lunes, julio 30, 2012

Donde la palabra nombra...

Hace unos días me topé con una formidable cita debida a Marguerite Duras, que quiero dejar consignada a continuación:

"Me dije que uno escribe siempre sobre el cuerpo muerto del mundo, y también sobre el cuerpo muerto del amor. Que es en los estados de ausencia donde se hunde el escrito, no para reemplazar nada de lo que ha sido vivido o supuestamente ha sido, sino para consignar el desierto dejado por ello."
Me digo que la cita es magnífica, tremendamente lúcida, y notablemente lacaniana. Allí donde la palabra nombra, lo que se nombre es la ausencia de lo nombrado. Pero no logro resistirme y sucumbo a la tentación de perfeccionar esta idea. Y entonces digo: que en general se escribe para consignar el desierto dejado por aquello que no está. Ya sea porque se ha ido o porque jamás se lo ha tenido. Y me digo además que esto no funciona de este modo sólo con la palabra escrita, sino también con la palabra dicha, y también con aquellas palabras que, habiendo despertado en nuestra mente, luego se han callado. Pues no se trata únicamente de la palabra, sino de cualquier representación imaginaria. Con las ideas en general sucede esto. Toda idea en nuestra mente inaugura un desierto, una ausencia, un ideal que a veces puede cobrar una dimensión tal que finalmente es capaz de asfixiarte.

domingo, julio 29, 2012

Olvido

Mira a tu alrededor. Todo eso que está allí, al alcance de tu vista, o casi todo al menos, seguirá estando cuando tú ya no estés para verlo. Pero no te sientas por ello inferior, ni tampoco insignificante. Porque todo lo que ves, o casi todo, correrá tarde o temprano la misma suerte. A la larga, no hay nada que pueda rescatarnos del olvido.

(En realidad, la reflexión no tiene por qué ser necesariamente pesimista: quien nada tiene, nada tiene que perder y es en consecuencia absolutamente libre.)

sábado, julio 28, 2012

Mejoría

Aquel muchacho
lo imagino algo desalineado
un poco rebelde tal vez
bastante problemático
acaso algo inmaduro
aquel muchacho, decía,
no sabía manejar sus emociones
cuando la angustia lo superaba
se despertaba gritando
en medio de la noche
como un desquiciado
se tiraba al piso
se orinaba encima
o golpeaba su cabeza
hasta aturdirse
o hasta hacerla sangrar
un poco.

Luego se detenía
porque con eso alcanzaba
porque era suficiente
para ahuyentar
los fantasmas
de su mente.

Un día lo trató un médico
quienes lo querían bien
le ofrecieron consejos
él mismo reflexionó
tomó unas pastillas
maduró, escuchó, hizo caso.

Hoy todavía tiene angustias
no logró a pesar de todo
que las cosas le resbalen
como su médico pretendía
y como él mismo hubiese deseado
pero ya no grita como antes
ni se hace más encima
ni golpea su cabeza
hasta hacerla sangrar
y la gente que lo quiere
lo aplaude y se alegra
viendo cuánto creció
lo mucho que maduró
lo bien que ahora
parece estar.

Lo que nadie logra ver
es que su cabeza todavía
sangra debido a la angustia
sólo que ahora
sangra por dentro
y él ya no sabe cómo
espantar los fantasmas
aliviar eso que siente
entonces escribe poemas
sin demasiado sentido
poemas que nadie leerá
que hablan de otras gentes
que sufren por allí
gentes que no existen
lo mismo que él.

Pero ahora
que ya no golpea
su cabeza
contra nada
ya no sabe cómo
liberar su angustia.

lunes, julio 23, 2012

Decir callando, callar diciendo

"Se pueden decir muchas cosas callando. Así como se pueden callar muchas cosas diciendo." Leo esta frase y me quedó pensando en cuánta sabiduría encierra. En cuanto a lo primero, es algo que resulta evidente, por no escribir evidentísimo, palabra que según la Real Academia no existe. Evidentísimo al menos para mí, que suelo callar más de lo que digo, y no porque me guste hacerme el misterioso, sino porque esa es mi manera de decir. En cuanto a lo segundo, lo lamento, pero no puedo dejar de pensar, entre muchos otros ejemplos igualmente posibles, en la verborragia del actual gobierno. Pero es sólo un ejemplo, insisto, entre tantos otros posibles.

miércoles, julio 18, 2012

In Memoriam Jon Lord, Rick Wright & others

Cuando los ídolos musicales de tu adolescencia, esos que todavía sonríen desde la portada de los viejos discos, jóvenes y hermosos, con el pelo largo y ese aire de alegre rebeldía que nos otorga la convicción de tener por delante un largo tiempo por vivir, mucho más amplio ese horizonte que aquel otro que con los años aportará más tarde la experiencia, y todavía suenan así de jóvenes y de rebeldes y de hermosos rockeando en esos mismos discos que uno escuchó antaño una y mil veces, y que todavía se atesoran en un rincón especial; cuando estos ídolos se mueren, pero no por culpa de una sobredosis, ni en un accidente de autos, ni cayendo de un helicóptero, ni asesinados por un demente, sino como consecuencia de una enfermedad degenerativa tan vulgar como un cáncer de páncreas, y en este sentido hay que reconocer que algo de razón tuvo aquel que opinó que la muerte de Lennon fue mucho más políticamente correcta que la de Harrison, por aquello de que para una estrella siempre será preferible estallar a desvanecerse, pero además sin que uno pueda decir con justicia ninguna cosa asimilable a un "tan joven que era", pues aunque tampoco fuesen viejos esta declaración ya no sería sincera... Cuando todo esto sucede, viene a ser como una pequeña señal de alerta que te indica que también para vos, aunque no seas famoso, el tiempo está pasando, inconmovible.

domingo, julio 15, 2012

Pandora

He fracasado en todo.
O en casi todo, y es casi lo mismo.
Hoy ha vuelto a salir el sol
...por el este
...por el norte
...por el sur
...por el oeste
Sol de utilería
que no conoce su rumbo
ni es capaz de ahuyentar las sombras
de la noche que se encarnan
en el alma.

He fracasado en todo.
O en casi todo.
Hasta en aquel torpe intento
por acabar conmigo mismo.
No soy más que el triste despojo
de aquello que alguna vez
soñé que un día sería.
Y hoy no tengo siquiera
la convicción suficiente para
dejar de ser de una vez por todas,
para apurar esa hora final en que
no seré más que olvido.

Esa hora llegará para todos,
menudo consuelo,
por más que nos empeñemos
en conseguir lo contrario.

Necesito una esperanza.
Tal vez será por eso que ahora
me topo con esta caja que
bien podría ser la de Pandora.
Pero no. Es tan solo una caja
con recuerdos de infancia.
Vaya a saber uno de
dónde habrá salido.

La abro.
Hay aquí dentro
una pequeña rana de lata
que salta cuando se le da cuerda.
Hay también un cañón de juguete
y unas cuantas cebitas
que nunca han sido usadas.
Hay varios autitos de colección,
tan bien cuidados que parecen nuevos,
y un viejo oso de peluche
que seguramente alguna vez
habrá ahuyentado
los miedos propios de la noche
y hoy da un poco de pena
con sus ojos de botón y su costado raído.

Y hay finalmente un cuchillo,
que al parecer jamás fue estrenado.
Un cuchillo prometedor y amenazante
cuyo filo podría cortar fácilmente
cualquier cadena de sueños rotos.

viernes, julio 13, 2012

Los inmortales

Somos inmortales. Hasta que un buen día, sin previo aviso, nos visita un fantasma. Un fantasma que aparece allí, en nuestra propia casa, cómodamente sentado ante nuestros ojos en esa silla en la cual hasta el día anterior sólo los mortales se habían sentado. Esos mortales que pretendían no serlo, claro, pobres ingenuos. Así somos. La presencia no nos amenaza, ni pretende asustarnos, ni nos increpa, ni nos reclama nada. Sólo aparece sentada allí, amable, cordial, pacífica, con su manta rosa, como si jamás se hubiese ido. Moviendo una mano saluda a su hijo, un hombre ya grande, esencialmente bueno, que no puede dar crédito a sus propios ojos. Y al segundo siguiente simplemente ya no está más. No pasó a mayores la visita. Pero esto solo alcanza para alterar el estado de todas las cosas. El mundo es de repente más frágil. O tal vez no, en realidad. Pero se hizo más patente el hecho de que ni siquiera aquellos que nunca antes murieron están a salvo de no morir quizás mañana.

Los inmortales se van a ir también, algún día.
Y yo no puedo parar de llorar.

jueves, julio 12, 2012

El tiempo, ese inconstante...


¿Cuánto dura el presente? ¿Durante cuánto se extiende ese inasible momento en el cual vivimos, respiramos, amamos, sufrimos, tragamos, eyaculamos, esperamos, desesperamos, gritamos, pensamos, nos preguntamos cosas sin sentido como esta? De seguro el presente no es el día que transcurre, pues con el paso de un solo día son muchas las cosas que suceden, y ya por la tarde anotamos como parte del pasado aquel beso que dimos por la mañana, ese mal paso que dimos al mediodía, aquel otro al cual no nos atrevimos. ¿Durará el presente una hora, acaso?... ¿Solamente media, tal vez?... ¿O apenas un minuto, ese que en ocasiones marca la diferencia sutil pero definitiva entre la vida y la muerte? ¡Ay, si Romeo hubiese llegado un minuto más tarde apenas, hubiese encontrado a Julieta despierta y ninguna tragedia hubiese tenido lugar!... O por lo menos no esa tragedia, la que imaginó Shakespeare, que otras seguramente habrán podido suceder.

Regresando a la cuestión del presente sobre la cual estábamos reflexionando ("estábamos"; hasta eso ya es parte del pasado), lo cierto es que por mucho que nos esforcemos siempre podremos partir por dos ese segmento impreciso de tiempo que constituye el ahora. Un minuto, medio minuto, quince segundos, un segundo tan solo, una décima de segundo, que marca la diferencia entre el triunfo y la derrota de un corredor, una centésima... Nos asombraría saber la cantidad de cosas que pueden suceder en el mundo subatómico en el transcurso de la millonésima parte de un segundo cualquiera. Por pequeña que sea la fracción de tiempo que decidamos considerar, siempre podremos partirla en dos. Con lo cual, hasta es posible que eso que llamamos presente en definitiva no exista.

Tal vez en verdad el presente sea sencillamente el impreciso momento en el cual el futuro (que tampoco existe, pues por definición es lo que aún no ha sucedido) se transforma en pasado (que por cierto tampoco existe, pues por definición es lo que alguna vez estuvo pero ya no está más). Y sin embargo, el presente transcurre, como transcurre el tiempo, como transcurre la vida. Evidentemente hay en alguna parte un error en nuestra apreciación de las cosas. Y sin embargo, la vida sigue, a pesar de ello.

miércoles, julio 11, 2012

Estar errado

"Yo nunca me equivoco", asegura alguien, con tono enfático. Pero después parece reflexionar un poco, y con un dejo de aparente humildad reconoce: "No, en realidad esto que acabo de decir no es cierto. Una vez creí estar equivocado... Y por supuesto no lo estaba; ese fue el único error que cometí en mi vida."

Quien se expresaba de esta manera lo decía como una humorada. Pero me recordó la soberbia sincera de mucha gente, tanto más peligrosa cuanto más poder detenta. Que cada quien ilustre esta reflexión escogiendo su propio ejemplo.

martes, julio 10, 2012

La realidad, esa ingenua mirada que tenemos sobre el mundo...

En el albor de los tiempos, los primeros humanos quisieron comprender aquello que sucedía a su alrededor. Y como no les resultó posible, atribuyeron a cada suceso un significado, sentando así las bases de ese algo que pretenciosamente terminaron llamando "realidad".

Con el correr de los años y los siglos muchas cosas cambiaron. Pero en el fondo nada ha cambiado, en lo que respecta a nuestra humilde (o para decirlo con mayor propiedad: ingenua) comprensión de las cosas y del mundo. Creemos saber. Ese es nuestro mayor error.

lunes, julio 09, 2012

Estar de acuerdo

- ¿Cómo saber si esto, que yo llamo verde, tú no lo ves rojo, aunque los dos lo denomináramos verde y creyéramos estar de acuerdo? -le decía sosteniendo en la diestra una col.

(Federico Andrahazi, El secreto de los flamencos)

PARA TENER PRESENTE: Buena parte de la comunicación humana, incluso en aquellas raras ocasiones en que todo parece funcionar bien, está basada en realidad sobre un equívoco.

domingo, julio 08, 2012

Breve reflexión acerca del futuro

Tanto para bien como para mal, jamás supongas que algo no ha de ocurrirte simplemente porque nunca antes te haya sucedido. Ten en cuenta que después de todo, y por mucho que queramos resistirnos a pensar en ello, todos los días muere gente que hasta la mañana anterior acostumbraba amanecer con vida.

sábado, julio 07, 2012

Soledad

Se pregunta el italiano Carlo Dossi por qué, en general, las personas rehuyen la soledad. Y él mismo se responde:

"Es que son muy pocos los que encuentran compañía estando solos consigo mismos."

Teniendo presente esta idea es que algunas veces quisiera ser mejor compañía para mi propia persona. Pero la verdad es que a pesar de mis esfuerzos la mayor parte del tiempo no me soporto. Como ahora. ¿Qué hacer en momentos así? Salir a buscar la compañía de alguien más, por supuesto. Pero si yo mismo no me tolero, ¿cómo pretender que alguien más lo hiciera? Debería intentar cambiar mi mal genio, tal vez. Pero entonces ya volvería a ser una buena compañía para mí. Y me conformaría con estar solo conmigo mismo.

viernes, julio 06, 2012

Breve reflexión acerca del miedo III


El erotismo está ligado al conocimiento de la muerte, sostiene Georges Bataille. De la propia muerte, aclaro yo. Y es que, en efecto, en los círculos los extremos se tocan. La seducción erótica, vinculada a la procreación, no es sino una máscara que le ponemos a la vida para escaparle por un rato al miedo que sentimos ante el desconocido abismo que supone la inevitable finitud de lo que somos.