Por supuesto que los argentinos son racistas.
Más o menos como la mitad de los
habitantes del mundo.
Son racistas, clasistas, incultos, idiotas.
Tan idiotas como para convertir
al Rey de los Idiotas en presidente
para que gobierne junto a su horda de salvajes
misóginos, ultrafóbicos, fascistoides,
corruptos, psicóticos, dementes.
Los argentinos son así.
Al menos una mayoría de ellos.
Los suficientes para sostener a quienes
te hambrean, te impiden, te saquean,
te mienten, te negrean, te violan, te matan,
le entregan el país al mejor postor
y después se autoproclaman
Derechos y Humanos.
Altri tempi, es cierto.
Mucho ha cambiado desde entonces,
cuando esa frase era autoadhesivo y bandera.
Kempes, Maradona, Messi...
Todo cambia para que nada cambie.
Regresamos a ese pasado a pasos agigantados
con argentinos que van y eligen su propio yugo.
Con un odio clasista, racista, inculto.
Idiotas que coquetean con el fascismo que avanza.
Nuestro propio huevo de la serpiente.
sábado, julio 25, 2026
Argentina, 2026
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