domingo, octubre 04, 2015

Impiedad

En principio, la crueldad es una actitud que deberíamos evitar. Pero de vez en cuando sucede que nos cruzamos con alguien que nos hace sentir que realmente merece que nos permitamos ser crueles. ¿Qué deberíamos hacer entonces? Y en particular, ¿qué deberíamos hacer cuando esa sensación nos la despierta precisamente ese que vemos al asomarnos al espejo? A veces sucede. Entonces escribimos versos como estos:

Voy a ser implacable conmigo mismo.
¿No lo he sido acaso antes con quien no lo merecía?
¿Por qué debería entonces ponerme a salvo de mí mismo?
Es tan solo una alternativa, es cierto.
También sería posible optar por la misericordia.
Sin embargo, no sé por qué razón, causa o motivo,
lo misericordioso siempre se me ha dado para los demás
más que hacia mi propia persona.

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