miércoles, agosto 09, 2017

Mensajes sin tiempo

Escucho tu voz.
"Te quiero", decís. --Me decís.
Aunque en realidad
no lo estás diciendo ahora,
por más que sea ahora cuando
yo nuevamente te escucho decirlo.
Lo dijiste en algún momento,
hace tiempo, meses atrás tal vez,
y acaso puede que hasta años.
Tuviste la prudencia de dejarlo
grabado en un tibio mensaje.
Y así yo escucho tu voz ahora: "Te quiero".
Eso es lo que tus palabras dicen. --Me dicen.
Y es un "te quiero" renovado, presente,
por más que sé, al mismo tiempo,
que tu voz llega hasta mí desde el pasado.
Igual me siento tentado a responderte
y agarro el teléfono, para llamarte.
Enseguida me contengo, sin embargo,
y me digo que no, que no puede ser así.
Porque el tiempo ha transcurrido
y es un mensaje antiguo
el que así me incita a hablarte.
Qué sentido tendría responder ahora,
de un modo tan extemporáneo,
a esas palabras de otro ayer.
Entonces decido hacer esto:
intento escribirte un poema.
No sé cuándo habrás de leerlo.
Yo lo escribo hoy.
O al menos eso parece.
Quizás vos lo leas mañana,
o tal vez dentro de un mes,
o acaso dentro de un siglo.
Eso realmente no importa.
Cuando leas estas palabras,
sea cuando sea que lo hagas,
quiero que sepas que las escribí
solamente para decirte que
también yo te quiero.