viernes, octubre 16, 2015

Happy No Birthday to Me

Voy a pedirte un favor
Pero voy a pedírtelo en serio
Comentame si querés los días
que aun faltan para las elecciones
O hablame de intrascendencias
O de los niños que mueren de hambre en el mundo
Pero no me recuerdes mis cumpleaños
No quiero pensar en eso
No traigas a mi mente ese reloj fatal
que nos acerca a todos los finales
Y después, en un par de meses
no me hables de la navidad
ni de los años nuevos
Dejame vivir con la ilusión de que cada día
es igual a todos los demás días
Sin sobresaltos
Dejame ser feliz como un perro
Que nada sabe de aniversarios ni de festividades
Que no cuenta los días que acumula sobre su lomo
Ni especula con los que le restan por vivir.

domingo, octubre 04, 2015

Impiedad

I
Así son las cosas.
En principio la crueldad es
una actitud que deberíamos evitar.
Pero de vez en cuando nos cruzamos con alguien
que nos hace sentir que debemos ser crueles.
¿Qué actitud cabe tomar entonces?
¿Qué deberíamos hacer cuando esa sensación
despierta en nosotros al vernos asomados al espejo?
A veces sucede. Entonces escribimos 
versos como estos:

II
Voy a ser implacable conmigo mismo.
¿No lo he sido acaso ya con quien no lo merecía?
¿Por qué debería entonces ponerme a salvo de mí mismo?
Es tan solo una alternativa, es cierto.
También sería posible optar por la misericordia.
Sin embargo, no sé por qué razón, causa o motivo,
lo misericordioso siempre se me ha dado para los demás
en mayor medida que hacia mi propia persona.

Por lo demás, lo reconozco:
toda mi vida he sido un cobarde.
Lo mismo que tantos y tantos y tantos otros,
como si tal detalle pudiese darme algún consuelo.
Ni siquiera me he atrevido a intentar ser un buen poeta.
Miento: sí lo he intentado, incluso cuando no haya podido,
así como tampoco pude lograr tantas y tantas otras cosas.
Ahora es tarde: el tiempo para las valentías ha pasado.
Aquello que debió hacerse, decirse, evitarse,
no fue hecho, ni dicho, ni evitado.
Ahora sólo quedan la condena y el castigo,
ese que yo mismo me impongo,
riguroso juez, inhumano.

viernes, octubre 02, 2015

Viceversa

Por supuesto,
en ocasiones me da
algo de miedo que me vean,
que me espíen, que alguien descubra
alguna de esas cosas que ni yo mismo conozco de mí,
pero en definitiva, y por más que muchas veces
desearía realmente que fuese distinto,
no puedo dejar de seguir siendo
siempre y sencillamente
éste que soy.

Pero deberías saber que
yo también soy siempre un poco vos,
y viceversa.

Nadie hay en el mundo
que nos resulte del todo ajeno
ni que sea, al fin y al cabo,
tan diferente de los demás.