sábado, julio 25, 2026

Argentina, 2026

Por supuesto que los argentinos son racistas.
Más o menos como la mitad de los
habitantes del mundo.
Son racistas, clasistas, incultos, idiotas.
Tan idiotas como para convertir
al Rey de los Idiotas en presidente
para que gobierne junto a su horda de salvajes
misóginos, ultrafóbicos, fascistoides,
corruptos, psicóticos, dementes.
Los argentinos son así.
Al menos una mayoría de ellos.
Los suficientes para sostener a quienes
te hambrean, te impiden, te saquean,
te mienten, te negrean, te violan, te matan,
le entregan el país al mejor postor
y después se autoproclaman
Derechos y Humanos.
Altri tempi, es cierto.
Mucho ha cambiado desde entonces,
cuando esa frase era autoadhesivo y bandera.
Kempes, Maradona, Messi...
Todo cambia para que nada cambie.
Regresamos a ese pasado a pasos agigantados
con argentinos que van y eligen su propio yugo.
Con un odio clasista, racista, inculto.
Idiotas que coquetean con el fascismo que avanza.
Nuestro propio huevo de la serpiente.

miércoles, julio 15, 2026

De historias y finales

Vaya uno a saber cuándo terminan
verdaderamente las historias.
Dicen que algunas acaban allí,
precisamente en ese punto arbitrario
en donde sus autores deciden
escribir la palabra FIN
para luego no añadir nada más;
finales definitivos, a veces abruptos.
Otras historias, en cambio,
culminan mucho antes
pero prosiguen, empecinadas,
como esos muertos que continúan
andando por la vida
simplemente porque nadie les avisó
que ya habían terminado.
También están los falsos finales,
que en realidad no son sino el comienzo
de algún nuevo capítulo;
esos son, sin duda, los mejores,
los que uno siempre desea.
En cualquier caso, ningún final logra
borrar lo que ya ha sido escrito
en las páginas que anteceden.
Es cierto que quizás la memoria modifique
de manera sutil ciertos pasajes,
que suavice algún giro desagradable
u omita uno que otro episodio penoso.
La memoria -aceptémoslo- también es
una delicada forma del final,
una de las más preciosas máscaras
que suele adoptar el olvido.