TENER PRESENTE: Buena parte de la comunicación humana, incluso en aquellas raras ocasiones en que todo parece funcionar bien, está basada en realidad sobre un equívoco.

domingo, julio 08, 2012

Breve reflexión acerca del futuro

Tanto para bien como para mal, jamás supongas que algo no ha de ocurrirte simplemente porque nunca antes te haya sucedido. Ten en cuenta que después de todo, y por mucho que queramos resistirnos a pensar en ello, todos los días muere gente que hasta la mañana anterior acostumbraba amanecer con vida.

sábado, julio 07, 2012

Soledad

Se pregunta el italiano Carlo Dossi por qué, en general, las personas rehuyen la soledad. Y él mismo se responde:

"Es que son muy pocos los que encuentran compañía estando solos consigo mismos."

Teniendo presente esta idea es que algunas veces quisiera ser mejor compañía para mi propia persona. Pero la verdad es que a pesar de mis esfuerzos la mayor parte del tiempo no me soporto. Como ahora. ¿Qué hacer en momentos así? Salir a buscar la compañía de alguien más, por supuesto. Pero si yo mismo no me tolero, ¿cómo pretender que alguien más lo hiciera? Debería intentar cambiar mi mal genio, tal vez. Pero entonces ya volvería a ser una buena compañía para mí. Y me conformaría con estar solo conmigo mismo.

viernes, julio 06, 2012

Breve reflexión acerca del miedo III


El erotismo está ligado al conocimiento de la muerte, sostiene Georges Bataille. De la propia muerte, aclaro yo. Y es que, en efecto, en los círculos los extremos se tocan. La seducción erótica, vinculada a la procreación, no es sino una máscara que le ponemos a la vida para escaparle por un rato al miedo que sentimos ante el desconocido abismo que supone la inevitable finitud de lo que somos.

miércoles, mayo 23, 2012

Breve reflexion acerca del miedo II

En relación a los miedos, precisamente, que sobre eso versa la anotación de este blog que precede inmediatamente a la presente, sin duda vale la pena tener presente aquella sabia aseveración que realizara alguna vez André Guide, cuando afirmó:

"Existen muy pocos monstruos que ameriten el miedo que alguna vez sentimos por ellos."

Es así, nomás, la cosa. Más allá, por supuesto, de que el mejor modo de no dejarse vencer por los monstruos, sean los de verdad o los imaginarios, sea no preocuparse en demasía por ellos.

martes, mayo 22, 2012

Breve reflexión acerca del miedo

Alguien escribe en alguna parte aquella famosa sentencia que asegura: "No hay nada de qué temer, excepto el temor en sí mismo."

De acuerdo, me digo; tiene algún sentido. Pero sinceramente prefiero pensar, un poco a la manera de Franz Kafka cuando sostiene que uno no debe desesperar ni siquiera ante el hecho de ya no desesperar, en otros términos. Algo así como: "No tengas miedo, ni siquiera ante la posibilidad de sentir miedo."

Sinceramente me parece algo mucho más sano y tranquilizador.

domingo, mayo 06, 2012

Palomas


Ella mira al anciano que le da de comer a las palomas. Según le dirá más tarde a alguien más, lleva en sus manos llenas de migas más alimento del que guarda dentro de su propio pellejo. ¿Por qué hace lo que hace?, se pregunta, sin que nadie le ofrezca una respuesta. Entonces, al llegar a su casa, ella abre su block de notas y escribe:

"¿Usted alguna vez se puso a pensar qué se esconde detrás del acto de dar de comer a una paloma? El ave no necesita de las migajas de la mano de un humano para vivir, puesto que sabe donde conseguir su alimento. En la acción de alimentar a una paloma se esconde un deseo de volver la vida más poética. Pero también se encubre un deseo oscuro fundado en que algo tan libre como un ave se valga de uno por unos momentos."

Es verdad lo que ha escrito ella. Como también es cierto, y no hay que olvidarlo, que hay quienes tiran migas con el secreto propósito de que alguna paloma se acerque lo suficiente, para poder cazarla y hacerla luego con polenta. Esta clase de personas -de más está decirlo- poco y nada sabe de la vida poética, por supuesto.

martes, mayo 01, 2012

Fantasmas virtuales

Algo curioso está pasando en el mundo virtual. Algo que, conforme pase el tiempo, sólo puede profundizar sus efectos. Ya van varias veces que Facebook me sugiere como contactos a quienes, por cierto, por más que quieran, o hubiesen querido aceptarme, ya no podrán hacerlo. Y esto es algo que cada vez sucederá más a menudo. Quiero decir: la gente se va de este mundo, de risas y de lágrimas, pero permanecen aquí los perfiles que crearon en vida en las redes sociales. Y casi como si fuesen santuarios la gente entra (entramos) y se siguen escribiendo allí cosas. Y en definitiva parece que estamos ante fantasmas, que se resisten a irse del todo, o que acaso nos recuerdan de este modo lo que fueron cuando todavía estaban vivos.

¿Habremos encontrado al fin un sucedáneo virtual para la inmortalidad? ¿O será este un modo de recordarnos, quienes ya no están, que también nosotros somos mortales?

De todos modos, de continuar sin cambios este proceso, lo curioso es que de aquí a doscientos años, si es que para entonces las redes sociales en Internet permanecen sin mayores cambios, en este universo de lo virtual seremos más los fantasmas que los propios vivos. Y conste que, proyección a futuro mediante, ya me he incluido a mí mismo, sin mayores resistencias, en el otro bando.

Saludos, entonces, a mis nietos, y también a los nietos de mis nietos, si alguna vez llegan a pasar por aquí. Y por si acaso dejo constancia de mi declaración de haber hecho siempre lo mejor que pude, incluso cuando ello pueda parecer algún día no haber sido suficiente.

lunes, abril 30, 2012

Contradicciones


Me llama la atención un cartel, pegado en los muros de la facultad, que dice así: "Basta de violencia contra la mujer".

- Absolutamente de acuerdo, pienso.

Pero enseguida, más abajo, en el mismo cartel también leo: "Sí al aborto".

- Será sí al aborto de fetos masculinos, me digo entonces. Porque no cabe duda, visto desde la perspectiva del feto femenino, de que el aborto sólo podría ser visto como una clara forma de violencia.

sábado, marzo 03, 2012

Dolor y sabiduría

Muchas veces nuestras preocupaciones reflejan la medida exacta de nuestra ignorancia. El paciente que teme que no le den suficiente anestesia y sentir dolor durante la operación a la cual va a someterse, por ejemplo; cuando en realidad, como bien lo sabe el anestesista, el verdadero riesgo es otro, pues si se suministra anestesia de más puede que el paciente jamás despierte. 

Lo mismo vale para nuestra vida cotidiana. Con nuestra vana preocupación por esa mínima mancha que quedó en la pared recién pintada, por poner un caso; humilde metáfora que aplica a tantísimas otras cosas. Quiero decir: un ciego no repararía en esa pequeña mancha, y en consecuencia no se amargaría por ella... ¿Quién es entonces más afortunado? ¿Quien por no poder ver la mancha en cuestión no se aflige por ella? ¿O aquel otro que, pudiéndola ver, se amarga al punto de no disfrutar de lo bueno que tiene?

Cierto es que, como decía un sabio amigo a quien hace mucho no veo, cuando a uno le pisan el pie, uno es el único que sabe cuánto duele... Pero entonces resulta que hasta para evaluar el propio dolor es preciso tener cierta dosis de sabiduría.

viernes, febrero 24, 2012

El vaso medio lleno

Alguien vuelve a traer la ya clásica cuestión de si el vaso está medio lleno o medio vacío. Pero esta vez surge un interesante punto de vista sobre el particular. Habitualmente quien ve el vaso medio lleno es tenido por optimista, y se tilda de pesimista a su opositor. Por otra parte, lo común es que al optimista se lo califique de idealista, mientras que el pesimista, por el contrario, suele pasar por alguien con los pies bien puestos sobre la tierra. "Yo no soy apocalíptico ni pesimista, sino realista", solía decir Christian Ferrer en tiempos en que él era mi profesor y yo asistía a sus clases como estudiante. No me extrañaría que lo siga diciendo. En todo caso, esta mirada que identifica pesimismo con realismo se encuentra bastante extendida. Y me tienta añadir que seguramente no sin motivos.

Sin embargo, hete aquí que hay un punto de vista alternativo, según el cual quien observa el vaso medio vacío es en los hechos un idealista, en tanto el hombre centrado en los hechos es quien lo ve medio lleno. Y la explicación para esto es bien simple: nótese que quien observa el vaso medio lleno, está viendo lo que de hecho hay. Lo que hay, en esa mitad del vaso, es real. Por el contrario, quien escoge ver el vaso medio vacío, pone su atención en aquello que falta, que es precisamente lo que no está, aquello que no tiene presencia material, que no existe y acaso jamás haya existido. Por ende, su punto de vista está focalizado no en una realidad, sino en una mera idea, en un deseo.

La cuestión no es menor, en cierto punto. Porque todo el tiempo estamos eligiendo, incluso sin ser del todo concientes de ello, entre la posibilidad de ver todo lo mucho que nos falta o todo lo mucho que tenemos. Y no se trata de ser conformista. Pero lo que tenemos es real, y lo que nos falta pertenece al mundo de lo ideal. Sin embargo, nos solemos angustiar por lo que nos falta con mucha mayor facilidad de lo que nos conformamos en lo que de hecho es nuestro. ¿Idealista?... ¿Realista?... Todo depende de cómo uno prefiera observar las cosas.

martes, febrero 21, 2012

Quiero un trozo de mí mismo para seguir viviendo


Esta costumbre de revisar los papeles viejos antes de tirarlos... Papeles conservados durante años, en el fondo de algún placard, que finalmente se encuentran con su inevitable destino de terminar en la basura, pero que antes reciben una última mirada, casi como un consuelo, previo al ser olvidados definitivamente. Y entonces de repente una frase, sabe Dios nacida de quién, que de mí no ha sido:

"Igual a una bestia malherida que se alimenta de su propia sangre, quiero un trozo de mí mismo para seguir viviendo."

Así dice. Y yo, antes de tirar ese papel a la basura, decido anotar aquí esas palabras, movido por alguna razón que ciertamente se me escapa.

lunes, febrero 20, 2012

Sensibilidad y entendimiento

La sensibilidad y el entendimiento son dos dimensiones que difícilmente compatibilicen de una manera adecuada. Quien piensa y quien siente se acercan de maneras diamentralmente opuestas al mundo. El primero instala, a través de su razón, una distancia respecto de las cosas y de sí mismo que el segundo no concibe. Lo paradójico del caso es que, probablemente, el primero no comprenda en absoluto de qué se trata.

Recordemos lo que dice Schiller en sus Cartas para la educación estética del hombre: "Al entendimiento le es necesario desgraciadamente destruir primero el sentido interior del objeto para poder apropiarse de él. Como el químico, el filósofo sólo descubre el enlace de los elementos mediante la disolución, y sólo llega a comprender la obra de la naturaleza espontánea mediante tortuosos procedimientos técnicos. Se ve obligado a encadenar con reglas a los fenómenos para captarlos en su fugacidad, a desmembrar sus bellos cuerpos en conceptos y a conservar su vivo espíritu en un indigente armazón de palabras. ... Tratando de acercar el objeto de mis investigaciones al entendimiento, lo alejo de la sensibilidad. ... Esto es aplicable al fenómeno de la belleza. Toda su magia descansa en su misterio."

miércoles, febrero 15, 2012

La idea de luchar contra la idea del poder


Leo el siguiente comentario de Gregory Bateson: "Dicen que el poder corrompe, pero sospecho que eso es una tontería. Lo que sí es verdad es que la IDEA del poder corrompe. El poder corrompe más rápidamente a quienes creen en él y son ellos quienes más lo apetecen. Es obvio que nuestro sistema democrático tiende a dar el poder a quienes tienen hambre de él y brinda a quienes no lo desean todas las oportunidades para evitarlo. No es un ordenamiento muy satisfactorio, si efectivamente el poder corrompe a quienes creen en él y lo desean."

La frase me lleva a pensar, por supuesto, en la eterna corruptela política argentina que ha caracterizado a nuestro país desde el mismo momento de su fundación. También pienso en la paradójica condición del sistema democrático. Pero sobre todo me detengo en esa curiosa distinción que Bateson hace, al remarcar que no se trata del poder, sino de la IDEA del poder. Y entonces me resulta de pronto evidente que dicha IDEA opera en función de quien desea y persigue el poder tanto como de quien debe padecer al presunto poderoso. Presunto, pues se trata nada más que de una idea. Bastaría con que lográsemos cambiar nuestra perspectiva respecto de esa gente para las cosas en su conjunto comenzaran a ser muy diferentes.

miércoles, febrero 08, 2012

Pasiones y cuerpos virtuales


"Inventamos lo prohibido para tener emociones y necesidades", señaló alguna vez el dramaturgo Darío Fo. "Pareciera que si nos quitan lo prohibido nos quedamos sin el placer de hacerlo." Resulta claro lo que dice Fo, quien sabe, por cierto, de prohibiciones. Pero una cosa es lo prohibido que pese a serlo resulta alcanzable, y otra muy distinta aquello que además de prohibido resulta utópico, cuyo deseo únicamente puede conducirnos a una permanente desilusión.

Si a una persona le dicen que no puede entrar en un lugar, es ahí exactamente adonde querrá entrar. Pero si a la larga resulta que ese lugar al cual uno quería entrar porque no lo dejaban finalmente no existe, el placer se convierte en una frustración irremediable. Es como esa historia que imaginó alguna vez Bioy Casares, cuando el protagonista de La invención de Morel se enamora de Faustine, solo para enterarse más tarde (pero ya irremediablemente enamorado, con lo cual no puede dejar de desear) que Faustine no es real, sino tan sólo una proyección generada por una compleja maquinaria.

Tristemente, todos somos en cierta medida una proyección imaginaria de los demás. Y los otros una proyección imaginaria que nosotros hacemos de ellos, claro. Acaso el cuerpo nos seduce porque nos promete la posibilidad de ir más allá de este engaño, y de allí derive el deseo. Finalmente, incluso cuando uno nunca pueda llegar a sentir las sensaciones del otro, e incluso cuando el otro no exista tal como lo imaginamos, es difícil negar la otredad en sí misma en el contacto con la piel del otro, en el momento del encuentro de los cuerpos.

Pero hay un cuerpo ausente, cada vez más pertinaz en nuestra cultura, del que no es posible esperar esta clase de evidencia.

lunes, febrero 06, 2012

Artes plásticas 2


Según parece, la familia real de Qatar pagó U$S 250 millones por el cuadro "Los jugadores de cartas", del francés Paul Cézanne, que se convierte así en la obra de arte más cara de la historia. Dicen que la tela irá a parar al Museo Nacional de Qatar, lo cual es al menos una buena noticia. Triste destino sería que esta pintura terminase oculta en la bóveda privada de algún excéntrico coleccionista millonario.

Pero más allá de esto también me digo: si por esas cosas del destino mañana llegara a descubrirse que este cuadro no era un Cézanne original, sino una copia, o que en realidad se trata de una obra que pintó otra persona y fue mal atribuida a Cézanne, su cotización bajaría estrepitosamente. Por lo pronto, ya nadie estaría dispuesto a pagar los U$S 25.000.000 que se pagaron por esta pieza. Sin embargo, el cuadro seguiría siendo el mismo. La conclusión es simple: lo que vale no es el cuadro en sí... sino el hecho de tratarse de un Cézanne. 

Entonces me pregunto: ¿No es esta una manera bastante imbécil de aproximarse a una obra de arte?

domingo, febrero 05, 2012

Artes plásticas


Cada tanto llega el momento de tirar papeles a la basura: periódicos viejos, fotocopias diversas, hojas sueltas sacadas de aquí y allá. En esos días, siempre me empeño en tratar de rescatar alguna frase, algún concepto, de entre todos esos papeles que en apariencia ya no tienen ninguna relevancia. Y casi siempre algo encuentro.

He aquí algo de lo que encontré esta vez: "Creo que lo que más me gusta de las artes plásticas es que hacés alguna tontería, tirás una cosa, esparcís un material cualquiera, derramás el tarro de pinceles en el suelo, y listo: algo fuera de vos mismo ha pasado. Por malo que sea, ya está allí, independiente, pidiendo una respuesta." 

Confieso que más de una vez pensé esto mismo (me refiero a lo de la simplicidad de la tontería) de muchos artístas plásticos, sobre todo de Warhol a esta parte. Pero lo curioso aquí es que el autor de la frase se dedica de hecho a las artes plásicas: se trata del brasileño Nuno Ramos. No conozco nada de su obra, pero me llama la atención la brutal sinceridad con la cual se refiere a su arte. Y como Ramos también ha fatigado su máquina de escribir y ha publicado algunos libros, añade que la palabra exige en cambio, para salir a la superficie literaria, un trabajo especial, que la purifique de la banalidad del día a día.

Por qué razón las artes plásticas podrían ser banales y la literatura no, es un tema para debatir, aunque no sea esta la ocasión de hacerlo. Pero me quedo con la idea de que aquello que se pone allí, en el mundo, fuera de uno, sea bueno o sea malo, una vez que la obra surge, ya quedó en el mundo, independiente, reclamando una respuesta. Y me digo que también con las palabras sucede esto mismo a veces.

viernes, febrero 03, 2012

Una boludez...

Una mañana, al despertar, comprendí que tarde o temprano, en algún momento de mi vida, alguien me iba a tomar por boludo. Así las cosas, opté por encarar el asunto con cierta filosofía y decidí prepararme: si tenía que pasar por boludo, yo no quería ser un boludo cualquiera. Decidí que yo iba a ser un boludo diplomado. Y como enseguida me percaté de que no hay ninguna institución oficial que ofrezca, al menos declaradamente, esta especialidad, gasté parte de mis ahorros para anotarme en un curso privado. Lo cual demuestra que alguna aptitud tenía para la empresa que me había propuesto.

Lo cierto es que estudié, me esforzé todo lo que pude, cuando no pude intenté que se notara lo menos posible, y todo parecía marchar a pedir de boca... Pero el día en que debía rendir el examen final, ese examen del cual dependía finalmente el otorgamiento de mi diploma, los examinadores me reprobaron. "Habrá sido por boludo", dirá algún desprevenido, sin notar que precisamente ser boludo era el objetivo del curso, con lo cual se hubiese tratado de un contrasentido. En todo caso, creo que me faltó un poco de convicción, y seguramente se notó que estaba actuando.

La conclusión es simple, y deja cierta moraleja: No es lo mismo ser boludo que hacerse el boludo, por más que a veces la gente se olvide de este pequeño detalle.

jueves, febrero 02, 2012

El sentido de las cosas

"Nuestro primer impulso es descifrar lo que percibimos a nuestro alrededor, como si todo lo que hay en el universo tuviera un significado."
(Alberto Manguel)

miércoles, febrero 01, 2012

Tormenta


Retumba un trueno
ajeno a todo
incluso a sí mismo
allá en lo alto de la noche.

Aquí abajo, Sofía se sobresalta.
"Soy una niña", dice como excusándose.

"Todos somos niños en el temor",
pienso entonces, y sólo un rato más tarde 
me doy cuenta de la verdad 
que hay encerrada en tan simple frase.

Y es que para ser sinceros
acaso también yo tenga miedo.

Germán A. Serain

martes, enero 31, 2012

De nuevo: La pregunta sin respuesta

Instrucciones sugeridas: Leer el texto transcripto debajo, lentamente, en voz alta. Enseguida escuchar, en absoluto silencio, "La pregunta sin respuesta" de Charles Ives.
Reflexionar sobre la experiencia.



Justo antes de morir, Gertrude Stein preguntó:
"¿Cuál es la respuesta?"

Nadie dijo nada. Ella se hechó a reir y dijo:
"Entonces, ¿cuál es la pregunta?"

Luego murió.

(Donald Sutherland)


lunes, enero 30, 2012

Spleen



Heme aquí, harto.
Harto ya de estar harto,
como decía aquel catalán.
Heme aquí, cansado,
hastiado, aburrido,
asqueado por no poder
dejar de ser siempre yo mismo,
siempre este mismo tedio,
esta tensión absurda,
esta hora incierta.

Adónde habrá escapado la poesía,
adónde las certezas,
adónde todo aquello que
hasta ayer parecía tan sólido
y hoy se ha desvanecido en el aire.

Sólo el arte podrá redimirnos,
leo en un papel escrito a mano
que acabo de hallar entre las
páginas de un libro cualquiera.
Sinceramente no recuerdo
cuándo escribí semejante sentencia.
Pero encuentro en ella un sentido.
Y luego me digo, casi como una
advertencia, que el arte tiene
múltiples y misteriosas formas.

Germán A. Serain

domingo, enero 29, 2012

Erótica I



Ella conoce la perfecta justeza
y la eterna constancia de las cosas.
No discute. Sólo calla y se marcha,
para bañarse desnuda y admirar su cuerpo.

Quisiera escribir sobre ese cuerpo
palabras que ningún diccionario
se atrevió a contener jamás.
Palabras inventadas,
de un idioma desconocido,
palabras que lo digan todo y que
al mismo tiempo no digan nada.

Son solamente palabras, es claro.
Pero también son hechos.
Pues ella adora su cuerpo tanto
como yo mismo quisiera poder hacerlo.

Nada más son palabras, pero no te engañes.
Si detrás de estos verbos no hubiese
un verdadero cuerpo que se dejase imaginar,
pero también mirar, tocar, besar, lamer,
acariciar, penetrar, gozar, morder,
las palabras serían vacías,
no representarían nada.

Ya ves... escribir es una forma de evasión.
De evasión y permanencia.

Germán A. Serain

sábado, enero 28, 2012

Abecedario, alfabeto... La palabra y el dolor

Me llama la atención un comentario, respecto del lenguaje, realizado por un autor griego llamado Vassilis Alexakis, quien descubre:

"Cuando sufrimos, decimos 'ah', no decimos 'i'. Todos los alfabetos comienzan por la letra 'a', como si hubieran nacido del dolor."

¿Habríamos entonces de vincular la palabra con el dolor?...
¿Y el silencio, en tal caso, habría de relacionarse con la alegría?...

Definitivamente esto último sería partir de una premisa equivocada: lo contrario del dolor no es la alegría, sino el equilibrio. Pero una vez comprendido esto, es verdad que quien se encuentra en equilibrio no necesita de las palabras; o por lo menos no las necesita tan urgentemente como quien se encuentra eufórico, o sumido en la tristeza, o sencillamente desesperado.

Hay palabras, tal vez muchas. Y hay poetas, acaso pocos. También hay quienes han reclamado en el poeta un espíritu incapaz de permanecer callado. Y otros, como el chileno Roberto Bolaño, que lo imaginaron como un ser silencioso, al hacerlo decir: “Hoy no pasó nada. Y si pasó algo es mejor callarlo, pues no lo entendí.”

Lo cierto es que el poeta siempre dirá algo. Porque existen diferentes modos del decir, incluso en el seno mismo del silencio. Así también hay una poesía para uno mismo, una poesía ensimismada, por decirlo de algún modo. Y otra que no quiere quedarse en silencio, y busca todo el tiempo el asalto a los demás. La palabra y el silencio. Ambas posibilidades son, cada una a su manera, bellas. Como bello es eso que al mismo tiempo se expresa y se calla. Belleza indefinible. Acaso por eso mismo más profunda.

viernes, enero 27, 2012

Modigliani - Sueño con una mujer desnuda


“Voy a encantarte desnuda”,
susurró la vida al oído del soñante,
quien entonces, por supuesto, se entregó
a un sueño todavía más profundo.

Son muy curiosos los sueños:
nada de lo que en ellos sucede,
puestos a hablar estrictamente,
resulta ser verdadero ni cierto.

Y sin embargo, para quien sueña,
ninguna cosa merece ser tenida
por más real que esas imágenes
misteriosas, a la vez que innegables.

Un hombre tiene una pesadilla.
Puede que ni ese monstruo
ni aquel demente homicida
sean en absoluto reales.

Pero sí son reales, en cambio,
el temor, la inquietud, el miedo
de quien sueña, puesto indefenso
ante semejantes amenazas.

Pues bien: del mismo modo,
cuando uno sueña que la vida se ofrece
desnuda, pasional y prometedora,
puede que nada de ello en realidad exista...

Pero en el ingenuo soñante subsistirán
la inquietud, el ansia y el deseo,
incluso después de que las luces del alba
hayan disuelto fantasma tan bello.

Es tal como dijo el viejo filósofo:
Dioses en tanto soñamos,
apenas somos pordioseros en el
momento cruel del despertar.

Germán A. Serain

jueves, enero 26, 2012

Escaleras y perspectivas


Alguien cuestiona la razón de ser de una escalera que no conduzca a ninguna parte. Hay escaleras así, por raro que parezca; basta con que busquemos un poco para que nos encontremos con una de ellas.

Entonces alguien más reflexiona, y responde que ella bien podría servir, sencillamente, para que podamos saber cómo se ven las cosas desde ahí arriba. Y me parece un hermoso pensamiento.

miércoles, enero 25, 2012

Picasso y el valor de una firma

Pequeña anécdota, seguramente apócrifa... o tal vez no: Cuentan que después de una cena con amigos, Pablo Picasso paga la comida haciendo un dibujo en el mantel que viste la mesa que acaban de utilizar. La dueña del local acepta el gesto, pero le pide al artista que añada su firma al dibujo. A lo cual Don Pablo contesta: "Estoy pagando la cena, no comprando el restaurante."

Sea o no auténtica la historia, deja una pregunta flotando en el aire... ¿El valor de la obra de arte depende de la obra en sí misma o deriva de su autoría, real o presunta? Buen tema para un debate, aunque supongo que el mercado ya ha definido una respuesta.


 

martes, enero 24, 2012

Pulsiones

"Nuestro primer impulso es descifrar lo que percibimos a nuestro alrededor, 
como si todo lo que hay en el universo tuviera un significado." 
(A. Manguel)

Ella es un misterio.
Por supuesto, todos lo somos, en cierta medida.
Pero en ella el misterio es denso,
inexpugnable, como una paradoja.

¿Será tan fuerte el deseo por develar lo oculto
como para empujarnos a enfrentar el secreto
que subyace detrás de esa simple belleza?

¿Qué tan extenso debería ser un poema?
La respuesta es sencilla:
El poema acaba cuando ha dicho lo necesario.

Misterio
Deseo
Pasión
Pulsión de vida
Pulsión de muerte

Germán A. Serain

jueves, enero 12, 2012

Mientras tanto

¿Cuántos años tendrá ella? No lo sé, y no hace falta preguntarle, porque a duras penas creo que supere la mitad de los míos. Por eso me llama la atención esto que ha escrito: "Los finales felices son historias sin acabar", dice. Y la sentencia es tremendamente lúcida para alguien de su edad.

Pero encuentro las palabras justas para responderle: Le digo que es cierto, que los finales felices son solo historias sin acabar, en última instancia porque un poco más allá a todos nos espera la muerte. Un simple problema de puntuación; ese feliz no es un punto final, sino apenas un punto y coma... Pero muy a pesar de ello, no debemos perder de vista que también existe el mientras tanto.

miércoles, diciembre 21, 2011

El lobo del hombre

Estamos solos.
Solos vivimos y solos nos vamos del mundo,
por lo general más temprano que tarde
y sin haber comprendido
el verdadero sentido
de este extraño juego que es la vida.
Solos pasamos por ella,
incluso cuando haya otros.
Y esa soledad nos angustia.
"No es bueno que el hombre esté solo",
exclamó alguien una vez
y en cierto modo tenía razón.

Y sin embargo
hoy caminamos solos por esta calle vacía
y de repente allí, cien metros adelante,
alguien aparece; nos ha visto
y estamos solos,
solos los dos en esta calle desierta.
Y entonces la inquietud, razonable y necesaria,
la duda sobre qué sería mejor hacer.
Después de todo, si nos hubiésemos
topado con un lobo sabríamos
tal vez a qué atenernos.
Pero con un ser humano nunca se sabe.

Es como dijo un día cierta persona:
el hombre es el único animal capaz
de instaurar un Auschwitz
y propalar los Evangelios.

jueves, noviembre 24, 2011

Repentina lucidez...

Alexia (maravilloso nombre), una estudiante que cursa conmigo en la UBA, escribe en su parcial, demostrando haber comprendido bien el tema: "Nunca voy a poder conocer plenamente a alguien, a pesar de que crea conocerlo, y eso es muy triste."

Alexia pretende decir que lo que conocemos del otro es necesariamente siempre apenas una proyección imaginaria, que difícilmente se corresponda con la realidad. Una realidad, por otra parte, que ninguno conoce plenamente, ni siquiera la propia persona involucrada.

Me tienta anotar en el margen del parcial aquella frase de Serrat, que dice que la verdad nunca es triste, pero que no tiene remedio, pero luego me contengo, sencillamente porque a mí las verdades sí suelen ponerme triste. Pero en cambio anoto esta otra frase: "No se trata de que eso SEA triste, sino que TE PONE triste, que no es lo mismo."

Y entonces comprendo, al menos por un instante, la lucidez de eso que acaba de ser escrito a través de mi mano.

viernes, agosto 26, 2011

26 de agosto: Día del Actor

Dicen que Ginés fue un actor romano del siglo III. Según la leyenda, Ginés representaba una comedia ante el emperador Diocleciano cuando se le ocurrió la idea de parodiar la escena de un bautismo. Al parecer las cosas no sucedieron según lo esperado. Algunos dicen que se produjo un milagro; otros, que Ginés actuó su escena con tanta emoción que terminó convenciéndose de que aquella ficción era realidad. La cuestión es que, al recibir el agua bautismal, Ginés quedó convertido al cristianismo. No de mentirita, sino de verdad.

Por supuesto, el emperador no vio este cambio, tan repentino como inesperado, con buenos ojos. Lo cual le valió a Ginés primero la tortura, luego la muerte por decapitación, y finalmente una fecha dentro del santoral cristiano, que lo recuerda el 25 de agosto. Alguien pensó entonces que el 26 del mismo mes sería adecuado como para celebrar el Día del Actor, y así se hizo.

MORALEJA: La ficción y la realidad muchas veces se confunden. Pero cuidado, que esto no siempre es bueno. Salvo, claro está, que te ponga de buen humor ser sometido a suplicio.

(Feliz día a todos. Que todos somos actores, en alguna medida, y vamos por la vida probando papeles y representando siempre un rol diferente de lo que verdaderamente somos, por más que pretendamos no hacerlo; que lo en en verdad somos es una verdad que se nos escapa, eterno misterio para nosotros mismos...)

viernes, julio 22, 2011

Somos nosotros y nuestro contexto

Leo en Internet una frase atribuida a Patti Smith, en la cual en todo caso se parafrasea a Borges... Ya se sabe: las palabras, al igual que las melodías y otras cosas, a fuerza de ser repetidas terminan perdiendo la memoria de su autoría, y sin embargo esto no es necesariamente algo malo, pues lo que vale es el concepto, la intención, el contenido, y por supuesto su persistencia. Así lo entendía Atahualpa Yupanqui, quien aspiraba a que sus canciones algún día se convirtieran en anónimas.

Pero regresemos a la frase en cuestión, que dice así:

"Somos los libros que hemos leído, las películas que hemos visto, las canciones que amamos. Somos nuestros amigos, nuestros maestros. Los viajes que hicimos y los amores que tuvimos. Somos en un espacio y en un tiempo. Somos aquí y ahora."

La frase me lleva a pensar en muchas cosas. De entre las cuales no dejaré aquí constancia más que de un par. La primera, casi obvia, se relaciona con la conveniencia de elegir con sumo cuidado las músicas, las películas, los libros con los cuales nos rodeamos, dado que si ellos van a convertirse en parte de lo que somos, no debemos permitirnos el mimetizarnos con cualquier basura. El arte puede, finalmente, hacernos bien al alma o mancillarla, estimularnos o embotarnos, acompañarnos y hacernos crecer o saturarnos sin cuidado. Lo mismo vale para las personas con quienes nos juntamos y aquellas otras que, por error o por acierto, dejamos afuera de nuestras vidas.

Y entonces viene mi segunda reflexión: que también cargamos muchas veces con los distintos espantos que creamos, tantas veces sin querer y sin siquiera saberlo. Y es esta doble evidencia la que nos exige ser mucho más prudentes y cuidadosos de lo que solemos, a la hora de conformar nuestros contextos vitales.

jueves, julio 21, 2011

Duplicación digital


Copio y pego algo que encontré en Facebook, porque me parece una reflexión inteligente, lúcida y necesaria:

"No hay que demonizar las descargas en Internet. No es lo mismo copiar que robar. El ladrón priva al dueño de la posesión y usufructo de su propiedad, pero no así el copión, que se la deja entera. No es lo mismo robar un cuadro en un museo que reproducir su fotografía (que, hecha sin flash, no perjudica para nada al cuadro mismo). Los típicos objetos de robo son entidades compuestas de materia y forma, como los coches. Quien me roba el coche me deja sin coche. Los objetos de copia son formas puras, como la información, que no desaparecen por el hecho de ser reproducidas. Quien copia un texto mío no me priva del texto ni de las ideas que expresa, aunque a veces redunde en un lucro cesante. En realidad, aunque me irrita mucho que me roben la cartera, más bien me halaga que alguien se interese tanto por mis escritos como para fotocopiarlos o colgarlos en su blog."


(Jesús Mosterín, profesor de Investigación en el CSIC)

domingo, junio 12, 2011

Una frase

"El otro ideal, ese hacia quien siento una atracción irrefrenable, es ni más ni menos aquel que me hace sentir tal cual yo deseo sentirme."

He leído esto en alguna parte y lo anoto, en el convencimiento de que la frase encierra una verdad interesante, a partir de la cual podrían explicarse algunas cosas.

Aunque si enfatizamos la cuestión de lo ideal, también podría decir: "El otro ideal, ese hacia quien siento una atracción irrefrenable, es ni más ni menos aquel que imagino podría llegar a hacerme sentir tal cual yo deseo sentirme."


viernes, junio 03, 2011

Del refranero popular

Alguien recuerda en su perfil de Facebook la famosa sentencia: "Algunas personas miran el mundo y se preguntan por qué. Otras, en cambio, miran ese mismo mundo y se preguntan: ¿por qué no?"

Yo pienso que la frase está en principio diseñada para que uno sienta preferencia por los segundos, antes que por los primeros. Pero todo es cuestión de perspectiva y circunstancia. Pensemos, de repente, en esta pregunta puesta en la mente de una persona que sostiene un arma en la mano, apuntando a la cabeza de un inocente, por caso.

Definitivamente, ahí el primero sale ganando en mis simpatías.

La conclusión, recurriendo a otro dicho del saber popular, es bastante simple: "Nada es verdad nada es mentira, todo es según la perspectiva con que se mira."

viernes, mayo 20, 2011

Escepticismo y orgullo

Comienzo a leer los primeros parciales que me tocará corregir este año. En el primero de ellos, una sentencia me llama la atención:

"El escéptico, como cultor de un modo filosófico de la apatía, siente un cierto orgullo de su desesperanza."

Por alguna razón la frase me atrae. En cierto modo me siento aludido, al mismo tiempo que no. Es que no me considero propiamente un escéptico, ni mucho menos un desesperanzado. Aunque reconozco que en cierto punto he llegado a hacer del escepticismo un arma defensiva, aplicado no a la vida en general, pero sí a casos puntuales. Cosas hay, en las que muchos creen, de las cuales mi escepticismo me salva. No creo en los nacionalismos, ni en las religiones organizadas, ni en la publicidad, ni en los políticos. Tampoco creo en las promesas vanas, ni en las falsas hermandades, ni en las guerras justas, ni en las banderías de ninguna clase. Y no confío en el derecho del poderoso, en la igualdad de lo diferente, en quienes imponen las modas, ni en la cuadratura del triángulo.

Y es verdad que estos escepticismos míos me producen cierto orgullo, aunque no desesperanza. Muy por el contrario.

Pienso en estas cosas justo antes de enterarme de que en España el pueblo se manifiesta en este mismo momento en 166 ciudades, reclamando reformas tales como el inicio de una democracia real y participativa. Uno de los carteles que muestran las fotos que ahora mismo están dando vuelta al mundo, dice: "No representamos ningún partido político ni sindicato. Somos ciudadanos indignados."

Este movimiento ciudadano, autogestionado a través de Internet, reclama al grito de "Democracia real ya y sin estafas" a sólo dos días de las elecciones y a pesar de la prohibición del gobierno. Un texto que circula entre los manifestantes promueve "una sociedad nueva que priorice a las personas por encima de los intereses económicos y políticos". ¿Será demasiado pedir? ¿No campea, en estos reclamos, también un escepticismo de base que descree de la política y las reglas económicas actuales? Hay también cierto orgullo en este escepticismo. Pero definitivamente la desesperanza está ausente. Acaso esto es lo importante.

jueves, mayo 19, 2011

Oxalá...

¿Puede una persona relacionarse de algún modo con alguien que todavía no ha comenzado a existir o que jamás haya existido?

Esta pregunta, que se me cruzó por la mente hace nada más un rato, tendría varios niveles de acercamiento, pero hoy me remito solamente a uno de ellos. Y tiene que ver con una frase que leí un par de horas atrás en La estrategia de la ilusión, que dice así:

"El hombre se siente, en cierto modo, infinito, esto es, capaz de desear de modo ilimitado, de quererlo todo. Pero advierte su incapacidad para realizar lo que desea, y entonces tiene que prefigurarse en Otro (que posea en óptima medida aquello que él desearía como mejor), en quien delega la tarea de llenar ese vacío que media entre lo que se quiere y lo que se puede."

Esto, al menos, es lo que según Umberto Eco ha dicho Feuerbach a la hora de intentar justificar la existencia de las religiones.












P.S.: En el mismo libro Eco habla, algunas páginas más adelante, de algunas deidades brasileñas entre las cuales se cuenta Oxalá. Personalmente me gustó que una deidad tenga un nombre que, proponiendo apenas un leve ejercicio imaginativo, pueda sonar por homofonía, pero también en su sentido del deseo, a la palabra ojalá.

¿Dios realmente existirá?, pregunta alguien.
Y otro le responde: Oxalá.

Realmente es una buena respuesta.

lunes, mayo 09, 2011

Lo que el tiempo se llevó


Alguien publica en Internet, en un perfil de Facebook, tres fotografías en las cuales aparezco. Son tres fotos tomadas en tres momentos distintos del siglo pasado, en 1973, 1974 y 1975 respectivamente. Vale decir que yo tenía por entonces seis, siete, ocho años. Me quedo con la fotografía que me muestra junto con mis compañeros de tercer grado, por ser la más nítida. Si hasta me parece recordar el montoncito de tierra, sacado a fuerza de aburrimiento de la unión de dos baldosas, con el que estaba jugando justo cuando el fotógrafo dijo "Sonrían". Miento. No me acuerdo del fotógrafo, ni de que haya dicho eso. Pero sí del montoncito de tierra. Memoria selectiva, que le dicen.

Observo otra vez, de nuevo, esos rostros que me miran desde la fotografía, el de ese niño que supuestamente fui y el de algunas de las niñas y niños que completan la escena. Reconozco de inmediato a mi amigo Juan José, a Alfonso Amato, quien años más tarde se convertirá en el hermano de mi primera novia; dudo un instante ante el rostro de aquella niña que por entonces me atraía.

De todos modos debo reconocer que todavía tengo más brumas que recuerdos certeros. Cuando algunas personas comienzan a comentar las fotos en cuestión, allí en Facebook, empiezan a aparecer algunos nombres familiares, que no escuchaba desde décadas atrás, pero que permanecen incrustados en la memoria de tanto haber sonado por aquellos días, cada vez que las maestras cumplían con su trabajo de tomar lista. Viviana Aubele... Presente. Laura Bednarz... Presente. Nuri Fernández... Presente. María Fernanda Ramírez... Presente. Germán Serain... ¿Germán Serain?... ¡Ah, sí, disculpe, señorita!... Presente. Es que estaba pensando en otra cosa.

¿De verdad esos niños que miran desde el otro lado del tiempo y de una fotografía somos nosotros?... No quisiera pasar por escéptico, ni mucho menos por necio, pero en cierto punto me cuesta creerlo. Es que ha pasado tanta agua debajo de muchos puentes... Y al mismo tiempo parece que todo hubiese sucedido ayer.

Más tarde, para mi sorpresa, la compañera que ha subido las fotos en cuestión recordará una escena, en la cual la niña que ella fue corría por el patio -el mismo patio de la foto- al niño que fui yo, con la intención de besarlo. Parece que la situación tuvo cierta importancia; la suficiente, al menos, como para que la maestra de primer grado, Amanda Bussio, llamara a los padres de la pequeña para ponerlos al tanto del impetuoso comportamiento de su hija. Escucho la anécdota y en el fondo me enojo con ese niño, por no haberse dejado atrapar. Acaso algunas cosas hubiesen sido diferentes después, con esa primera lección sobre las niñas que tan graciosamente alguien quiso darme, y que pese a todo no llegó a ser.

Por supuesto, después la vida continuó y trajo otras lecciones, algunas maravillosas y otras que no lo fueron tanto. De a poco el niño se hizo hombre, a fuerza de aciertos y equivocaciones, de alegrías y pesares. Se enamoró y se volvió a enamorar, y tuvo una hija hermosa que le cambió la vida. Mantuvo algunos sueños, unos cuantos ideales básicos, y también olvidó muchas cosas. Un día miró sus manos y se dio cuenta: había crecido. Corrió a asomarse al espejo y se encontró con un desconocido. Hizo lo que pudo, entonces, para conocerse, al menos lo suficiente como para poder convivir con ese otro que era él mismo. Y así continúa la vida hasta hoy.

Entonces de pronto sucede: la bruma parece dispuesta a disiparse y algunas de aquellas imágenes distantes, hasta ahora difusas, comienzan a tomar cuerpo. De la foto resurgen rostros, otros nombres olvidados, viejos aromas, sonidos remotos, sensaciones diversas, y puede que hasta la inquietante grácil curva de un cuello, enmarcado por dos colitas prolijamente peinadas. Pero si algo aprendí en todos estos años fue a desconfiar de mi mismo. Acaso por eso es que me pregunto dónde se ubicará la sutil e insospechada frontera que media entre el auténtico recuerdo y la probable fantasía que yo mismo no habré comenzado a inventarme.

Mucho me temo que no pueda responder a esta pregunta. Finalmente, no es posible regresar, como para cotejarlos, a los tiempos que ya han sido.

martes, mayo 03, 2011

La pregunta sin respuesta II


- ¿Quién eres tú?, preguntó entonces la oruga.
- Mi nombre es Alicia, respondió la niña.
- Yo no he preguntado tu nombre.
Lo que yo te he preguntado es: "¿Quién eres tú?"

lunes, mayo 02, 2011

Adiós, Don Ernesto


Cada hora del hombre es un lugar vivo de nuestra existencia que ocurre una sola vez, irremplazable para siempre. Aquí reside la tensión de la vida, su grandeza, la posibilidad de que la inasible fugacidad del tiempo se colme de instantes absolutos, de modo que, al mirar hacia atrás, el largo trayecto se nos aparece como el desgranarse de días sagrados, inscriptos en tiempos o en épocas diferentes.

Comienzo el día y me espanto al escuchar hablar por todas partes de Gran Hermano, en lugar de encontrar pesar por la muerte de Don Ernesto Sábato, este sábado, a la edad de 99 años. Se me ocurre que una cultura que se preciara de tener un mínimo de dignidad hubiese debido guardar un respetuoso luto, cancelando tanta frivolidad televisiva. Por supuesto, es una idea estúpida.

Se fue Saramago. Ahora le tocó el turno a Don Ernesto. Alguien dice que todos somos hoy un poco más huérfanos. Y tiene razón.

La vida, ese largo desgranarse de días sagrados, sigue, por supuesto. Pero la muerte de alguien como Sábato (la muerte de cualquier persona, en realidad) nos enseña esto: que tenemos que aprender mucho para comenzar a comprender cabalmente qué cosa sea realmente la vida.

Lo paradójico es que, mientras tanto, la vida se nos escurre como agua entre los dedos. Y nosotros la miramos pasar, impasibles, mientras se van los grandes maestros y sobreviven, siempre obtusos, siempre iguales, quienes se empeñan en anestesiar las ideas.

miércoles, abril 06, 2011

Coros virtuales

Eric Whitacre es un compositor norteamericano, nacido en Nevada en 1970. Podría haber sido una estrella de rock, pero se dedicó a otros géneros. Sin embargo, lo mismo que un artista de rock, se dejó seducir por las posibilidades de la tecnología.

Un día Eric tuvo una idea: crear un coro virtual, para interpretar una obra suya. Así nació su Virtual Choir. La idea fue la siguiente: Eric publicó en Internet las partes de una obra coral de su autoría, luego un par de videos con instrucciones acerca de cómo debía cantarse la obra, qué tempi aplicar, qué dinámicas. Después se sentó a esperar hasta que en su computadora hubo 2052 videos con gente que se había tomado el trabajo de cantar su parte, para luego subir el correspondiente video a YouTube.

Lo que siguió fue un laborioso trabajo de edición. Se trata de montar los 2052 videos en sincronía, ecualizar audios, corregir imperfecciones, para obtener luego el resultado final. En medio de este trabajo está Whitacre en estos momentos. Pero para que sus 2052 coreutas no se angustien tanto esperando, y para de paso hacerle un poco de merecida prensa a su alocado proyecto, publicó una breve pieza, titulada Lux Aurumque, realizada dentro del mismo formato. Es el video que dejo aquí abajo, para que veas.



Si pensás que el trabajo que se propuso hacer Whitacre es demasiado complejo, la verdad es que con cualquier computadora más o menos bien provista se pueden hacer cosas bastante parecidas de manera casera. A modo de ejemplo va este otro video, una versión de Embraceable You, de George Gershwin, en un arreglo de Kirby Shaw para cuatro voces. Cuatro voces que en este caso interpreta una sola cantante, Melody Myers, a quien evidentemente le gustó la idea de Whitacre, tanto como haber sido elegida solista.



Por lo general, estos dos videos causan muy buena impresión, incluso entre coreutas, que destacan las posibilidades de las nuevas tecnologías. Lo curioso es que muy pocos parecen reparar en que esta clase de productos artísticos son trabajos de laboratorio y netamente sintéticos. Esto es: ninguno de los 2052 coreutas que participaron de la obra de Witacre vivenciaron jamás la interpretación de su obra desde dentro del conjunto de la masa coral. Cada uno de ellos vivió nada más la experiencia de un canto en solitario, delante de una videocámara. No se me ocurre un modo más artificial de hacer música. Sin embargo, eso a nadie parece importarle demasiado. ¿Seré anticuado al fijarme en este tipo de detalles? ¿O será que el arte también está perdiendo su norte?

lunes, abril 04, 2011

Llegar, se llega siempre...

- Es extraño que tú, siendo hombre de mar, me digas eso, que ya no hay islas desconocidas, hombre de tierra soy yo, y no ignoro que todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas.
- Pero tú, si bien entiendo, vas a la búsqueda de una donde nadie haya desembarcado nunca.
- Lo sabré cuando llegue.
- Si llegas.
- Sí, a veces se naufraga en el camino, pero si tal me ocurre, deberás escribir en los anales del puerto que el punto adonde llegué fue ése.
- Quieres decir que llegar, se llega siempre.
- No serías quien eres si no lo supieses ya.

Fuerzo la puntuación del fragmento, tanto como para que quede el devenir del diálogo más claro. Que de todos modos es como estar oyéndolo, más que leyéndolo. Me asalta la idea de que llegar se llega siempre. Incluso cuando no lo sepamos. Y de algún modo es casi un consuelo: de algo valen todas nuestras penurias, tanto como nuestras alegrías, en el sentido de que a algún punto nos conducen. Aquí estamos. Ahora se trata de ver qué hacemos con lo que somos, porque el viaje prosigue. Se llega siempre a algún punto, pero en tanto haya vida será sólo para continuar, siempre hacia adelante.

domingo, abril 03, 2011

Mantenerse a flote


La imagen dice mucho, pero no lo dice todo. No dice, por ejemplo que este bote se llama Love love, ni que pertenece a un artista francés llamado Julien Berthier. Tampoco dice lo que la evidencia hará finalmente obvio: que no todo es lo que parece. Porque este bote, que alguna vez navegó como cualquier otro, no se está hundiendo. Parece que así fuera, pero no. Es un bote que se mantiene a flote, como todo bote que se precie.

Dice la historia que este barco, que en su momento navegó como otros barcos, y que alguna vez también estuvo a punto de irse irremediablemente a pique, iba a ser desguazado por su dueño, cuando Berthier lo vio y quiso comprarlo. Su idea fue rescatarlo, rescatando al mismo tiempo la imagen del incipiente naufragio.

En realidad Berthier recuperó solamente medio bote, la mitad correspondiente a la popa: selló todo hueco por donde pudiera entrar el agua, adaptó una nueva quilla, un nuevo motor, calculó, equilibró, recalculó, y finalmente puso en el agua este resto de barco que es, al mismo tiempo, un barco completo. Un barco eternamente a punto de hundirse que, sin embargo, se mantiene al mismo tiempo a flote.

Más allá de lo curioso de este un inusual trompe l'oeil acuático, me gustó la metáfora que de repente me pareció leer entre líneas en esta obra, reflotada de sus propios restos, que aunque parezca estar hundiéndose, en realidad todo el tiempo se reinventa y se salva.

Casi como el Ave Fenix, pero de agua en vez de fuego.


sábado, abril 02, 2011

Epílogo real para un libro inexistente

Leo en los Cuadernos de Lanzarote, y me digo que hubiese sido un excelente epílogo para el jamás escrito Libro de los Consejos (aunque no siendo propiamente un consejo acaso hubiese sido mejor epílogo para el no menos inexistente Libro de las evidencias, o para el Libro de los itinerarios):

"Durante la infancia y la adolescencia creemos que el mundo es nuestro y que existe para serlo. En la madurez comenzamos a sospechar que no es del todo así y luchamos para que lo parezca. Se comienza a ser viejo cuando comprendemos que nuestra existencia le es indiferente al mundo. Claro que siempre lo había sido, pero no lo sabíamos."
La enseñanza, en todo caso, es que no siempre hace falta un gran libro para poder disponer de un epílogo ejemplar.

jueves, marzo 31, 2011

Si Bertolt Brecht...

Releo a Eduardo Galeano, El siglo del viento, y un fragmento que puntualmente habla de Bertolt Brecht, refugiado en Hollywood durante la guerra, en el año 1942. Y dice así:

"Hollywood fabrica películas para convertir en dulce sueñera la espantosa vigilia de la humanidad en trance de aniquilación. Bertolt Brecht, desterrado de la Alemania de Hitler, está empleado en esta industria de sonmíferos. El fundador de un teatro que quiere abrir bien abiertos los ojos de la gente, se gana la vida en los estudios de la United Artist. El es uno más entre los muchos escritores que trabajan para Hollywood con horario de oficina, compitiendo por escribir la mayor cantidad de tonterías por jornada."

Detengo mi lectura de repente en este punto, porque un cosquilleo me cruza la espalda y alcanza mi nuca. Es que la escena me resulta familiar. Tristemente familiar, salvando las obvias distancias: ni yo soy Bertolt Brecht, ni estoy trabajando en Hollywood. Dicho lo cual sigo leyendo, y así termina el cuento:
"Un día de estos, Brecht compra un pequeño Dios de la Suerte, al precio de cuarenta centavos, en una tienda china. Lo ubica en su escritorio, bien a la vista. A Brecht le han dicho que el Dios de la Suerte se relame cada vez que lo obligan a tomar veneno."

Me digo entonces que tengo que conseguir con urgencia uno de esos dioses de la suerte, prodigiosa metáfora. También me animo con la idea de que, salvando de nuevo las distancias, bien podría Bertolt Brecht haber trabajado allí donde yo malvendo las horas de mi vida diariamente, haciendo algo parecido a lo que a mí me ha tocado en suerte hacer. Si Brecht, siendo quien era, lo pudo resistir, ¿por qué no habría de poder resistirlo también yo?

martes, marzo 29, 2011

Revelación

La gente por lo general no sabe que tarde o temprano se va a morir.

Por supuesto, alcanza con que uno haga una declaración como ésta para que de inmediato se desate la polémica: ¿cómo podría alguien dudar de su propia mortalidad? ¿Acaso no es el hombre la única especie en el mundo biológico con pleno conocimiento de su propia finitud? ¿Habrá alguien dispuesto a desmentir que fuera de un cierto marco que podemos convenir en llamar de-expectativa-razonable-de-vida la muerte es algo inevitable? Todo lo que se quiera; pero no es lo mismo poder decir ya sé que no soy inmortal, que más tarde o más temprano voy a morir, que tener plena conciencia de ello.

Conciencia de nuestra fragilidad, de nuestra caducidad, eso es algo que en definitiva nos falta. De lo contrario -y esta es la fuerza de la evidencia- no viviríamos del modo en que vivimos.

¿Qué harías si de repente supieras que no hay un mañana?...

Es verdad, podemos jurar que sí lo habrá, y seguramente estaremos en lo cierto. Hasta que un día nos equivocaremos.

domingo, marzo 27, 2011

El peso de un poema

Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.
Desde hace varios días tengo dando vueltas en mi cabeza esta primera estrofa del Poema 10 de Pablo Neruda. Desde hace varios días esta primera estrofa me espanta más de lo habitual.

Por supuesto, lo que me espanta no es el poema, sino la certeza de la pérdida. La pérdida de un crepúsculo, de una noche, un día, una semana, un mes, una vida, de repente tan breve, tan fugaz, y nuestro propio dejarnos estar ante lo inevitable.

Y además, claro está, el peso de esos otros dos versos...
¿Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?

viernes, marzo 25, 2011

Déjate llevar por el niño que fuiste

El Libro de los consejos en realidad no existe. Jamás ha sido escrito, y por lo tanto mucho menos ha sido jamás editado. Y si nos atrevemos a ponerlo así, en blanco sobre negro y de un modo tan tajante, es porque su propio autor de tal modo lo ha revelado.

Pero aquí nos enfrentamos al primer dilema: ¿puede hablarse de un autor en un caso como el que nos ocupa? ¿Puede ser alguien autor de algo que no se ha llegado a escribir?

El segundo dilema es que nos atrevamos nosotros a poner en duda la palabra del autor en cuestión, el de ese libro que según él nunca ha sido. Y aunque es verdad que lo hacemos un poco con la rebeldía de quien pretende divertirse contradiciendo la evidencia, no menos cierto es que la evidencia tantas veces ha sido refutada como falsa. Además, el propio José no ha sido ajeno a esta clase de actitudes.

Pero vamos a los hechos: tenemos un título, un autor, podemos dar cuenta de dos o tres citas textuales... ¿Qué más se necesita para que tengamos un libro de pleno derecho? El mismo autor de este libro, que según él no es, ha mencionado en las páginas de otra obra suya el concepto de quien temerariamente sugirió que un libro, para ser tal, debiera poder sostenerse apoyado de canto. ¿Habrá de ser realmente semejante detalle algo crucial? Pues en caso de que lo fuera, arreglemos la cuestión añadiendo la cantidad necesaria de páginas en blanco hasta lograr ese volumen. ¿Quién ha dicho que todas las hojas de un libro deban necesariamente estar llenas de palabras o de imágenes?

Luego, como perdidas o encontradas en medio de todas esas páginas en blanco, metáforas de la vida misma o invitaciones a que cada lector complete con sus propios pensamientos una obra claramente abierta, irían los consejos en cuestión, de los cuales podemos dejar constancia, según ya hemos dicho, de por lo menos tres.

"Mientras no alcances la verdad no podrás corregirla.
Pero si no la corriges no la alcanzarás.
Mientras tanto no te resignes."
"Si puedes mirar, ve. Si puedes ver, repara."
"Déjate llevar por el niño que fuiste."

Sinceramente, ¿se necesita algo más para tener un libro? ¿Serán necesarias más palabras, acaso sólo de relleno, para justificar el valor de lo que ya ha sido dicho en tan pocas?


lunes, marzo 21, 2011

Hace una década también soñaba cosas

Repasando algunos papeles viejos, me encuentro con una reflexión escrita hará unos diez años atrás. La vuelco aquí, porque todavía tiene vigencia, y sin cambiarle una coma, para que quede constancia del paso del tiempo:

La mente humana tiene varios lugares oscuros, por no
decir deficiencias. O al menos, de acuerdo a mi muy
modesta opinión, yo en el lugar del Creador hubiese
dispuesto algunas cosas de un modo un tanto diferente.

Por ejemplo: me parece algo horrible que una persona,
digamos A, pueda soñar una situación determinada de la
que también toma parte otra persona, digamos B, no
sólo sin que B sueñe simultáneamente ese mismo evento,
sino sin que pueda tomar conocimiento de haber
participado en el sueño en cuestión.

Porque por lo demás creo que resulta inevitable que
ese sueño modifique el modo en que A se relaciona con
B (sin que B lo sepa). Y no es que A no sepa que el
mundo onírico y el mundo real son cosas diferentes,
pero si se considera una visión fenomenológica del
asunto, es claro que no resulta sencillo abstraerse de
las sensaciones imbricadas en el sueño del caso.

Como diría el mismísimo René Descartes, para no
ponerme tampoco tan fenoménico: es verdad que en una
situación onírica las cosas soñadas no son reales (?),
pero el miedo que siente el soñador en una pesadilla,
la alegría que siente quien sueña que algo le sale
bien, la tranquilidad o la pasión o la incertidumbre
que producen determinados sueños, todas estas
sensaciones sí son reales, desde el momento en que
residen en el alma de quien ha soñado.

Y entonces el despertar, y el desvanecimiento de toda
fantasía, pero he aquí el dilema: lo onírico se
desvanece, pero estas sensaciones, que sí son reales,
no tienen entonces hacia dónde correr.