viernes, abril 21, 2017

La mar constante

La mar constante,
rumorosa,
salvaje a veces,
otras serena,
pero ajena siempre
al devenir del tiempo
y a los vaivenes de
los desgobiernos
y las economías
y las vidas
y las muertes
y los amores
de los hombres.
Todo eso pasará;
nosotros pasaremos.
Ella en cambio seguirá,
sin saber siquiera
que nosotros hemos sido.


Ríos mueren en el mar

Hay quienes dicen que
los ríos no tienen fin,
pues prosiguen su curso,
invisibles, adentro del mar.
Puede que este decir sea cierto;
pero no menos verdadero es
que el pez que pasa sus días
en las dulces aguas del río
muere cuando se adentra
en aguas plenas de sal.

domingo, abril 16, 2017

Viajeros

El viajero es alguien que se busca.
Que se pregunta cómo habrá ser él mismo
cuando llegue a ese lugar que todavía no conoce.
Hay que decir que se trata de una búsqueda infinita,
pues siempre quedará un lugar nuevo por conocer.
No obstante ello, con cada paso el viajero
encuentra también nuevas respuestas.
Y a veces a un compañero de viaje.



jueves, abril 06, 2017

Luz de imperio, luz de luciérnaga

Casi como una ensoñación
veo que alguien ha escrito
en la pared de un sanitario
y con caligrafía algo tosca,
no una chabacanería,
ni un comentario procaz,
sino un breve poema de Borges:
¿Es un imperio / esa luz que se apaga
o una luciérnaga?, se pregunta.
Debajo, alguien más ha anotado,
en este caso con letra de mujer:
Luz de imperio, / luz de luciérnaga...
ambas por igual se extinguen.



miércoles, abril 05, 2017

Canción sin palabras

"Detrás del nombre hay lo que no se nombra",
expresa Jorge Luis Borges en alguno de sus versos.
Escucho ahora las Canciones sin palabras de Mendelssohn
y me digo que el lenguaje tantas veces sucumbe
en su propia vana intención de decir cosas.
Pienso entonces en cada uno de mis
propios torpes e insensatos versos,
rendidos ante todo aquello que,
sencilla pero inexorablemente,
es imposible poner en palabras.


martes, abril 04, 2017

Pensamiento dual

"Hay personas que son capaces de pensar únicamente una cosa por vez. Entonces, cuando por fin llegan a comprender algo verdadero, sucede que de inmediato conciben que todo lo demás es falso."

Esto lo advirtió alguna vez Yehudi Menuhin. 
Lo añado a mi colección de verdades.

sábado, marzo 18, 2017

Sueño 180317

Sueño. Me río en sueños. Mi propia risa me despierta. Mi mujer se despierta al mismo tiempo que yo, me mira, y razonablemente me pregunta de qué me río. Yo enseguida le cuento: en mi sueño, los dos nos encontrábamos en una esquina formada por la Avenida Roca y la calle Piedras. Yo le hacía notar este curioso detalle, y entonces le decía: "¿Te das cuenta? Ahora mismo estamos en la esquina más Stone de Buenos Aires". Mi mujer se ríe con la ocurrencia. Entonces me doy cuenta: yo no estoy casado, y vivo solo. No quiero decírselo a ella, para no decepcionarla. Así que seguimos durmiendo, abrazados. Cuando finalmente despierto del todo, le cuento todas estas locas ocurrencias a mi esposa. Nos reímos juntos, nos besamos. Los dos somos felices, y eso es lo único que realmente importa.

viernes, marzo 17, 2017

Credulidades

Quiero creer...
Creo que quiero creer...
Creo que creo que quiero creer...
(...y así sucesivamente).
La vida no es más que eso,
una cadena de incertidumbres
que nosotros mismos
vamos engarzando
como un modo de enfrentar
nuestras perplejidades.
Y está muy bien que así sea,
porque en algo necesitamos creer.
(O al menos eso nos dijeron).


miércoles, marzo 15, 2017

Dios

Únicamente Dios,
para el caso de que Dios exista,
conoce con certeza absoluta
la respuesta a la pregunta
de si Dios realmente existe.
Y en tal caso, al parecer
prefiere dejarnos a nosotros,
los mortales, en la duda,
quizás para no decepcionarnos.


sábado, marzo 11, 2017

Formas de la poesía

Leo la siguiente cita: 
"Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo así como un misterio." 

Al parecer lo dijo Federico García Lorca, y uno podría reflexionar largamente al respecto. De mi parte, hoy pienso que hay muchas formas posibles de la poesía. Y que no es necesario que sean dos palabras las que se junten, para formar ese misterio. Puede haber poesía también en la unión de dos sonidos, o en la unión de dos colores, y hasta en la unión de dos personas, esas que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y sin embargo. 

miércoles, marzo 01, 2017

Acerca del amor

Leo un artículo acerca del amor. Dice que el amor no espera nada a cambio. Que se trata de un encuentro fundamental (orgásmico, dice) de la vida y la muerte. Y que para alcanzarlo, según Bhagwan Shri Rashnísh, más conocido como Osho, hay cuatro pasos fundamentales.

El primero es estar centrado en el aquí y el ahora, pues el amor solamente es posible así: aquí y ahora. No puede amarse en el pasado. Ni tampoco en el futuro. Ni en otra parte.

Lo segundo es aprender a transformar los venenos, que en mayor o menor medida todos acarreamos, en algo bueno. En miel, por caso. Para ofrecer amor a otra persona debemos asegurarnos de que ese amor es bueno. Y amarnos a nosotros mismos, incondicionalmente.

Lo tercero es compartir cosas positivas, compartir lo que se tenga, compartir todo lo bello. Compartir la vida, en definitiva, que está hecha de momentos.

El cuarto consejo es tal vez el más curioso: "Sé la nada", dice. Y luego explica: una vez que  uno comienza a pensar que es alguien, se estanca, y entonces el amor no fluye. El amor sólo fluye de quien no es nadie. Cuando alguien está lleno de ego, el amor desaparece.

Pienso en todas estas cosas, y me reviso. Y me digo que, aquí y ahora, en cuanto logro perdonarme mi pasado y dejar de lado mis enojos, en especial aquellos dirigidos hacia mí mismo, mi presente es algo bueno. Mi deseo sería compartirlo con vos.

jueves, febrero 23, 2017

Prohibido prohibir prohibir prohibir

"Prohibido prohibir". La frase brilla en las paredes de París en 1968. Es una frase contestataria, razonable en el marco de una sociedad que siente que las normativas restringen cada vez más la libertad intrínseca del sujeto. Curiosa idea, según la cual la libertad sólo es posible a partir de una primera y única prohibición. Prohibición que de todos modos establece una paradoja, pues ordena precisamente aquello que niega.

Pero entonces, décadas más tarde, alguien escribe en otro muro: "Prohibido prohibir prohibir". Y parece apenas un inconsecuente juego de palabras, pero en cuanto se somete la sentencia a un análisis básico, resulta que no es tan simple. Porque aunque a primer golpe de vista la frase solo parece profundizar la paradoja inicial, en realidad no lo hace: la única normativa a la que alude esta nueva frase es precisamente la única que había quedado fuera de la prohibición anterior. Vale decir: anula la prohibición de prohibir, abriendo así el juego a toda una serie de eventuales prohibiciones, que de este modo quedarían legitimadas.

No parece casual que esta formulación, de apariencia revolucionaria pero en esencia totalitaria, aparezca precisamente ahora, cuando el mundo occidental cae globalmente en manos de una derecha preocupada por maximizar los beneficios de unos cuantos antes que velar por los derechos del ciudadano en general. Es probable que la anarquía que proponían los jóvenes del Mayo francés fuese utópica. Pero en definitiva esta noción resulta todavía más preocupante. Acaso sea preferible añadir un nivel de prohibición más, aunque se nos tilde de prohibicionistas. Pero asegurarnos de este modo que quede prohibido prohibir la prohibición de prohibir.

lunes, febrero 20, 2017

Monstruos

Cuando éramos niños, 
de esto hace mucho tiempo, 
en un siglo ya pasado y viejo, 
a menudo temíamos quedarnos solos, 
pues intuíamos que los monstruos 
que acechaban en medio de 
las sombras de la noche 
solo serían capaces de alcanzarnos 
si nuestros padres no estaban cerca.

Conforme pasaron los años 
terminamos comprendiendo que 
aquello no era, al fin y al cabo, 
más que un ingenuo miedo infantil. 
A la larga conseguimos aceptar 
que más allá del temor 
ninguna abominación se escondía 
en la vaga oscuridad nocturna, 
y que podíamos dormir sin compañía, 
cuando no hubiese más remedio, 
sin peligro mayor que acompañados. 

Y aunque todavía nos sigue inquietando 
en no pocas ocasiones hallarnos solos, 
al menos ahora sabemos la verdad: 
que los verdaderos monstruos
no se ocultan en los pliegues de la noche, 
sino que viven dentro de nosotros mismos.


lunes, febrero 13, 2017

La palabra como elemento organizador y reparador del mundo

Leo una entrevista a la antropóloga francesa Michele Petit, en relación a la experiencia de la lectura: "Una de las mayores angustias humanas es la de ser caos, fragmentos, cuerpos escindidos, la pérdida del sentimiento de continuidad, de unidad. Uno de los factores por los cuales la lectura es reparadora es que facilita el sentimiento de continuidad, a través del relato. Una historia tiene un principio, un desarrollo y un fin; permite darle unión a algo. A veces, escuchando una historia, el caos del mundo interior se apacigua, y por el orden secreto que emana de la obra el interior podría también ponerse en orden. El mismo objeto libro, ­hojas pegadas juntas, organizadas, ofrece la imagen de un mundo reunido."

Pienso que tal vez esta misma reflexión sea aplicable a las palabras en general, que se organizan a veces en papel, otras en una pantalla, hilvanando un relato, una serie de ideas más o menos lógicas, poniendo en juego una creencia, una estética, una posición en el mundo, ocupando una espacialidad, fijando un aquí y ahora, dejando también un rastro que en algún momento acaso sea seguido por los ojos de alguien más, con lo cual se convertiría en ese acto en una suerte de modesto testimonio de nuestro breve paso por el mundo, una señal que indique que alguna vez fuimos algo más que una mera fantasmagoría. O que al menos estamos convencidos de ello.



miércoles, febrero 08, 2017

Los acríticos

La política.
Las religiones.
Los ídolos de barro.
Los fanatismos,
de cualquier signo que sean.
No me molesta Dios,
sino sus huestes.
No me interesa el famoso
al que le gritan "genio",
pero me fastidian
sus seguidores.
Me resisto a los fanáticos,
capaces de defender lo indefendible
con tal de no sentirse vacíos.
Creo que le tengo alergia
a las masas acríticas.
Acaso sea ese mi problema.


domingo, febrero 05, 2017

Líneas narrativas

Acabo de terminar de leer una novela. No consignaré aquí su título, pues lo que pretendo escribir implica revelar su final. Digamos nada más que se trata de una novela magnífica, escrita por un famoso autor estadounidense, que sin embargo rompe con al menos uno de los preceptos básicos que se supone que todo buen relato debería respetar: no dejar líneas narrativas abiertas. Esto aquí no se cumple. Uno de los personajes centrales de la historia aparece un día brutalmente golpeado. Alguien lo lleva a un hospital. Pero el autor se ocupa de colocar a este alguien en una ambigua situación: plantea la sospecha de que él sea el responsable de la golpiza, al mismo tiempo que deja entrever su inocencia. Además abre otra intriga: no termina de definir si el personaje golpeado ha muerto o si, por el contrario, logró recuperarse. Son nada más dos de las varias cuestiones que van quedando pendientes de resolver. Uno va leyendo el libro y se da cuenta de que cada vez quedan menos páginas para llegar al final. Demasiado pocas, para la cantidad de incógnitas que resta solucionar. Hasta que un inesperado y trágico accidente, en el cual mueren tanto el protagonista principal como el sospechoso de haber castigado (¿asesinado?) al otro personaje que antes mencionamos, pone un abrupto punto final al libro. Nos quedamos así con un montón de cuestiones vinculadas a la trama sin desentrañar; múltiples líneas narrativas quedan abiertas y truncas.

¿Se trata realmente de un error dentro del relato? ¿De verdad el famoso novelista estadounidense se equivoca de un modo tan grosero? ¿O acaso está planteando que así es precisamente como suceden las cosas en la vida real, y que las historias simplemente se terminan en el momento en que la vida acaba, sin que interese si hemos dejado asuntos que han quedado irresueltos de manera desprolija? Es como si en un giro maestro de la ficción el protagonista de la novela se mimetizara con el lector: los dos están en la búsqueda de las mismas revelaciones, de los mismos cierres narrativos, que no tendrán lugar. Al menos no del modo en que esperábamos, porque al fin y al cabo sí hay un final. Muere de repente el protagonista. Y no hubiese sido demasiado diferente, a los fines del relato, si el muerto hubiese sido el lector. Los efectos hubiesen sido parecidos, en lo que a las intrigas de la historia se refiere. En ambos casos nos hubiésemos quedado sin develar las mismas cosas.

Los finales muchas veces son así de inesperados. Tan inesperados como el final de nuestra propia existencia. Tal vez este sea el mensaje de esta novela, carpe diem. Los puntos finales caen, sencillamente, en el preciso lugar en donde caen. Lo que hayamos hecho hasta ese momento, esa será la obra inevitablemente inconclusa, pero al mismo tiempo concluida.


miércoles, febrero 01, 2017

Sueño 170201

Observo a un niño
que juega con un espejo.
La imagen es, de por sí,
digna de una pesadilla.
No sé quién sea el niño,
y tal vez no quiera saber.

Hay también un perro acostado a mi lado.
No alcanzo a verlo, pero puedo sentirlo.
Y lo curioso es que sé que no es verdad,
que estoy solo, que no hay ningún perro.
Pero la sensación me resulta agradable.
Entonces lo toco, y el animal se acomoda.

Pero ahora resulta que
el perro ya no es perro:
ahora de repente sos vos.
Comprendo que no sos real,
pero se siente tan bien imaginar
que estás aquí, conmigo.
Vos me pedís entonces
que te haga el amor,
y yo quiero decirte que no puedo,
porque vos no sos vos,
pero qué vas a pensar de mí,
si te digo semejante cosa.

Me cuesta mantener tu imagen.
Es como que de a poco te convertís
en otra persona, y yo hago fuerza
para seguir soñándote a vos.
Porque solamente con vos
puedo dormir tranquilo.

Entonces me llama la atención una luz roja, que enciende y apaga cerca del techo, a la altura de la puerta. Y me doy cuenta de que allí hay algo que yo no había visto antes, como una cámara de vigilancia, o una especie de sensor. Me despabilo, me levanto de la cama y me acerco. Enciendo las luces, para poder ver mejor de qué se trata. Pero la luz es mortecina, y además no alcanzo a ver porque me obstaculizan la visión unos reflectores que cuelgan desde más arriba. Me pregunto para qué estarán esos reflectores. Y al mismo tiempo me doy cuenta de que todo eso tampoco estaba ahí antes. En la pared hay además muchos faroles negros, adosados como decoración. Comprendo entonces que este lugar, que es mi departamento, es utilizado también por alguien más. En ese momento siento que alguien intenta abrir la puerta. Observo por la mirilla y, en efecto, hay alguien del otro lado, colocando una llave. Voy a golpear entonces la puerta, para advertirle a esa persona que está intentando entrar a mi casa... Y me doy cuenta de que ya he soñado antes con esta escena. En mi sueño, cuando yo golpeaba la puerta, esos golpes no producían ningún ruido en absoluto. La diferencia, claro está, es que ahora no estoy dormido, sino bien despierto. Golpeo entonces la puerta, desesperado, casi enloquecido... Y mis golpes suenan apagados, como si hubiese golpeado solamente el aire. Entonces grito, y mi grito me despierta. En la oscuridad, veo que una luz roja se enciende y apaga, cerca del techo, a la altura de la puerta.

martes, enero 31, 2017

Lluvias

La lluvia, como todas las cosas de este mundo,
carece en sí misma de un significado o de un valor.
Somos nosotros quienes le asignamos un sentido.
Y ese sencillo gesto, curiosamente, nos humaniza.
Hubo un tiempo, por ejemplo, durante el cual
la lluvia representaba para mí una inquietud,
pues poco antes mi casa se había inundado.
Hubo también un tiempo en el cual la lluvia era
algo así como un llanto del alma caído desde el cielo,
o la angustiante premonición de un dolor interminable.
Sin embargo, un buen día la lluvia se convirtió
sorpresivamente en algo diferente,
en algo para ser contemplado y compartido,
en algo más cercano a la alegría que a los pesares.


viernes, enero 27, 2017

Seis años...

¿Puede uno relacionarse de algún modo
con alguien que no ha comenzado a existir,
con alguien que en verdad jamás ha existido?
¿Es posible extrañar a ese alguien?
¿Es acaso posible amarlo?
¿Desearle el bien?
¿O rezar por su alma
incluso cuando uno ni siquiera
crea en dioses que escuchen rezos?


martes, enero 24, 2017

Olvidos

Hoy me ha sucedido algo extraño
(me tienta la palabra siniestro).
He leído un poema.
Un poema no demasiado antiguo,
bien puedo dar fe de ello.
De inmediato he reconocido
el poema en cuestión como propio,
y sin embargo,
por más que lo intenté,
no pude recordar dónde ni cuándo
ni en qué circunstancia ese poema fue escrito.
Tampoco a quién tuve yo en mente cuando
aquellas palabras encontraron su forma.

Pienso entonces en la fragilidad de
nuestras humanas conciencias
y de nuestros recuerdos;
en lo poca cosa que somos,
que buscamos eternizar un momento
a través de un miserable poema
solo para comprender al cabo
que estamos hechos de olvido.


jueves, enero 19, 2017

Libros sagrados

De repente me doy cuenta, casi como una revelación, de que uno de mis grandes problemas en lo que a los asuntos relativos a la fe divina se refiere es la existencia misma de libros sagrados. Para decirlo de algún modo, considero que un libro, cualquiera que sea, es un medio demasiado poco digno para una deidad. O para decirlo de otra manera: un medio demasiado humano, pasible de ser manipulado, tergiversado, mal traducido y mal interpretado a lo largo de los siglos. ¿Cómo confiar en  un Dios que recurre a un instrumento tan poco fiable como un libro para manifestar a través de sus páginas sus sagradas enseñanzas y testamentos? ¿Acaso no tenía, este ser omnipotente, algún modo más preciso, eficaz e indubitable para dejar clara su existencia y para comunicarnos sus preceptos sin margen de duda ni error? Y ni hablemos de qué algunos pretendan que este mismo Dios que decidió recurrir a las palabras para manifestarse sea el mismo que en Babel confundió a los hombres, haciendo que cada uno hablase un idioma diferente. Seguimos confundidos, Señor. Y si he comprendido bien las enseñanzas de tu hijo Jacques Lacan, él ha dicho que la palabra aleja al hombre de la verdad que la palabra nombra. Y yo creo que algo de razón tiene.


jueves, enero 12, 2017

Diferentes tiempos

Hubo un tiempo en el cual
las horas transcurrían lentamente
como un glaciar dormido
o un río de aguas congeladas,
como uno de esos sueños en los cuales
todo transcurre de manera pausada,
tiempo fuera del tiempo,
y sin embargo
al cabo uno descubre
que los años han pasado
veloces como la luz
o como el tiempo mismo
que no se detiene
y no hay vuelta atrás.

Pero también está el presente
en cierto modo inaprensible
pero absolutamente real
un pájaro que bate sus alas en el cielo
una boca que acaricia otra boca
unos dedos que eternizan su roce
sobre la piel de una persona amada
la lluvia cayendo sobre nosotros
nosotros entrando en el agua
una risa que resuena y nos despierta
un gemido que nos enciende
un soplo de aire fresco
un instante un instante un instante
que ya pasó, pero durante
ese instante perdura.
Estas palabras.
Ahora mismo.


martes, enero 10, 2017

Como espejos de agua

Dejame que te diga que
hay ojos como espejos de agua,
claros, magníficos, transparentes,
y otros que son como mares profundos,
en los cuales, quien se asoma una vez,
desea luego bucear eternamente.