Marina Abramovic y Ulay son dos artistas modernos. Lo cual es una manera de decir que son dos artistas que se han dedicado a explorar las fronteras de experiencias que algunos reivindican como arte, en tanto otros miran con un variable grado de sorpresa, incredulidad y desdén. Ella nació en Montenegro; él es alemán. Los dos tuvieron una relación amorosa muy fuerte durante cinco años, en la década de los setenta, durante los cuales vivieron juntos en una furgoneta y trabajaron mucho juntos. Después de esos cinco años, decidieron separarse. Pero no lo hicieron de cualquier modo: viajaron a China, fueron hasta la Gran Muralla, ella en un extremo, él en el otro, y empezaron a caminar. Caminaron durante tres meses, uno en dirección del otro. Cuando los dos se encontraron, se dieron un abrazo y luego no volvieron a verse por mucho, mucho tiempo.
Hace un par de años, Marina estaba realizando una performance en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. La idea era que, sentada ante una mesa, ella compartía un minuto de silencio y miradas con las personas que decidieran sentarse delante. Ni una palabra. Sólo silencio y mirada. Sin que ella lo supiera, ese día apareció Ulay... Y ese momento es el que registra el video que aparece más abajo.
El punto es: por supuesto que se trata de una performance, porque finalmente hay cámaras que vienen a registrar el momento. Pero más allá de eso hay una idea, sin la cual la performance no sería posible, y es que la relación y el gesto entre dos personas puede ser artística, vale decir poética. Estos dos artistas dicen con su performance algo muy importante: que se puede hacer poesía sin escribir, a través del simple contacto con otra persona. Y no digo más nada.
miércoles, abril 24, 2013
El encuentro con el otro como una posibilidad sensible, pero también poética
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viernes, abril 19, 2013
Wolfgang Amadeus
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Vida y sueño
El enorme atractivo que tienen los sueños
es que resulta suficiente concebir algo
con fervor o algún convencimiento
para que incluso lo imposible
se convierta en realidad.
Realidad dentro del propio sueño,
casi parece de más aclararlo.
Pero como bien señaló Calderón,
acaso toda la vida no sea sino sueño.
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martes, abril 16, 2013
Humpty Dumpty
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domingo, abril 14, 2013
Nadie se conoce / Nobody know himself
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sábado, abril 13, 2013
Gotas de agua
Alguien escribe en un muro:
"Lo que sabemos es una gota de agua;
lo que ignoramos es el océano."
Yo me digo que eso es verdad;
pero que también es cierto que
la esencia misma del océano
está presente en una gota de agua.
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lunes, abril 08, 2013
Estar cansado
Arboles, a falta de uno, he plantado tres.
Pequeños, modestos, pero allí están,
mudos testigos de mi haber hecho.
Es verdad, libros no escribí ninguno,
pero por compensación han sido miles
las hojas sueltas que mancillé
con palabras vanas como éstas.
Creo haber dicho mis verdades,
algunas de ellas, al menos,
a todo aquel que quiso escucharlas,
y también mentí, como corresponde,
cada vez que hubo que cuidar las formas.
Fui atento y amable, buen ciudadano,
señalé menos veces de las que fui señalado
y contribuí, como era dable esperar,
con el plan creador del buen dios.
Ya puede verse que hice mi tarea
en el transcurrir de mis años.
Y digo más, para que abunde:
Amé y supe ser amado.
Aborrecí y fui aborrecido.
Tuve mi fe y mis desengaños.
Engañé a otros y a menudo
también me defraudé a mí mismo.
Hice unas pocas cosas bien,
contables con los dedos de una mano,
y para compensar hice algunas otras mal;
traigan más manos si desean contarlas.
Entre idas y vueltas,
risas francas y angustias,
encuentros y desencuentros,
ilusiones, desencantos y pérdidas,
miedos de los más diversos,
y este cinismo que crece
al amparo del tiempo que pasa
muchas cosas son las que podría
dejar anotadas en este breve listado.
Casi podría decir que me doy por cumplido.
¿Qué más dirías que me falta a esta altura del camino?
¿Talento para escribir los versos que aquí y allá se perdieron?
¿Aquella famosa pelotudez de haber sido feliz, acaso?
Necedad absurda.
Estoy cansado.
No es posible pretenderlo todo.
G.S. 2013
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domingo, abril 07, 2013
Laberinto
Dicen quienes supuestamente saben
que preguntando se llega a todas partes.
He preguntado, para parecer razonable,
y de ese modo he llegado hasta aquí.
Ahora nadie sabe decirme cuál es
este lugar donde me encuentro,
ni cómo lograré salir de aquí.
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sábado, abril 06, 2013
De las incomprensiones
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miércoles, abril 03, 2013
Tafr... tafr... tafr...
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lunes, abril 01, 2013
Dos pensamientos
"A nadie le duele tanto el pie como cuando se lo pisan a uno", dice mi amigo José María y así, con tan pocas palabras, me enseña a respetar lo que me pasa. Igual, del otro lado también recuerdo algo que me decía Ana: "Hay que lograr que lo mucho que nos falta no nos haga perder nunca de vista lo mucho que tenemos."
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viernes, marzo 29, 2013
Adiós, García Ferré
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domingo, marzo 17, 2013
Las pruebas de la infamia
Estas cosas suceden: Katherine Howard era sobrina del Duque de Norfolk e hija de los aristócratas Joyce Culpeper y Lord Edmund Howard. También era dama de honor de Ana de Cleves, la cuarta esposa de Enrique VIII. Así fue como la conoció Enrique, quien de inmediato quedó prendado de ella. Tardó muy poco para anular su matrimonio con Ana, con quien se había casado por razones políticas, y en agosto de 1540 se casó con Katherine, quien de este modo pasó a ser la nueva Reina de Inglaterra. El matrimonio vivió feliz durante 14 meses... Al término de los cuales el monarca mandó decapitar a su quinta esposa, acusada de adulterio. Se dijo que había mantenido relaciones con su primo, Thomas Culpeper, y se presentaron pruebas para demostrarlo: una serie de apasionadas cartas, escritas de puño y letra por Catalina, cuya cabeza fue separada de su cuerpo, para que no pudiese repetir la infamia. Más tarde se supo que la pobre Catalina apenas sí sabía escribir su propio nombre.
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viernes, marzo 15, 2013
Los amantes
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viernes, marzo 08, 2013
Eckhart Tolle
No conocía a Eckhart Tolle. Y en realidad no lo conozco todavía.
Pero no puede dejar de llamar mi atención alguien que me dice:
"La causa de la infelicidad jamás es la situación que te aflige, sino tus pensamientos sobre ella."
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miércoles, marzo 06, 2013
Idealismos
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sábado, marzo 02, 2013
Delicias perdidas
Nada más cruel
hay que la delicia,
prometida o anhelada,
cuando se teme que quizás
no habrá ninguna otra ocasión
para disfrutar de ella de nuevo.
No se trata de otra cosa,
si deseamos ser sinceros,
que de nuestro eterno
miedo a la muerte.
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miércoles, febrero 27, 2013
Desconocidos
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martes, febrero 26, 2013
Paradoja
Cada vez le encuentro más sentido a la palabra "sinsentido".
Creo que la vida está hecha, acaso íntegramente, de ese curioso material.
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sábado, febrero 23, 2013
Mahler
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Desvelo
El cuerpo reposa
inmóvil
la conciencia
indica que
todavía estamos
dormidos
de repente
adviene la certeza lúcida
de saber que algún día
más o menos lejano
este mismo cuerpo
así igual de quieto
ya no volverá
a moverse
jamás
y esa certidumbre
es el espanto
porque entonces
busco moverme
para saber
que aun sigo vivo
y descubro que no sé
cómo hacerlo
pienso
mas no logro moverme
y comprendo
que alguna vez
será exactamente así
mi cuerpo inerte
insensible
sólo que no estaré
dormido
entonces la mano
se cierra sobre un mechón
y se mueve con gesto violento
arrancando lastimando
despertando al menos
de esa extraña duermevela
llega el llanto aliviador
cuántas veces no deseamos
llorar nada más
para saber
que seguimos vivos
salvo claro está
que sigamos soñando
o que así sea la muerte
que al fin y al cabo
poco y nada sabemos
de ella salvo que es
inevitable.
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viernes, febrero 22, 2013
Tres textos breves
El tiempo no dejará de nosotros
solución para los mismos.
Desierto, oasis, espejismo
cuando tenemos al fin el oasis a la vista.
Y se convierte en enorme agobio al pensar
que quizás no se trate más que de un espejismo.
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jueves, febrero 21, 2013
Arañas

En esta hora melancólica,
me tienta declararla absurda,
en la cual el día se escapa
sin remedio y para siempre,
me descubro otra vez
desesperadamente solo.
Pronto llegará la noche
y con ella tal vez de nuevo
la pesadilla en que las arañas
tejen su capullo, la fatal mortaja,
como un recordatorio claro
de la ineludible muerte.
Vos no estás aquí conmigo
para contenerme y consolarme.
Será por eso que de repente
me sorprendo pensando otra vez
en estos inconfesables espantos.
La tarde transcurre, inconmovible,
y yo arrastro mi pobre alma cansada
sobre mis espaldas, lo mejor que puedo.
Solo el miedo a las arañas que vienen
por mí en cuanto me ven desprevenido
me impulsa a seguir adelante.
Pero vos no estás aquí conmigo,
y yo tengo cada vez menos ganas,
y menos fuerzas, y menos todo.
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miércoles, febrero 20, 2013
Felicidad y cinismo
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domingo, febrero 17, 2013
El otro como espejo
"Siempre fuiste mi espejo. Quiero decir que para verme tenía que mirarte."
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jueves, febrero 14, 2013
Otra luna en el agua
Cuando la gente habla de magia,
por un curioso malentendido
termina trastocando las cosas
de modo tal que piensa en asuntos
relacionados con levitaciones,
conjuros, varitas y hechiceros,
cuando debería estar claro que
no se trata de nada de eso.
La magia existe allí donde
lo que solemos llamar 'la realidad'
queda de pronto en suspenso,
y se abre paso una dimensión paralela,
diferente, aunque no menos cierta.
La magia existe allí donde
el tiempo pierde sustento;
allí donde las reglas cambian,
al punto de desconocer
las leyes de la contradicción.
Hay magia en la literatura,
y en cualquier forma del arte.
Hay magia en el amor,
o en algunas miradas,
o en un crepúsculo,
o en ciertos paisajes
a determinada hora del día.
Hay magia, por ejemplo,
en una luna temblando
mientras se refleja en el agua.
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miércoles, febrero 13, 2013
La piedra en el lago
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martes, febrero 12, 2013
La vida breve
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lunes, febrero 11, 2013
La imperfección divina
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domingo, febrero 10, 2013
Ficciones, XI
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martes, enero 29, 2013
Luna en el agua
Anoche ella estuvo merodeando por aquí durante horas.
Por supuesto, yo la vi primero, en cuanto apareció,
majestuosa, brillante como un modesto sol,
pero estoy seguro: ella notó enseguida mi insistente mirada,
y desde ese momento también me anduvo espiando,
primero discretamente, sin disimulo después.
Es verdad, ella es misteriosa, altiva, inalcanzable...
Esta última evidencia me duele, por momentos.
Sin embargo, yo creo que también a ella
le duele un poco su propia soledad.
Por eso insiste en volver por aquí todas las noches,
para conversar a su modo con las copas de los árboles,
con la bruma nocturna, con las aguas quietas
que brillan al reflejar su presencia.
La luna aquí es otra.
No es la misma que usualmente veo desde la ciudad.
En estos parajes del sur, lo mismo que nosotros,
ella se transforma en algo diferente.
Será tal vez por eso que ha reparado en mí,
que yo me conmuevo de esta manera al verla.
¿Lo sabrá ella?...
Luna en el agua, inalcanzable, misteriosa...
De repente te sorprendes y confundes,
me doy cuenta, cuando ves
que dos breves lágrimas ruedan por mis mejillas,
mientras no dejo de mirarte.
Ya lo ves, también yo tengo mis misterios.
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lunes, enero 28, 2013
Silencios
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sábado, enero 26, 2013
Ficciones
"¿De dónde salen las historias?", me preguntaron una vez.
"¿Las historias?... Las historias salen siempre de los espejos."

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sábado, enero 19, 2013
Julieta y Romeo
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domingo, enero 13, 2013
Lección del día
Si vas a utilizar una herramienta que no ha sido indicada para los fines que tienes en mente, no olvides nunca hacerlo con mucha, pero mucha precaución...
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sábado, enero 12, 2013
Banalidades
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viernes, enero 11, 2013
Ahora
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jueves, enero 10, 2013
Relaciones amorosas
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miércoles, enero 09, 2013
Memoria y presente
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martes, enero 08, 2013
Uno mismo
Y su un día finalmente te cansaras
de ser todo el tiempo vos mismo
y persiguieras un cambio
acaso te sorprenderías
siendo entonces más
auténticamente vos que nunca
incluso cuando en un primer momento
quizás te desconocieras por completo.
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lunes, enero 07, 2013
Lo prohibido
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sábado, enero 05, 2013
Guillermo Tell y el gusano
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martes, enero 01, 2013
Muralla
"Después de todo tú eres tu única muralla.
Si no te saltas, nunca darás un sólo paso."
(Esto lo escribió una vez Luis Alberto Spinetta, y es una de las cosas más lúcidas que he hallado hoy en algún muro de Facebook.)
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lunes, diciembre 31, 2012
Uvas
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Balance
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miércoles, diciembre 19, 2012
Fin del mundo
Le habían asegurado que el viernes 21 de diciembre, probablemente hacia la medianoche, se terminaría el mundo. El se angustió mucho: no quería llegar al final de sus días sin haber completado su obra. Se afanó entonces como nunca: canceló obligaciones y citas, resignó horas que de otro modo hubiesen sido destinadas al descanso, la comida y el amor. Las primeras luces del sábado 22 vieron su obra terminada. Jamás alguien lo supo. Un instante después ya no quedaba nadie que pudiera decirle un valió la pena.
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Diferencia de horas
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domingo, diciembre 09, 2012
Finalmente la vida de tus hijos también podría llegar a depender de que decidas atender o no ese llamado equivocado, y lo mismo pasa siempre con todas las cosas.
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sábado, diciembre 08, 2012
Una idea
Dicen que el hombre pone en riesgo su vida cada vez que elige.
Pero eso es lo que lo hace libre.
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París - Rayuela
¿Cómo serás después de conocerte?
¿Cómo serás después de haber recorrido tus senderos,
primero una vez, luego acaso cien veces?...
¿Serás entonces como París, esa ciudad tantas veces imaginada,
por cuyas calles se buscaron La Maga y Oliveira,
a veces en vano, y otras hasta encontrarse enredados
en las sábanas de un hotel cualquiera de la calle Montmartre?
¿Serás como París, decía, después de haber trepado
a la Tour Eiffel, de haber sacado fotos en Champs Elysees
y al costado de La Seine, en l’Arc de Triomphe y el Café Pompidou?
¿O después de haber paseado por Montmartre, hasta llegar
tal vez hasta aquel mismo hotel y aquellas mismas sábanas,
o haber develado en el Louvre el secreto de la sonrisa
de la misteriosa Gioconda que pintó Leonardo?
¿Serás la misma entonces? ¿O serás otra?
Cómo saberlo, sin recorrer tus senderos,
primero una vez, y luego... ¿mil veces?
Sólo puedo decirte que el temor
de que París pudiera acaso perder su magia
el día en que finalmente lleguemos allí
no debería impedirnos el emprender el viaje.
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martes, diciembre 04, 2012
Verdad II
"En este mundo hay ciertas cosas que únicamente podemos hacer en soledad, y también algunas otras que sólo pueden hacerse en compañía de alguien más. Es importante combinar estas dos maneras de hacer cosas en su justa proporción."
Lo dijo, según me dicen, Haruki Murakami.
Habrá que indagar un poco más al respecto.
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lunes, diciembre 03, 2012
Verdad
"Confiá en aquellos que buscan la verdad.
Pero nunca en quienes afirmen haberla encontrado."
(Acabo de leer esta frase y es menester que la deje anotada en alguna parte.)
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sábado, diciembre 01, 2012
La confusa obscenidad del mal
"La confusa obscenidad del mal", decía.
Más tarde supe que esos eran los últimos versos de un poema. Un poema que también incluye un verso que habla de un "deleite cómplice", como para terminar de cerrar la idea. Debajo de la frase, muchos comentarios. Algunos más pertinentes o perspicaces que otros. Yo me quedé pensando en esto: en que si algo claro se desprende de la frase referida, es que el mal es obsceno. Por cierto, esto solo ya nos habilitaría a plantearnos el desafío de tener que definir ambos conceptos, qué cosa sea el mal, y por ende qué sería el bien; de qué cosas podríamos lícitamente decir que sean obscenas, y de cuáles no, y acto seguido intentar explicar por qué. Tarea ímproba si las hay. Pero más allá de eso hay también, en la dichosa frase, un reconocimiento claro a que existe cierta ambigüedad en ese sentimiento que identifica la obscenidad con el mal, el mal con algo obsceno, lo cual promueve en definitiva a esa incierta confusión. Presumo que todos tenemos una cuota de rechazo, tanto como un poco de secreta y/o inconsciente inclinación, sea hacia el mal, sea hacia lo obsceno. Me reviso interiormente y verifico que por lo menos en mi caso se da así. La cuestión pasa, en todo caso, por el dilema que nos lleva a confesarlo o a mantener esta inclinación como un íntimo secreto. Yo decido confesarlo, hacerlo público, denunciarme a mí mismo, por lo menos en lo que a este respecto se refiere. Pero ninguna de estas cuestiones me termina de explicar el porqué. No del mal, no de la obscenidad, sino el de su misterioso atractivo, ese que al mismo tiempo se rechaza, por supuesto y por fortuna. ¿Y qué será el mal?... ¿Y de qué cosas podrá uno lícitamente decir que sean obscenas? No tengo respuestas, sólo preguntas, y sin embargo sé que en alguna parte ellas son la respuesta a alguna otra pregunta que acaso todavía no me ha sido planteada.
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viernes, noviembre 30, 2012
De dioses, compositores, ateos y creyentes
Esta mañana me llamó la atención un comentario que publicó en una red social mi viejo amigo Juan María Solare, un compositor que un día agarró su amor por Stokhausen y su gusto por el tango, metió estas cosas y un par más en una mochila, y decidió irse con sus petates y su música a Alemania, donde al final se quedó a vivir. Esto es lo que escribió Juan, y ciertamente me sentí identificado: “Cuando leo argumentos apoyando la existencia de Dios, me entran unas ganas locas de reír. Cuando leo argumentos negando la existencia de Dios, me vienen unas ganas locas de refutarlos.”
Lo primero que se me ocurrió fue bastante obvio. Respondí algo así como que “En todo caso habría que ver los argumentos que tenga (si es que acaso los tiene) Dios para sostener la existencia del hombre. O quizás incluso para sostener la existencia de sí mismo. Y en todo caso, de no tener una respuesta de su parte, ¿el silencio de Dios debería ser tomado como una demostración de su inexistencia o bien como una oscura forma de argumentación?"
Para matizar este tipo de debates hay dos libros en particular que suelo recomendar. El primero es el de un anarquista francés llamado Sebastien Faure, que a comienzos del siglo XX escribió una obra deliciosa que se titula Doce argumentos que demuestran la inexistencia de Dios, una especie de refutación positivista a las Meditaciones metafísicas cartesianas en la cual el autor termina reconociendo que, siendo el eventual Dios de un nivel ontológico diferente del suyo propio, mortal y modesto humano, cualquier argumento que él pudiese oponer sería insuficiente para negar... pero también para afirmar. Con lo cual sobre el final de la obra se dirige a sus eventuales oponentes para terminar diciendo: "Dejen de afirmar ustedes, que entonces yo dejaré de negar.” Siempre me ha parecido una declaración deliciosa por parte de Fauré, quien en el fondo reconoce con esto que toda esta cuestión de lo divino, o mejor dicho, de los discursos sobre lo divino, en realidad trata sobre un conflicto muchísimo más terrenal y humano.
El otro libro que le recomendé a Juan fue el Evangelio según Jesucristo de José de Saramago, el libro más religioso y bellamente escrito por un ateo confeso que yo haya leído jamás. Pero apenas terminé de escribir mi recomendación recordé, o por lo menos creí recordar, un pasaje en el cual Dios justifica de algún modo su necesidad de fe y alabanza en los hombres. Porque yo había estado a punto de plantear el siguiente dilema: ¿Qué le podría importar a Dios, siendo él mismo todopoderoso, omnisciente, eterno y perfecto, que el hombre, su creatura, lo alabase o no, creyera en él o no? ¿Qué clase de veleidad sería esa, impensable en una entidad divina?
Pero entonces imaginé otra alternativa, realmente inquietante: que siendo las cuestiones de los dioses incomprensibles para los seres humanos, acaso pudiera ser que en definitiva ese Dios creador sí nos necesitase, para convalidar a través de nuestra fe, la fe y la alabanza de sus humildísimas criaturas, su propia existencia. Imaginé algo así como un Dios que necesitara renovar la base de su divina existencia en nuestra fe. Se trata de una idea absurda, por supuesto. O tal vez no tanto, al fin y al cabo. Lo interesante es que, de tener esta idea algún asidero, se plantearía la siguiente paradoja: que si la humanidad dejara de creer finalmente en Dios, y algo de eso viene pasando de un tiempo a esta parte, por lo menos por estos rincones del mundo, acaso El dejase de existir. Y nosotros no nos daríamos cuenta de ello de puro incrédulos que somos. En tal caso vendríamos a ser algo así como ese muerto que sigue andando por el mundo, nada más que porque nadie se tomó la molestia de avisarle que muerto estaba.
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jueves, noviembre 29, 2012
Jessica
Dicen que siempre que dormimos soñamos. Incluso cuando más tarde creemos no haber soñado nada. No tengo idea de qué cosas podría haber estado soñando yo en aquel momento, cuando vos me abrazaste. Recuerdo que primero te sentí, todavía entredormido, tu cuerpo cálido apretándose contra el mío. Después me diste un beso, mientras me agarrabas todavía más fuerte. Pero recién cuando sentí tus lágrimas me desperté del todo. Estabas afligida, y por una vez la intuición no me falló: no te dije nada, tampoco te pregunté. Nada más te abracé fuerte e intenté calmarte, ya pasó, ya está, tranquila mi vida, mi cielo, mi amor, y vos entonces te largaste a llorar más fuerte. No dije más nada. Acaricié tu cabeza al mismo tiempo que te abrazaba. A veces el sentido de la vida entera se revela en estos simples gestos. Finalmente conseguí que te calmaras, de a poco, y así seguimos abrazados un rato, sin decirnos nada. No hacía falta.
"Disculpame", me dijiste finalmente, y te levantaste de la cama. "Dejame que te acompañe", te dije yo, al tiempo que me levantaba también, para ir detrás tuyo. Te volviste a acostar, ya otra vez en tu cama, y yo me acosté a tu lado, para poder abrazarte de nuevo, ilusión vana de poder proteger con un cuerpo el acecho de los fantasmas de lo desconocido y lo inevitable. Por suerte ya estabas más tranquila, y entonces sí me atreví a preguntar: “Tuviste un feo sueño, ¿no es verdad?” No respondiste, pero yo supe que estaba en lo cierto. Entonces me arriesgué todavía otro poco, y volví a inquirir: “Y soñaste que algo malo había pasado conmigo, ¿no es cierto?” Por toda respuesta me volviste a abrazar y esta vez sí, después de darme otro beso en la cara, me contestaste en voz baja: “Sí, papá”.
No hizo falta nada más. Otro abrazo, un beso en tu frente, taparte, como cuando eras más pequeña, y sentir que te volvías a dormir, después de haber visto que nada más había sido un mal sueño, que tu papá todavía estaba bien, vivo, cerca, al alcance. Dicen que cuando alguien sueña con la muerte de una persona viva, le está alargando la existencia. No creo que sea así. Esas son cosas que se dicen para sentirnos menos mortales, menos frágiles, cuando alguien nos pone cara a cara con la idea de nuestra propia muerte. Pero también yo me quedé pensando en la buena fortuna de que todo haya sido apenas un mal sueño. Seguramente llegará el día en que no lo sea, no cabrían demasiadas dudas sobre eso, en realidad; aunque poco y nada sepamos acerca de la muerte. Lo importante es que no ha sido hoy ese día, que ya ahora está amaneciendo de nuevo, como una nueva posibilidad y un nuevo desafío, y que los dos estamos aquí para verlo y para aprovechar el tiempo que esto nos brinda para seguir adelante.
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miércoles, noviembre 21, 2012
El rebelde Job protesta de nuevo ante Dios, insatisfecho con su respuesta
Tú preguntas quién soy yo,
que siendo ignorarte he puesto
en duda tu eterna sabiduría.
Reconozco que he dicho cosas
que no alcanzo a comprender,
cosas que son maravillosas
y que en realidad no conozco...
Sin embargo, déjame responder
como mejor pueda a tu pregunta:
yo soy aquel que ha sido puesto
aquí en el mundo por tu merced,
sin que me dieses, no obstante,
medios para poder comprender,
de manera que me excuso,
mas no me puedo declarar
culpable por cuestionarte.
Y soy también aquel que sufre
la angustia de saberse mortal,
pobre, miserable, indefenso
ante el incesante miedo a la muerte.
Mas he de admitir que seas tú
quien no alcance ahora el sentido
de mis palabras, pues es razonable
que nada sepa de esta desolación aquel
que por naturaleza es inmortal e infinito.
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martes, noviembre 20, 2012
El juego de la vida
Alguien es testigo del momento en que un pequeño, bajando del colectivo, le explica a su papá:
-El juego ese me gusta porque te permite hacer cosas que en la vida real no podés. Por ejemplo, si perdés tenés otra vida.
Me digo que no, que definitivamente no se trata de una idea tan sencilla e ingenua como parece. Saber que en la vida todo Game Over es definitivo ya es de por sí un concepto demasiado grande para ser abordado por un chico. Y también por un adulto, vamos a ser sinceros. Por añadidura la vida es un juego injusto, en el sentido de que ni siquiera nos han explicado cuáles son las reglas que la rigen. Debemos aprender sobre la marcha y hacernos cargo de nuestros errores sin derecho al pataleo. En lo que a mí respecta, para el caso de que Dios exista, tengo mis reparos en cuanto a que haya sido un Creador particularmente justo con nosotros, sus pobres y mortales creaturas. Ya lo sé, se me dirá que desde mi perspectiva humana no estoy en condiciones de juzgar las actitudes del Creador, y reconozco que en cierto sentido ello puede ser cierto. Pero el Creador no está aquí, en mis zapatos: quien está condenado a ser víctima del tiempo soy yo, el rebelde, el que exige al menos este derecho al pataleo.
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lunes, noviembre 19, 2012
Requiem para un payaso
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sábado, octubre 06, 2012
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domingo, septiembre 30, 2012
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miércoles, septiembre 26, 2012
Ludwig van B.
De repente creo que en estas cosas radica el verdadero sentido del arte. Y que lo demás es impostura.
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jueves, septiembre 06, 2012
Nota al margen
De repente me pregunto cuál caso será más grave, si el del tipo cuya vida a nadie le interesa, y que incluso más de uno desprecia, y que enceguecido por su vanidad cree a pesar de ello ser amado por todos, o el de aquel otro que, por el contrario, permanece solo, incluso a veces triste, convencido de que a nadie le importa, sin poder ver el afecto que otros están dispuestos a darle.
(Por cierto, que quede en claro que definitivamente no estoy incluido en la primera de estas dos categorías...)
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sábado, agosto 18, 2012
Manejar con lluvia
Llueve desde hace días. Tantos que casi que ni puedo llevar la cuenta de cuántos van. Pero hoy, regresando a casa en mi auto, redescubro en esa lluvia algo que me llama la atención. "No entiendo cómo podés ver con el parabrisas lleno de agua", solía decirme mi mujer, cuando ella aún estaba aprendiendo a manejar. El comentario me causaba gracia. Yo no podía entender cómo alguien podría dejar de ver a través de un cristal por el solo hecho de que estuviese un poco mojado. Pero hoy, de repente, yo iba manejando debajo de la lluvia, a velocidad moderada, los limpiaparabrisas funcionando, prestando atención, cuando de pronto mi vista hizo foco sin querer en las gotas que iban cayendo por el parabrisas del auto. Automáticamente dejé de ver por un instante todo lo demás. Fue como si de golpe solamente estuviesen allí esas gotas, y nada más allá. Ni los otros autos moviéndose adelante, ni la autopista, ni el asfalto; sólo aquellas gotas, algunas deslizándose, formando pequeños arroyos, otras quietas, inmutables a pesar de estar el auto en movimiento. Por supuesto, aquello en realidad duró apenas un momento, acaso nada más el tiempo que el limpiaparabrisas tardó en encargarse de despejar la ilusión. Un tanto molesto con mi propia distracción, intenté reproducir un par de veces aquel curioso trance, siempre con el mismo resultado: cada vez que la atención se centraba en las gotas, la mirada se empecinaba y costaba ver cualquier otra cosa.
Y de pronto me doy cuenta de que así, de este mismo modo, es como vemos las cosas siempre: uno no ve en realidad lo que tiene delante, sino aquello en lo cual, a veces queriendo y otras veces sin querer, focaliza su atención. Lo demás pasa a segundo plano, se desvanece; nos volvemos medio ciegos para todo aquello en lo cual no fijamos nuestra atención, obsesionados por aquellas otras cosas en las cuales, tantas veces de una manera absurda, nos empecinamos en hacer foco, incluso cuando lo realmente importante suele estar más allá, precisamente en ese fondo fuera de foco que en ese momento se nos escapa, pero que oculta lo que en verdad es importante. Las cosas son, en definitiva, tal como en ese auto, en ese momento en el cual las gotas de lluvia parecían imponerse. Hay ocasiones en que fijamos tan obstinadamente nuestra atención en un miserable detalle que dejamos de ver todo lo demas. El proverbial árbol que oculta el bosque. Pero cuidado, que la experiencia también nos enseña que sucede asimismo al contrario: veces hay en que tenemos las cosas tan delante de nuestros ojos, como esas mismas gotas de lluvia en cuestion, y sin embargo somos incapaces de reparar en ellas, atentos como estamos a otras cosas, como si esas gotas fuesen invisibles, como si no existieran. Así de ciegos somos, a menudo, mientras manejamos por la autopista de la vida. Y no sólo los días de lluvia.
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sábado, agosto 11, 2012
El blog va a terapia
En estos días estuve pensando en cerrar este espacio. No por falta de interés, sino debido a otras cuestiones (esos impulsos, que tanto tengo que aprender a controlar, todavía), que no tengo ganas de dejar consignadas aquí. Pero antes de hacerlo (porque ya estoy trabajando en la cuestión esa de mis impulsos, finalmente) decidí consultarlo con Horacio, mi analista. Y aunque él no es precisamente un experto en estas cosas de Internet, le expliqué lo que es un blog, lo que hago en general con él (esto de escribir sobre las cosas que pienso o siento) y mis dudas respecto de cerrarlo. Después de escucharme atentamente, me dio su diagnóstico:
- No creo que sea una buena idea que deje de escribir en ese lugar. Hablar sobre las cosas que nos pasan siempre es bueno. Sea aquí en terapia, con otras personas o compartiéndolo en un blog.
- La famosa cura a través de la palabra, de la que tanto habla el Psicoanálisis.
- Exactamente.
- Pero no "siempre" es bueno esto de contar las cosas que nos pasan, según parece. Al menos a ella le molesta. No que escriba cosas en el blog, sino que escriba cosas sobre ella, y que otra gente pueda verlo.
- Bueno, que otras personas lo puedan ver es parte del sentido de hacer un blog, me parece. En todo caso, ¿por qué no escribe cosas que tengan que ver con usted, y que no tengan que ver con ella?
- ¿Sabe lo que pasa? A esta altura de las cosas, creo que no hay nada en mi vida que no tenga que ver con ella...
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viernes, agosto 10, 2012
Memorabila
De repente lo recuerdo. Y lo dejo anotado aquí, para poder volver de vez en cuando sobre esta idea. Hace algún tiempo una persona me dijo que había tenido una idea: había pegado un papel con una leyenda en la puerta de su heladera. Y cada vez que la abría, para sacar o para guardar algo, se obligaba a leerla. La leyenda en cuestión, más que una aseveración, era un desafío. Se trataba de hacer lo posible, día tras día, para que al final de la jornada lo manifestado por esa frase pudiese ser tenido por cierto.
La frase en cuestión decía: "Hoy me gustó ser yo."
¿Seremos capaces de vivir el día a día de manera tal que podamos, cada vez que nos detengamos a pensar en ello, dar por cierta semejante declaración?
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miércoles, agosto 08, 2012
Aviso para el eventual lector
Todas las palabras volcadas en este espacio, al igual que cualquier palabra, en cualquier contexto que sea, pero en este caso en mayor grado y medida, puesto que no se ha renunciado aquí al uso de un lenguaje poético y/o figurativo, sino más bien todo lo contrario, ofrecen múltiples interpretaciones según quién, cuándo, cómo y desde dónde se proceda a su lectura. El que estas interpretaciones puedan ser diversas, y en ocasiones hasta opuestas entre sí, no significa que ellas sean necesariamente erradas, pues la contradicción es uno de los elementos que integran la lógica de cuanto aquí se ha escrito. Tampoco significa, y este detalle es de suma importancia, que cualquier interpretación pueda ser tenida por válida, por lo cual se recomienda al eventual lector no atribuirle ninguna intención definitiva al autor de estos escritos, pues éste no se responsabiliza por ninguna interpretación que, de manera consciente o inconsciente, consistente o inconsistente, decida hacerse de la lectura de los textos aquí incluidos, ya sea que se presuponga equivocadamente que el sentido de los mismos es claro y evidente o que, no siéndolo, se ha dado en el clavo con su interpretación.
Muchas gracias.
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domingo, agosto 05, 2012
De pronto me pregunto...
¿Acaso habrá alguien a quien le interese algo de todo esto?...
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Adioses
Es como una marea negra, que va creciendo por dentro, lentamente, pero sin pausa. Hace tiempo que no se hacía presente, pero aquí está otra vez, finalmente, de nuevo. Es como un monstruo que acecha, sin dejarse ver; un monstruo bestial, de contornos indefinidos, pero peligroso, amenazante, y yo siento este sudor frío que anticipa el desastre. Tengo miedo, y no puedo moverme. Tengo miedo, y vos, ahí afuera, no tenés la menor idea, y eso es lo que más me desespera. ¿Qué va a ser de mí? ¿Qué va a ser de nosotros? ¿Cómo es posible que a nadie le importe? ¿Que nadie haga nada para que este monstruo se aleje de aquí de una vez por todas? Quisiera poder volver a ser solamente un niño. Lo lamento, lo lamento tanto... De verdad lo digo. Haber llegado hasta aquí sólo para encontrar que no teníamos nada. Y saber que también eso es una enorme mentira. De repente me doy cuenta: este monstruo se llama sinsentido. De eso se trata esta marea negra y cruel y desesperante. Y por supuesto, nada puede hacerse en contra de ella. Tal vez sólo entregarme mansamente, sin ofrecer resistencia, cerrar los ojos, sentir este cálido adormecimiento que de repente me invade, y olvidarme de todo. Especialmente de mí mismo.
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Clausuras
No importa lo que haga, ya nada será lo correcto.
Este es el drama que determina la paradoja
y es por esto que decido retirarme.
Ya no tengo más fuerzas para seguir peleando
ni voluntad, tampoco, para resistir.
Lo he intentado todo, y todo ha sido insuficiente.
Ahora sólo me queda esperar que el manto
protector de la noche descienda
y me ampare en su regazo.
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sábado, agosto 04, 2012
Espejos
Y si el otro día fue un Borges, hoy con toda justicia le toca el turno a mi amigo Julio. Y otra vez es un poema, que aparece como por arte de magia de la mano de mi hermana. Y otra vez son unas líneas que a lo largo de todos estos años al parecer había ignorado, o acaso olvidado. ¿Para qué nos sirve aprender tantas cosas si a la larga poemas como este se nos escapan? ¿Para qué nos sirve la memoria, si a la larga uno no consigue retener con fidelidad estas cosas para siempre? No importa. Hoy es hoy, y hoy mi amigo Julio (a Cortázar me refiero, claro) dice otra vez, y pocas veces ha sido tan oportuno:
Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta,
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.
Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.
Por ahí un papelito
que solamente dice:
Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.
Lo repito: nunca antes tan oportuno. ¿Te dije que este poema se titula Bolero? Sí, ya sé que eso ahora no importa. Lo que sí importa, date cuenta, es que yo no lo digo en pasado, sino todavía en presente; no seas necia, no perdamos aun este crepúsculo: Siempre fuiste mi espejo. Quiero decir que para verme... tengo que mirarte.
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