viernes, junio 21, 2013

Alejandra y los ojos hechos polvo


"La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos", escribió alguna vez Alejandra Pizarnik. Después la poetisa se fue por donde vino, sin saludar siquiera y sin dejar indicaciones para el momento posterior, cuando ya no hubiese sino polvo allí donde otrora hubieron ojos y rosa y alma. Volvé, Alejandra... Regresá hasta nosotros por un rato, al menos, y decinos qué carajo se supone que hagamos ahora quienes quedamos, los que vanamente pretendimos un día ser rebeldes.

¿O será acaso que tenemos que tomar el ejemplo absurdo de tu partida como tu única respuesta?

jueves, junio 20, 2013

Mabel y los espejos

Hace muchos años, cuando yo aun no había llegado al mundo y probablemente no estaba siquiera en los proyectos de mis padres, mi tía Mabel se mató de un tiro. Nunca pude conocer los detalles. No sé si el proyectil le rompió la cabeza o el corazón. Tampoco sé si ella decidió ponerse el arma en la sien,si llegó a sentir el frío del metal apoyado en su piel, si pensó, si dudó, o si tal vez, jugando con aquella bestia peligrosa y al mismo tiempo extrañamente seductora, acaso el gatillo no se habrá accionado por accidente, llevándose esa joven vida adolescente que seguro tenía tanto para dar. En realidad nadie lo sabe. O por lo menos nunca nadie quiso hablar demasiado sobre esos asuntos. Y no creo que sea momento de andar preguntando, para qué volver a abrir viejas heridas entre quienes todavía siguen vivos de entre los que por entonces vivían. Lo cierto es que nadie sabe si Mabel se quitó la vida queriendo hacerlo, o solamente jugando a querer.

miércoles, junio 05, 2013

Andar sin rumbo

Hoy alguien me dijo:
No es lo mismo estar perdido
que andar sin rumbo.
Porque cuando uno va sin rumbo
suele descubrir cosas nuevas;
pero cuando una persona se pierde
es común que ande en círculos,
porque eso nos asusta menos
que avanzar sin titubeos
al encuentro de aquello que
no conocemos todavía.

Pero entonces, nosotros mismos,
¿diremos que nos conocemos?
En verdad no existe en el mundo
nada parecido a "nosotros mismos".
Cada uno de nosotros siempre es
en relación con alguien más:
se es hijo, padre, esposo,
amante, amigo, compañero,
hombre libre, esclavo,
se es maestro o aprendiz,
alto o bajo, bueno o malo,
siempre en función de un otro
que de alguna manera nos espeja.

Pero volviendo al inicio del asunto,
en cuanto reflexionamos un poco vemos
que no resulta posible andar en círculos.
En todo caso, marchamos en espiral.
Y es que uno cambia todo el tiempo:
hoy no somos los mismos de ayer,
y ni siquiera los de hace un rato.
Entonces, la buena noticia es
que no hay manera ninguna
de que una misma persona
pase dos veces por un mismo sitio.
Incluso sin conocer el rumbo
avanzamos, siempre.