lunes, diciembre 28, 2015

Felicidad

"Van a ser inmensamente felices", leo que augura alguien en algún lugar de Facebook a una pareja que no conozco, pero que al parecer ha decidido casarse o algo por el estilo. Interiormente me digo que es una ingenuidad. Hace rato he dejado de creer en la felicidad eterna. Pero de inmediato me corrijo: nadie ha dicho que inmensamente feliz sea para siempre. Tal vez sean inmensamente felices un tiempo, y después pasen a otra cosa. Pero esto no quita que durante ese tiempo hayan logrado conquistar una felicidad inmensa. Entonces me doy cuenta: también yo, eterno melancólico, he sido y no una, sino muchas veces, inmensamente feliz. Y hoy de repente me pone feliz darme cuenta de eso.


domingo, diciembre 27, 2015

Uno

Definitivamente
Uno siempre es uno
Y al mismo tiempo muchos
Innumerables
Irrepetibles
Uno es padre y es hijo
y si no llegamos a santo
para compensar
tampoco somos demonio
en el peor de los casos
apenas pobre diablo
que no es tan grave
En definitiva
uno es ser humano
con todas sus contradicciones
sus anhelos y temores
alguien que se enamora
y se equivoca
alguien que ríe a veces
y otras veces llora
y se consuela en soledad
escuchando Mozart
y ante su incapacidad manifiesta
para componer un Requiem
escribe modestos poemas
apenas unas pocas
palabras sueltas
que acaso alguna vez
lleguen al corazón de alguien.

sábado, diciembre 26, 2015

Días extraños

Hay días extraños, tormentosos y oscuros,
jornadas en las cuales una eternidad incierta,
ajena y sin nombre, nos alcanza y nos agobia
como un temor profundo, sin contornos ni formas,
en cuyo seno incluso los habituales murmullos
se llaman a silencio y uno espera en vano,
pues estamos solos y nadie viene.



viernes, diciembre 25, 2015

Deseos

Alguien me ha dicho hoy con buena voluntad:
"Que se cumplan todos tus deseos."
Ha sido un buen deseo de su parte
o tal vez no lo fuese tanto.
El asunto es que, puesto a desear,
yo deseo que Dios me perdone
por desear la muerte de alguna gente
que quizás no lo merezca
y la de otros que sí.
Y deseo también que más tarde
me disculpe si me arrepiento,
una vez que haya cumplido mi pedido;
no me refiero al del perdón,
sino al de ser mi obediente verdugo,
que después de todo yo habré deseado
pero habrá sido su magnánimo brazo
el que haya cometido el divino crimen.
Seguramente luego me arrepentiré,
como corresponde,
por haber deseado mal,
lo que no quita, Señor, que obres tu milagro
y te lleves a esos que te he señalado,
por favor no me defraudes,
llévatelos lejos y yo
te encenderé una vela
y también honraré tu nombre,
te lo juro por Vos mismo,
y seré tu hermano de sangre
de la sangre derramada de esos,
sean inocentes o no,
no creo que nadie lo sea,
ya ves, ni siquiera nosotros,
y en definitiva el detalle poco importa.
Felicidades.
Que se cumplan tus deseos,
los que no sean contrarios a los míos.

miércoles, diciembre 23, 2015

Silencio












Incluso en medio del desierto,
cuando todo en torno parece
no ser más que desolación,
la vida prosigue, insiste,
se impone como puede,
y se celebra a sí misma
en un callado silencio.

viernes, diciembre 18, 2015

Abismo

















Que caiga sobre mí la negra noche
y la triste soledad que todo lo hiela.
Que llegue el desdén de las gentes
y ese horror del que hablaba Chéjov
de que la vida pase así, como
si uno no hubiese vivido.
Que vengan hacia mí todos los males,
que ninguno será peor que
el de vivir así, ajeno a todo,
el de morir sin que te enteres,
el de imaginarte feliz gimiendo
entre los brazos de otro hombre
mientras mi propio cuerpo cae
en el vacío del abismo interminable
pero al mismo tiempo tan breve
como la vida misma.

miércoles, diciembre 16, 2015

Muñeco roto



Qué es lo que está mal en mí
sinceramente no lo sé.
Pero hay algo que no funciona,
algo que definitivamente se ha roto
en algún lugar, adentro mío.
Un cortocircuito.
Algún falso contacto.
Un engranaje que se atasca.
Triste y abandonado.
Patético, por añadidura.
Así es como me siento.
Como un juguete estropeado
que ha sido librado a su suerte.
Porque es bien sabido:
los muñecos rotos tienen
un mal destino,
a nadie le interesan,
son solamente descartes
de algo que alguna vez ha sido
y no volverá a ser jamás.
Eso es lo que soy hoy:
apenas un muñeco roto
un artefacto descompuesto
inútil, fútil, inservible,
alguien que ya
no funciona
como es debido,
algo que se apagará pronto
solo en medio del olvido.

lunes, diciembre 14, 2015

Abandono












Yace roto
triste y doliente
abandonado
lo que alguna vez
tuvo acaso algún valor
o hasta llegó a ser querido.
Las arenas del olvido
nos desgastaron
hasta convertirnos
en apenas basura
simples deshechos
mero excremento.
Pero incluso un muñeco roto
abandonado a su suerte
conserva un corazón
que todavía late
mudo late
quieto late
miedo late
sufre late
en medio de la inmundicia
late y espera
en vano.

Despedida

Es una pena
pena enorme
que nosotros
que una vez fuimos felices
y que aun hoy lo tenemos todo
para serlo otra vez, juntos,
debamos separarnos.
Ya no habrá más amaneceres
ni más crepúsculos compartidos,
ni más regresar a casa para verte,
y no habrá más cenas en tu compañía,
ni estirar la mano en medio de la noche
para alcanzarte y saber que el mundo
seguía siendo un lugar seguro.
Tendría tantas cosas para decirte
y es tan escaso el tiempo
para esta breve despedida
que sin embargo será eterna.
Se mezclan tantos recuerdos
de todo lo que fue
y lo mucho que podría ser
y el dolor por todo lo que no será.
Dejame al menos decirte esto:
que nunca jamás
siquiera por un minuto
dejé yo de amarte.
Y que pase lo que pase,
más allá del tiempo y de
cualquier circunstancia,
voy a seguirte amando
hasta el preciso momento
de mi propia muerte.
Si alguna vez me duermo
y no vuelvo a despertar,
quiero que sepas que me he ido
a buscarte en mis sueños.

Lo que el tiempo

Lo que fue.
Lo que hoy es.
Lo que podría haber sido
y sin embargo no será.
Todo eso convive
entre las misma luces y sombras.
Todo eso está en uno.
En mí, en vos, en todos,
por más que intentemos negarlo,
que cerremos los ojos,
que gritemos hasta olvidarnos
que no es posible olvidar del todo.


sábado, diciembre 05, 2015

El sueño de los amantes

Anoche ella ha soñado con él.
Lo sabemos porque esta mañana
ella ha escrito un poema, confesándolo.
Anoche ella ha soñado con él, y tal vez
haya soñado que él era su amante,
que hacía el amor con ese hombre
de una manera desenfrenada
o tal vez, por el contrario,
con una ternura infinita.
Y qué culpa podría uno achacarle a ese hombre
si se trató solamente de un sueño;
nadie le preguntó a él si consentía
estar o no allí, en el sueño soñado por ella,
a quien en definitiva tampoco puede culparse,
cuando es sabido que nadie
elige las cosas que sueña;
eso es algo que sencillamente ocurre,
y sin embargo
qué tal si ahora venimos a enterarnos
que acaso también él ha soñado
alguna vez con ella,
con sus muslos suaves,
con sus hombros desnudos
con su magnífica espalda y esos senos
que imagina turgentes y tibios
aunque jamás los haya probado
y acaso jamás los conozca;
qué culpa o responsabilidad
podríamos achacarle a él,
ni tampoco a ella,
si los sueños, esto ya ha sido dicho,
no son responsabilidad de nadie.
Pero entonces, si acaso ella soñara otra vez con él,
si él volviese a soñar otra vez con ella,
y ambos coincidieran en el mismo sueño,
en una misma noche, en una misma hora,
podría alguien decir en tal caso que sí cabría
alguna culpa para imputarle a los soñantes,
convertidos de repente y sin que ellos mismos
dejaran de sorprenderse por esta circunstancia,
en inesperados e insólitos amantes;
no seguiría siendo todo nada más un sueño
más allá de la curiosa coincidencia
y la rara sensación de ser real
y lo extrañamente compartido.
Por supuesto, tal vez deberíamos
redefinir el concepto de sueño,
y el de culpa, y el de inocencia;
pero entretanto allí están ellos,
ellos que ni siquiera se conocen,
soñando una celebración de los cuerpos,
de la belleza y de la poesía,
inocentes de toda inocencia,
y sin saber que nada más están soñando.

viernes, diciembre 04, 2015

Un poema

Te deseo
Te busco
Te encuentro
Te temo
del mismo modo
que una mariposa nocturna
podría temerle a la llama
Y entonces aquí estamos
los dos desnudos
apasionados
temerosos por igual
vibrando en un instante
fuera de cualquier tiempo
más allá del pasado
y del futuro
y de toda pregunta
y de cualquier respuesta
Sencillamente somos
en este instante
lo que somos
Ni más ni menos.

jueves, diciembre 03, 2015

Olvido

Una indecible soledad persiste
incluso en medio de un abrazo
Las brumas de un tiempo extraño
que no decanta nunca
Y además el frío,
el frío, el frío,
el frío que no cesa,
que llega desde muy adentro,
filtrándose, pertinaz, por algún
olvidado agujero en el alma,
una grieta abierta,
un aullido silencioso.

miércoles, diciembre 02, 2015

Espejos rotos

No es posible deshacerse de un espejo roto.
A lo sumo podremos ocultarlo,
cubrirlo con un manto,
o con un nuevo espejo que
traiga consigo nuevas imágenes,
renovados reflejos,
pero por más que no lo veamos,
que nos neguemos a verlo,
el viejo espejo roto seguirá allí,
con sus antiguos reflejos intactos,
multiplicados hasta el infinito,
sobreviviendo a las arenas del tiempo.
Podríamos esparcir sus pedazos,
desentendernos de ellos,
por supuesto, pero cada astilla,
cada pequeño fragmento,
seguiría guardando las imágenes
que alguna vez reflejaron.
No queda más remedio, entonces,
que aprender a convivir
con todos esos fantasmas,
con nuestras fallas,
con nuestras grietas.

(Dedicado a Natalia S.)

lunes, noviembre 16, 2015

Mariposas negras


I
Una nube de mariposas negras 
se instala dentro de mi pecho,
reposada y amenazante
como un presagio,
como un abismo,
como si calladamente prometieran:
"Cuando la noche sea cerrada volaremos,
volaremos juntos hasta la nada,
que es negra como nuestras negras alas
y es fría como la soledad
y la desesperanza;
pero allí no existen
ni la traición ni la culpa,
excepto quizás solo la culpa
de no haber podido,
de no haber sabido,
de no haber logrado ser."

II
"No vamos a mentirte",
se escuchó decir a la voz
que sobrevolaba junto a las alas
de miles de mariposas negras:
"Somos un engaño.
Pero también es un engaño
todo lo demás:
uno elige por quién desea
ser engañado.
Así ha sido y será siempre.
Pero para quien acepta creer
en nuestro engaño,
todos los demás engaños
cesan para siempre."

III
Entonces alguien se pregunta:
¿Y si esas palabras también fueran un engaño?
La respuesta es obvia:
Todas las palabras lo son. 
No cabe tener dudas al respecto. 
Todas. Incluso éstas.

jueves, noviembre 05, 2015

Puertas


Hay puertas que a primera vista no conducen a ninguna parte. Sin embargo, el simple hecho de que nos hagan pasar de un lado a otro, de un adentro a un afuera, o viceversa, producirá inevitablemente un cambio en nosotros, lo sepamos o no. Cada puerta funciona de un modo diferente con cada persona que se atreva a cruzar. La puerta que a mí me llevará eventualmente a un cierto lugar, a otros los hará llegar de seguro a otra parte. Desconozco adónde llevan las puertas que cada tanto se presentan, entreabiertas, delante de mí. Uno debe decidir, sin embargo, si se arriesga o no a atravesar su umbral, incluso sin saber a qué es lo que se enfrentará, o si acaso esa hoja se cerrará para siempre detrás de nuestras espaldas. Pero no hay demasiado remedio: debemos decidir si las trasponemos o si no lo hacemos. Por lo demás, debemos tener presente que las puertas suelen tomar muchas formas, en ocasiones muy caprichosas. Las personas pueden ser en ocasiones puertas, por ejemplo. Puertas que a veces hay que abrir, y otras veces cerrar.

viernes, octubre 16, 2015

Happy No Birthday to Me

Voy a pedirte un favor
Pero voy a pedírtelo en serio
Comentame si querés los días
que aun faltan para las elecciones
O hablame de intrascendencias
O de los niños que mueren de hambre en el mundo
Pero no me recuerdes mis cumpleaños
No quiero pensar en eso
No traigas a mi mente ese reloj fatal
que nos acerca a todos los finales
Y después, en un par de meses
no me hables de la navidad
ni de los años nuevos
Dejame vivir con la ilusión de que cada día
es igual a todos los demás días
Sin sobresaltos
Dejame ser feliz como un perro
Que nada sabe de aniversarios ni de festividades
Que no cuenta los días que acumula sobre su lomo
Ni especula con los que le restan por vivir.

domingo, octubre 04, 2015

Impiedad

En principio, la crueldad es una actitud que deberíamos evitar. Pero de vez en cuando sucede que nos cruzamos con alguien que nos hace sentir que realmente merece que nos permitamos ser crueles. ¿Qué deberíamos hacer entonces? Y en particular, ¿qué deberíamos hacer cuando esa sensación nos la despierta precisamente ese que vemos al asomarnos al espejo? A veces sucede. Entonces escribimos versos como estos:

Voy a ser implacable conmigo mismo.
¿No lo he sido acaso antes con quien no lo merecía?
¿Por qué debería entonces ponerme a salvo de mí mismo?
Es tan solo una alternativa, es cierto.
También sería posible optar por la misericordia.
Sin embargo, no sé por qué razón, causa o motivo,
lo misericordioso siempre se me ha dado para los demás
más que hacia mi propia persona.

sábado, septiembre 19, 2015

De dioses y fragilidades

¿Qué clase de Dios todopoderoso,
me pregunto, sería capaz de
crear seres tan frágiles?
¿Y por qué?
¿Para qué?

domingo, septiembre 13, 2015

Pregunta y respuesta

En medio de la noche, inquietante, surge la pregunta:
"¿Y si la existencia careciera de sentido?"

La respuesta llega de inmediato: "De todos modos, acá estamos."

sábado, septiembre 12, 2015

De hombres y dioses

I.
Y cuidado, que yo soy de los que piensan:
"Qué gran suerte que en este mundo
haya gente que no es como soy yo."
Y no es que yo sea un mal tipo,
no considero serlo, por lo menos,
pero reconozco que al mundo le hace falta
un equilibrio que yo no estoy preparado para darle,
un poco de sana cordura, si se quiere,
un poco de estructura y orden,
alguien que crea en algo,
ya sea en la política, en la justicia,
en el futuro, en la inocencia, en la utopía,
en la incondicionalidad de los amantes,
alguien que de algún modo convenza a Dios
de que no vale la pena hacer aun de este mundo
una renovada secuela de Sodoma y Gomorra,
y que merecemos todavía la chance
de alguna clase de redención.
Todo ello, por supuesto,
para el improbable caso
de que Dios exista.
Ojalá así sea,
Amén.

Es que a veces resulta más sencillo creer en Dios
antes que seguir intentando confiar en los hombres.

II.
Ah, es verdad, por supuesto: está la poesía.
Acaso Dios decida ser misericordioso con los poetas,
a quienes tanto ha castigado con el don de sentir
las cosas de una manera diferente de los demás;
tal vez la redención sea la recompensa que
venga a compensar tanto vano sufrimiento previo.
Pudiera ser, y sin embargo cabría preguntarse
si acaso Dios, para el caso de que exista
y ojalá así sea, ya lo he dicho antes,
será capaz de apreciar la poesía de los hombres,
que muy a pesar de haber sido concebidos
a su semejanza y divina imagen,
algunos le han salido poetas y otros asesinos.

Se me dirá tal vez que sí, que claro, que es evidente,
que solo un Dios amante de la poesía podría haber
creado la maravilla absoluta del cielo, los mares,
la luna inconstante, las coloridas mariposas,
tanta belleza indecible que en el mundo existe...
Pero atención, que no pocas veces en su enojo
nos ha tenido destinada también la destrucción
de esas mismas cosas bellas y de nosotros mismos,
hermosas y frágiles criaturas vomitadas al mundo
sin explicaciones ni reglas claras que nos permitan
conocer al menos cuál sea el objetivo del juego.
Dios poeta y vengativo, creador y destructor,
acaso la poesía, lo mismo que la maldad,
no sea más que un efecto secundario,
no previsto ni deseado, que surge en algunos
como el herpes, el mal aliento o el sarampión.


viernes, septiembre 11, 2015

Responsabilidades


Y algunos se preguntan:
¿Qué responsabilidad o culpa tenemos
finalmente nosotros sobre lo que sucede con
esos otros, pobres diablos, que nos son tan ajenos?
¿Culpa?.. Probablemente ninguna.
¿Responsabilidad?..
La que lleva a poner la frontera allí,
precisamente donde la ponemos,
para separar la idea de "nosotros"
respecto de la de "los otros",
y no en un lugar diferente,
donde esos "otros", pobres diablos,
también pudieran ser nuestros.

jueves, septiembre 03, 2015

Demoliciones: La desidia del desentendimiento



Un viaje en colectivo nos lleva por Av. Pueyrredón hacia la zona de Recoleta cuando de repente, justo un par de cuadras antes de cruzar Av. Santa Fe, vislumbramos por la ventanilla una imagen que nos impulsa a bajar antes de lo previsto. Desandamos algunos pasos y allí está: un rostro de mampostería, en una vieja pared, invisible para la mayoría de los transeúntes que caminan apurados por allí, pero todavía presente para quien esté dispuesto a observar.

Es el único resto que queda de una antigua construcción que ya no existe, que ha desaparecido bajo el rigor de la picota, los negocios inmobiliarios y el desentendimiento de las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires, que no le reconocen valor alguno al pasado. Observo ese rostro antiguo, delicado, poético, que muy pronto desaparecerá también. Le saco una fotografía, pues sus rasgos me parecen hermosos y deseo conservarlos de alguna manera. Pero ya se sabe: todo lo hermoso en algún lugar también nos duele.

En este caso duele pensar en el desinterés, en la desidia, en esa vieja casa demolida, como tantas otras. En la falta de respeto por la propia identidad y por la historia. Pienso en las multitud de cosas que habrán visto esos callados ojos de piedra que aguardan resignados los golpes del martillo que los harán desaparecer para siempre. Queda un rostro, nada más, mudo testigo de tantas escenas que ya no podrá contarle a nadie. Un rostro que muy pronto será él también polvo y olvido. Como todas las cosas. Como todos nosotros. Y lo más grave es que la culpa es un poco nuestra, de cada uno de nosotros, por permitirlo.

Sueño 150902

Anoche soñé con una erupción. Estaba en el sur, de vacaciones, o acaso exiliado, no lo sé muy bien. Sí sé que estaba solo, en un ambiente con grandes ventanales, parecido, de hecho, al departamento en el cual vivo hoy, pero más bajo, porque veía las ramas de dos árboles enormes. Yo conversaba por teléfono con mi hija, cuando me daba cuenta de que por la ventana había entrado un pajarito. Era pequeño, como un colibrí, con un pico largo, pero gris y con las alas de un un gorrión. Sin dejar el teléfono, le abro la ventana, para que pueda salir. No quiero que se golpee. Entonces entran y salen otras aves, entre ellas un veloz cardenal, que después se posa en las ramas de uno de esos árboles que están allá afuera. Le cuento todas estas cosas a mi hija. En algún momento salgo. En el frente de la casa me sorprendo: recuerdo que hasta el día anterior había una piscina, que ya no está. Veo que han estado haciendo reformas. Me extraña sin embargo que hayan quitado aquella piscina magnífica, pero me doy cuenta de que se trataba de un depósito subterráneo de provisión de agua para el hotel: lo habían usado como pileta mientras estuvo descubierto, pero ahora lo han tapado. "De todos modos está la laguna aquí a dos cuadras", me digo. Giro la cabeza y, en efecto, desde allí logro verla. Salgo a caminar. Hago algunas cuadras y noto que me he perdido. Es campo abierto, aunque sigo al costado de una ruta. A lo lejos, se ven unas explosiones. "Están dinamitando algo", me digo, aunque no se escuche ningún sonido. Pero no, se trata de una erupción volcánica. "Por suerte está lejos, pero pronto se llenará todo de cenizas", reflexiono. Ahora estoy en un colectivo, donde la radio informa acerca de la erupción. Cuando miro por la ventanilla, me maravillo y espanto a un mismo tiempo: estamos muy cerca, un par de cientos de metros apenas, de la columna eruptiva, que expele hacia arriba fuego y roca fundida. No sale sin embargo de un volcán, sino del suelo, a nivel. En el cielo se está formando una espantosa nube negra y cada vez más baja, que lo cubre todo. "Cierren todas las ventanas", dice alguien. Yo pienso que nos vamos a asfixiar, pero que tiene razón: no podemos respirar ese aire lleno de cenizas. También pienso que debería avisar por mi celular dónde estoy, antes de que se termine la batería, pero me digo que no tengo a nadie a quien avisarle, que realmente no importa. De pronto la columna de fuego se corta, de un instante a otro, y se hace un silencio denso, inquietante. Algunos atrevidos se acercan al borde del cráter, que se encuentra en medio del pavimento, ahora sí, elevado varios metros. Yo me pregunto qué irá a salir de ese cráter, de un momento a otro... (Y esto significativamente se repite de un sueño mío anterior, en el cual escapo de un pozo que se inunda, del cual salían luces... y yo quedaba expectante a la espera de que saliese algo más.) No me despierto ahí, pero en ese momento me doy cuenta de que estoy soñando. Entonces salen del cráter unos monstruos semihumanos, que empiezan a matar a la gente, pero yo estoy de nuevo en la habitación del comienzo del sueño, y me digo que estoy destinado a luchar contra esos monstruos, pero no quiero, no quiero soñar eso, quiero soñar otra cosa. Entonces hago fuerza, fuerza, fuerza un esfuerzo realmente incómodo por despertarme... Y aquí estoy, preguntándome por qué sueño siempre cosas de una manera tan realista y si de verdad los sueños querrán decir siempre algo. Supongo que sí.

jueves, agosto 06, 2015

Paréntesis

Hace mucho que no escribo en este blog. Algo más de un mes, pero no deja de ser bastante. En el ínterin estuve escribiendo otras cosas, es cierto: una ponencia para la facultad, numerosas críticas de música y teatro, contenidos para un par de trabajos... Además me mudé, choqué con la moto y me fracturé la muñeca izquierda... Días hay, como hoy, en que me duelen lo suficiente ambos brazos como para quitarme las ganas de escribir. Aunque, es verdad, de todos modos he decidido dejar aquí estas palabras.

También es verdad que intenté escribir algunas cosas para el blog, que quedaron allí pendientes. Había un poema, casi terminado, que me pidió ser concluido. Algún otro me hizo saber que todavía no era llegado el momento. "Es solo literatura", me digo. Y sé que es una verdad a medias, incluso cuando también es cierto que lo que me impulsa a dar forma a estos escritos sea el buscar cierta belleza en el dolor, acaso para compensar esa otra evidencia que tuve hace algún tiempo, de que todo lo bello en algún lugar nos duele. No deja de ser, entonces, algo así como una compensación justa.

Pero volviendo al tema, mi último intento de escribir algo aquí fue el día de mi mudanza. Y allí quedó lo escrito: apenas un par de líneas truncas que pretendían hablar del final de una etapa. Un par de líneas truncas en borrador, que hasta podrían ser publicadas así, casi como un símbolo, porque

No voy a forzarlo. Escribo esto solamente porque ayer alguien me hizo notar, casi como una curiosidad, este paréntesis. Que no deja de ser bienvenido, porque también el silencio es una manera de decir cosas, o de darse un marco para que puedan surgir cosas nuevas.

martes, junio 30, 2015

En ocasión de Tracy

Ojalá borrar los restos de un amor perdido
fuese algo tan sencillo como enterrar
el triste cadáver de un gato muerto.
Pero no.
La pala se hunde en la tierra,
abre en ella una ávida boca, la remueve,
va haciendo crecer el oscuro pozo
que aguarda ansioso como un presagio.
Allí quedará el manso bulto,
frío y tieso, envuelto en un viejo trapo
que hace las veces de mortaja.
La tierra cae encima, implacable.
Pero no.
No se trata solamente de un gato muerto.
Sabe la podredumbre que mejores manjares
habrán de llegar cuando sea el momento
y aguarda paciente por ellos.
Vale decir, por nosotros.
Por vos y también por mí,
que ahora mismo empujo una vez más
la dura hoja de metal con mi pie
para que se hunda en la tierra,
polvo somos y al polvo regresamos,
otra palada que cae sobre el triste despojo,
pronto los gusanos se abrirán paso en la carroña.
Yo me pregunto cuánto tiempo más
nos quedará para seguir pensando en todo esto.
Para seguir escribiendo palabras que intentan
en vano llenar vacíos irremediables.
Pero no.
Nos hemos ya casi olvidado del pobre gato;
ya ves, así de frágil también es nuestra memoria,
y sin embargo, mientras yo viva no habrá
tierra en el mundo que pueda tapar
el hueco que dejó tu ausencia,
ni el dolor por mi culpa de haberte perdido.

sábado, junio 27, 2015

Sueño 150627

De repente me acordé. Ese día iban a pasar -o mejor dicho: estaban pasando- un programa que yo había grabado como invitado para Radio Ciudad. Le dije a Fernando, mi compañero en el trabajo, que pusiera la radio, mientras le explicaba de qué se trataba. El lo hacía y justo en ese momento estaba terminando una obra. Era un Guastavino con piano, uno que en realidad yo no incluí jamás en el programa, pero de esto me doy cuenta ahora, mientras lo escribo, y que anticipaba una pieza de piano solo de Egberto Gismonti, grabada en vivo el Teatro Colón, y en mi sueño yo sabía que vendría eso, pero no lograba recordar el nombre de este músico. Cuando comenzó a sonar mi voz, hablando de la obra que acababa de escucharse y de lo que vendría después, Santiago preguntó desde su oficina qué era eso, por qué mi voz estaba en radio. Me acerqué y le expliqué, mientras mi voz seguía sonando y yo quería prestar atención a ambas cosas, a lo que me decía mi director y al programa. Después comenzaron a pasar varias cosas, como resulta típico en los sueños, donde todo se mezcla con todo. Una locutora (¿Guadalupe Michaelis?) opinaba que la conducción estaba muy bien hecha, y yo me reía, orgulloso, y le hacía una broma: le decía que cualquier tonto podía hacer bien un trabajo de locución. Era un guiño con Santiago, que sin ser locutor solía grabar con su voz los guiones que yo escribía. El se reía con ganas. Pero a mí realmente me gustaba cómo salía mi voz al aire. Desde la oficina de enfrente una chica me llama, cómplice, para que pueda seguir escuchando el programa. Ahora creo que era Agostina, una estudiante del ISER que está a punto de recibirse. Está muy bien: una persona que no es todavía locutora, solidarizándose con quien sin ser locutor también se maneja en estas cosas del hacer radio. También es razonable, ya que yo en Arpeggio me dedico en realidad a la producción del canal de televisión más que a la radio, que el programa que se emitía pudiera verse ahora en una gran pantalla. Menos razonable es que Agostina saliera de escena desapareciendo por debajo de un escritorio, pero los sueños son así. A través de la pantalla se veía ahora una orquesta y un coro de niños, y mi voz se escuchaba acompañando las imágenes y la música, e iba anticipando lo que estaba por suceder. Un pequeño (?), parado ahora a mi lado, se sorprendía de que yo supiese de antemano cada cosa que iba a pasar. Entonces mi voz en la pantalla (pero ya no había pantalla) decía algo en relación a los chicos, precisamente, y este niño, dando un paso en falso, cae en una pileta salida de no sé dónde. Y yo, que sabía perfectamente que eso iba a suceder, tirando de su brazo lo sacaba de inmediato, chorreando agua, y los dos nos reíamos por su torpeza, mientras yo le explicaba que en realidad todos sabíamos que eso era exactamente lo que iba a pasar.

Por cierto: ya no estábamos en el canal. Ya no había más programa de radio, ni televisión, ni Santiago, ni Fernando, ni Guadalupe, ni Agostina, que se había ido por debajo de un escritorio que tampoco estaba más allí. Ahora estábamos en una fiesta, en una especie de campo. Creo que yo llevaba a ese niño en brazos, aunque sin sentir su peso. Un mozo se acercaba ofreciendo caramelos. Eran caramelos ácidos, de esos que parecen rodajas frutales y que a mí tanto me gustan desde que tengo memoria. Sin embargo, le ofrezco uno al chico y yo, que también tengo ganas de comer, no agarro ninguno más. El niño desenvuelve el caramelo, que se cae al pasto. Yo lo levanto, miro si alguien observa, hago un gesto cómplice con los hombros como que no importa, y se lo vuelvo a dar. El se lo lleva a la boca y yo siento el sabor ácido con deleite. Guardo el papel en un bolsillo, para usarlo eventualmente para chiflar (jamás aprendí a chiflar con los dedos, pero puedo hacerlo y muy fuerte con un papel), si la ocasión se presenta.

Ahora estoy solo. Camino hacia un par de invitados que se acercan a lo lejos. Una mujer, a la que en mi sueño reconozco sin reconocer, y que evidentemente me conoce, me felicita. Tiene un tocado de novia en la cabeza. Entiendo entonces que estoy en mi fiesta de casamiento. La mujer acaba de recibir ese tocado como regalo, de parte de la novia, que ahí viene. La alegría que siento al ver llegar a Daniela es inmensa. Está joven y hermosa, sonriente como hace tantos años que no la veo, y no puedo escribir esto sin que se me llenen los ojos de lágrimas; estoy demasiado sensible últimamente. Hay otros invitados cerca, pero mi atención ahora se concentra en ella. Yo me siento contento, feliz, pleno. Tengo ganas de correr por ese campo que se ofrece, pero me llama la atención una neblina extraña que se ha formado. Daniela se asusta, me pide que salgamos de allí. Yo la agarro fuerte de la mano y nos alejamos lo más rápido que podemos, pero la neblina se cierra sobre nosotros. Cuando finalmente se disipa, todos han desaparecido... Yo estoy solo. Siento mi mano todavía caliente, pero no hay nada en ella y me envuelve un enorme silencio.

Me cuesta despertarme. Estoy solo y muerto de frío y llorando. No pude resistirme: le envié un mensaje a Daniela desde mi celular para preguntarle si se encontraba bien. Me respondió enseguida que sí, que estaba durmiendo. Le agradecí y le pedí que siguiera descansando. Supongo que así lo habrá hecho. Yo no pude volver a conciliar el sueño, así que encendí la computadora para escribir todas estas cosas. Hace un rato me dí cuenta de que el programa de Radio Ciudad se emite hoy. Se está emitiendo en este preciso momento, de hecho, mientras escribo. Sé que podría ponerlo y escucharlo. Sé que en algún momento sonará Gismonti. Pero por alguna razón me resisto. También me viene a la mente un recuerdo viejo, viejísimo, de estar caminando por los bosques de Palermo una tarde, hace muchísimos años atrás, con Daniela, los dos tan jóvenes, inocentes y hermosos, y que una extraña y repentina niebla comenzara a caer sobre el lugar. Había una novia sacándose fotos, y con su vestido parecía realmente un fantasma. Recuerdo haber hecho una broma sobre aquello y Daniela, asustada, me pidió que saliéramos de inmediato de allí, cosa que hicimos. Yo bromeaba, pero también estaba inquieto, por no decir directamente que tenía miedo. Había olvidado esa escena, que ahora vuelve a mi cabeza. ¿Habrá sido verdad? ¿Lo habré soñado, también, años atrás, y ahora recuerdo como real aquel sueño? Sinceramente no lo sé; creo que fue real. Aunque lo real y lo imaginario suelen prestarse a confusión.

Afuera llueve, todavía está oscuro. Daniela duerme en una cama lejana, o bien se seguirá preguntando qué diablos fue ese mensaje mío que recibió. Y yo escribo esto aquí, en este departamento que no es mío, que no es de nadie. Acaso alguien esté escuchando en este momento el programa que grabé para Radio Ciudad. Alguien que no conozco. Que me estará escuchando sin saber quién soy. Las cosas son muy curiosas, a veces. Acaso algún día alguien lea todo esto y entienda de qué se trata. Aunque también puede que no.

jueves, junio 25, 2015

Silencio

No soy yo quien escribe esto.
Lo escribe el fantasma de quien alguna vez fui.
Lo lamento, pero no tengo nada más para ofrecer.
Ya lo he dado todo: lo mejor y también lo peor de mí.
De lo último podrán dar fe quienes me padecieron.
De lo anterior, acaso alguien brinde testimonio,
o tal vez no, aunque realmente poco importa.
Por mi parte, ninguna cosa más puedo dar
excepto estas pocas palabras sueltas,
mientras me guardo en el refugio
de la quietud y mi silencio.

sábado, junio 20, 2015

Soledades

Hay un error bastante común, que pasa por suponer que dos personas que sufren de soledad puedan, al reunirse una con la otra, hacerse recíproca compañía. Por lo general, las cosas no se dan de este modo. Pues cuando una persona lleva instalada una soledad adentro suyo, cuando se siente sola de verdad, radical e irremisiblemente sola, no puede ofrecerse a nadie, ni puede tampoco recibir compañía, por bienintencionada que sea. Pero no debe creerse que se trata de desinterés, ni de desprecio, ni de soberbia, ni mucho menos de maldad, por más que ese solitario pueda lastimar a quien se atreva a acercarse demasiado. El problema es que su soledad lo absorbe todo. Es por eso que ninguna persona podrá llegar hasta él para completarlo, ni para arrancarlo de su ostracismo. Por paradójico que parezca, muchas veces quien está solo debe resolver su problema sin nadie más. Debe descubrir la manera de dejar de estar solo aprendiendo a estar consigo mismo. Solo después de haber superado esta etapa podrá acercarse a otras personas y otras personas podrán acercarse a él sin correr el riesgo de ser absorbidos por la nada.

Por supuesto, como toda regla, también ésta tiene sus excepciones.

viernes, junio 19, 2015

Enfocarse

Mi mamá, mi papá y mi hija.
Pero sobre todo mi hija.
Al menos por ahora.
Aunque también puede ser porque sí, no más.
O como dijo alguien una vez: aunque sea por orgullo.
O porque, total, ya estamos aquí, al fin y al cabo,
y no tenemos nada nada nada que perder
excepto, claro, la chance en sí misma,
la posibilidad de hacer algo con esto,
con todo esto, porque siempre hay
algo con lo cual se puede hacer.
Me descubro de pronto a mí mismo
diciendo que es preferible enfocarse
en todo lo que tenemos antes que
en lo mucho que nos falta,
o en lo tanto que hemos perdido.
Sólo me resta ser capaz de escucharme,
de prestarme un poco de atención,
de hacerme algo más de caso.
Siempre hay algo, siempre.
Aunque sea este dolor, que es algo.
Aunque sea este tibio arroyo corriendo
por la mejilla hasta la comisura de mi boca.
Aunque sea la ocasión de volver a escuchar
una vez más un concierto de Mozart.
Aunque sea este miedo.
O el viento en la cara.
O el gusto del chocolate.
O el sabor de las cerezas.
O la esperanza vana
de volver a sentir sus dedos
recorriendo mi rostro en una caricia
que sigo esperando después de todos estos años
y sin embargo nunca nunca nunca llega.

Germán A. Serain

martes, junio 16, 2015

Elogio de la prudencia

Todo lo que el hombre hace y construye,
absolutamente todo, desde el gesto más fugaz
hasta El Quijote o las pirámides de Egipto,
está tristemente destinado a desaparecer
tarde o temprano, de la faz de la Tierra
tanto como de la memoria de los hombres.
En cambio, aquello que el hombre destruye,
lo destruye de una vez y para siempre.
Esto es algo que deberíamos tener presente
antes de acometer cualquier acción,
pues más allá de nuestras intenciones
aquello que rompamos ya no podrá
volver a ser como era antes nunca más.

lunes, junio 15, 2015

Peces sombríos (un sueño)

Llueve...
Ha llovido copiosamente.
Ahora una llovizna pertinaz
sigue cayendo en la tarde sombría.
En los charcos que el agua ha formado
sobre el asfalto una miríada de peces agoniza.
Se asfixian sin saber por qué están allí,
sin comprender de dónde han venido.
Tampoco yo comprendo
pero igual sigo caminando,
para evitar correr la misma suerte.
En uno de los espejos más grande que el resto,
además de los peces veo morir un cisne gris.
También él yace exánime, desarticulado,
o acaso respira un poco todavía.
Estoy ahora despierto,
o por lo menos eso me parece,
pero no logro quitar estas imágenes
inquietantes de mi cabeza.
Estoy acostado,
desnudo y con frío.
No logro moverme,
pero presto atención y escucho:
afuera llueve, y es lluvia copiosa.

Germán A. Serain

Identidad

Este no soy yo.
O tal vez sí, no estoy seguro.
En todo caso
hoy ya no tengo idea de quién
haya sido aquel
que creí ser yo hasta no hace mucho.


domingo, junio 14, 2015

Condenado

Este no soy yo.
O tal vez sí, no estoy seguro.
En todo caso hoy ya no tengo idea
de quién haya sido aquel
que creí ser yo hasta no hace mucho.

Es mentira que los hombres no cambian.
Y verdad es que cambiamos todo el tiempo.
De otro modo no hubiésemos podido
lanzarnos a caminar,
ni a dominar las palabras,
y aquí estamos, sin embargo,
intentando exorcizar viejos maleficios
paso tras paso,
palabra tras palabra,
lágrimas que caen en silencio.

Venimos al mundo sin saber
y de a poco vamos aprendiendo:
nos golpeamos y aprendemos,
nos caemos y aprendemos,
herimos a quien amamos
y comprendemos muy tarde
lo mucho que nos falta entender.

Me pregunto si habrá sido
realmente necesario llegar a ser aquel
miserable que hoy yace en mi triste memoria
sólo para encontrarme ahora aquí,
pero decir aquí es preguntarse adónde,
y saber que a duras penas llegamos
hasta la eterna incertidumbre,
al dolor causado con nuestros pecados,
esos que ya no tienen vuelta atrás
ni redención posible.

Es mentira que los hombres no cambian.
Así como el río jamás es el mismo
tampoco es el mismo jamás el hombre.
Pero sin perdón, nada de esto
importa en demasía.
En definitiva hoy soy esto:
apenas un condenado.

Germán A. Serain

domingo, junio 07, 2015

Lo que somos


Somos hermosos
colosales
magníficos
castillos de arena

El viento y el mar
se encargarán
de desbaratarnos.

Somos apenas eso:
el mientras tanto.

          G.S.

domingo, mayo 31, 2015

La vida es esto

Es imposible,
como agarrar el agua con las manos.
Imposible y hermoso,
como intentar beberse todo el aire de un golpe.
Acaso más sabio sería entregarnos al río,
convertirnos con él en uno,
en lugar de tanto preguntarnos
adónde nos conduce la corriente.
La vida es esto:
un destino incierto,
un poco de belleza,
un par de imposibles
y un transcurrir mientras tanto,
intentando aprender cada día todo otra vez,
y luego olvidarlo,
para poder al día siguiente
aprenderlo todo de nuevo.

Germán A. Serain

martes, mayo 26, 2015

Refugio

Somos dos soledades
que se encuentran, sólo eso.
Dos desilusiones, dos desesperanzas,
dos náufragos en medio del mar
que coinciden, de repente,
en un punto de la nada.
Somos dos almas heridas,
que perdieron el rumbo
en algún recodo del camino
tropezando y cayendo
y han debido seguir la marcha
sin saber cómo ni dónde
sin brújula ni luces
y sin perdón
y sin embargo
en ese preciso punto
en el cual nos encontramos
nos convertimos en oasis
en mutuo rescate
en refugio.

lunes, mayo 25, 2015

Presente

El presente,
incierto e inasible,
es lo que transcurre,
convirtiéndose en pasado,
en el preciso momento en que
terminás de leer este verso.
Así también es la vida.

domingo, mayo 24, 2015

Deshoras (sin relojes que marquen el tiempo)

El reloj ya no marca las horas.
Sus agujas desorbitadas apuntan
a cualquier parte, sin sentido.
Es cualquier tiempo y ninguno
aunque sé que es noche cerrada
y adivino afuera las nubes que
ocultan las estrellas en el cielo.
También sé que vos no estás.
Acaso sea esa la razón de que
el tiempo se haya detenido.

Escribir, entonces, escribir
es un modo de hacer tiempo,
de lograr que exista un antes
y un después de la palabra,
y también un breve instante,
tan fugaz como inasible,
que la palabra a deshora
de algún modo atestigua,
que es el momento presente
ese que escapa y no vuelve.

En cuanto al futuro...
¿Existe acaso un futuro?
¿Hay algo fuera de estos versos?
¿Leerá alguien algún día
estas palabras nuevamente?
Y en caso de que así suceda,
¿qué  dirán ellas acerca de mí,
acerca de este momento,
de esta hora incierta en la cual
escribir es un modo de aferrarme?

Observo mis manos, extrañado...
¡Pero esto lo he escrito ayer!...
Mis manos, mis manos, mis manos
que se frotan contra mi cuerpo
y mi cabeza, sobre mi rostro,
hasta que duele, hasta que arde,
y la hora que no pasa,
al mismo tiempo que huye veloz,
sin que nada sea capaz
de detenerla.

Mis palabras, mis pobres palabras...
Escribir como si fuese un exorcismo
una suerte de fallido hechizo
para cubrir tu indecible ausencia,
porque lo cierto es que no estás
y no hay versos que puedan
suplantarte ni cambiar lo pasado,
ni relojes que logren marcar
el momento de tu regreso.

sábado, mayo 23, 2015

Deshoras (18:05 P.M.)

Observo mis manos, extrañado
miro sus dedos, las venas marcadas
los dobleces, los dorsos, las palmas,
esas líneas que algunos dicen
señalan el destino de cada persona,
y no reconozco estas manos como mías.
Otra vez me doy cuenta, entonces,
de que no sé quién soy.
Tal vez nunca lo he sabido.
Estas manos son tan mías como ajenas
como ajeno puede serme en viento
que sopla en montañas lejanas
que jamás vistas serán por mis ojos.
O como el templo de una religión
profesada por monjes de los que
nunca nadie ha tenido noticia.
Y sin embargo son mis manos.
Las miro, las muevo lentamente,
como para convencerme.
Digo mis manos como podría
decir mis piernas, mis pies,
mis brazos, mi cabeza.
O también podría decir
mi nombre, mi historia,
mis palabras, mis poemas.
¿De verdad soy yo quien ahora mismo
escribe estas líneas en negro sobre blanco?
¿De verdad soy yo quien derrama
estas lágrimas extrañas que
no se condicen en nada con esta triste
sonrisa que dibujan de pronto mis labios?
¿De verdad son míos este dolor,
esta incertidumbre, este cansancio,
este miedo inenarrable,
esta soledad sempiterna,
aquel amor desperdiciado?
La nostalgia de saber
que incluso sin mala intención
he desperdiciado tantas cosas buenas.
La espera angustiante de lo porvenir
inevitable, tan propio o tan ajeno
como estas manos que de a poco envejecen.
Y el tener en claro que
cuando vengas a buscarme
detrás de mí no quedará sino el olvido.

viernes, mayo 22, 2015

Deshoras (02:20 A.M.)

Otra vez este gusto a sangre en mi boca.
Sin embargo, me miro al espejo y no hay nada.
Nada, excepto una cara cansada,
temerosa ante la soledad,
indigna de ser amada,
espantada ante su propio reflejo,
que refleja las horas en los relojes,
las hojas muertas de los almanaques,
la distancia atroz e insalvable
respecto de aquello que debió haber sido.

jueves, mayo 21, 2015

Deshoras (03:20 A.M.)

¿Escuchás el silencio latir?
¿Ves la oscuridad cerrada de la noche?
Imaginá ahora alguna estrella lejana,
el espacio infinito, inabarcable,
los millones de personas que
en este mismo instante
duermen, sueñan, sufren, se desvelan,
escriben poemas que acaso
nadie leerá jamás,
o aman, o mueren,
como si jamás hubiesen vivido.
O intentá sentir el rumor de la sangre
corriendo por tus propias venas,
las uñas creciendo lentamente
en la punta de tus dedos,
y preguntate entonces:
¿Todo esto para qué?...
¿Todo esto para nada?
¿Para que de un momento a
otro todo se termine y ya?
Dejar de respirar.
Dejar de latir.
Empezar a dejar de ser memoria
para pasar a comenzar a ser olvido.
Carne de gusanos.
Tierra a la tierra.
Tiempo al tiempo.
Vanidad de vanidades.
¿Importa realmente algo de esto?
¿Importa realmente que se apague el sol?

miércoles, mayo 20, 2015

Deshoras (03:10 AM)

Tres y diez de la madrugada.
Se me está haciendo costumbre
esto de estar despierto a deshoras...
Intentaré, una vez más, con la poesía,
como para al menos procurar
la misteriosa alquimia que,
de lo malo, haga nacer algo bueno,
incluso cuando al fin todo resulte
apenas en un poema mediocre,
que nada más leerán mis ojos.
Y es que uno a veces escribe
únicamente para sí mismo,
para exorcizar, con palabras,
aquello que de otra manera
se enquistaría en el alma.

martes, mayo 19, 2015

Deshoras (02:30 AM)

Hay algo mucho más grave que el desvelo
cuando todavía faltan horas para que
sea otra vez de nuevo el día
y es que a uno los ojos se le cierren
y tener miedo de volver a dormir
porque en el sueño acechan sombras
rostros inciertos que gritan en silencio
o lo que es peor: no saber exactamente
si se está despierto o aún dormido
dos y media de la madrugada
y yo escribiendo estas palabras
que no sé si serán ciertas o soñadas
pero que intentan exorcizar mis demonios
para qué otra cosa las palabras podrían servir.
Ahora invoco a Mendelssohn para que al menos
me acompañe con su música, otro exorcismo,
mientras se me cierran los ojos de nuevo
mañana sabré si los rostros, las palabras
y este temor informe han sido ciertos
o si han sido apenas una fantasía
aunque también es posible que
solo queden estos versos
como un humilde afán
de lo que ha sido.

sábado, mayo 16, 2015

Reglas y excepciones

Cuando digo que todas las reglas deberían poder quebrarse,
lo hago pensando también en esta regla.

viernes, mayo 15, 2015

Flexible


Acaso no siempre, pero casi siempre
es preferible ser como el junco flexible
que se mece acompañando el viento
desestimando cualquier conflicto
y no asemejarse a la tabla rígida
que lucha incansable hasta que
ya en el límite de sus fuerzas
al fin se termina quebrando
fatal e irremisiblemente.

                          G.S.

domingo, mayo 10, 2015

Dos de la tarde (Deshoras)

Son las dos de la tarde
de un día que podría ser
cualquiera pero no
se trata de hoy
siempre es el día de hoy
único e irrepetible
distinto de todos los ayeres
y de todos los mañanas
y sin embargo
son las dos de la tarde
y qué hemos hecho
no hemos hecho nada
excepto ver pasar la hora
una pared un techo el mismo
vacío una vez y otra
y otra y nada:
el mismo hambre
la misma angustia
el mismo deseo insatisfecho
de siempre,
querer que el tiempo se detenga,
pretenderlo en vano.
Suena un Don Juan de Strauss
en mi cabeza
o acaso sea Zaratustra
"No es la música adecuada
para esta hora", me digo
pero no puedo hacer
demasiado al respecto,
siempre es la hora que es
y uno es poco menos
que una nada
deslizándose
hacia ninguna parte.

Germán A. Serain

lunes, mayo 04, 2015

Alojamiento precario para un poema ajeno

Alguien, no importa quién, me hace llegar un poema que ha escrito. No sabe todavía qué hacer con él, dónde ponerlo, dónde dejarlo. Y cuando uno escribe un poema necesita ponerlo en alguna parte, para volver a tener las manos libres y poder así construir otro, y otro más, hasta que. En realidad yo mismo no sé muy bien hasta qué cosa. Sólo sé que los poemas son a veces exorcismos necesarios, que requieren un lugar para asentarse, aunque sea provisorio, como un pájaro que ha emprendido el vuelo y se detiene un instante en un sitio cualquiera para observar adónde ha llegado. Se me ocurre entonces que hasta tanto encuentres un lugar para poner tu poema, que mañana no será uno solo, sino acaso una bandada, este puede ser ese sitio cualquiera. Luego de seguro proseguirá su vuelo y encontrará un lugar mejor, más acogedor y seguro. Pero mientras tanto.

LLAMAS

Llamas de mi alma
Encendidas de miedo, de locura
Y yo, sin saberlo, intento apagarlas con tus llamas.

Llamas absurdas
Que me atraen como mariposa nocturna
Y yo, en vano, batiendo mis alas para no quemarme.

Llamas, fuego de la vida,
Como la chispa primigenia de la creación
Y yo, ser creado, apagándome en las cenizas de mi locura.

V.G.

sábado, abril 25, 2015

Hombres y dioses

A pesar de tantas injusticias
a pesar de tantos horrores repetidos
a pesar de que toda vida esté condenada
a terminar en muerte
yo creo en Dios
o en algo muy parecido a Dios
y también creo en la buena gente
esa que cree en ciertos Dioses
pero dudo mucho, también debo decirlo,
que Dios todavía crea en Nosotros.


lunes, abril 20, 2015

Cuando la mar

La vida muchas veces
nos somete a la nostalgia
de quien aprende a navegar
después de largo tiempo
sólo para descubrir,
con desconcierto,
que al cabo de
tanto aprendizaje
el mar entero se ha
convertido en desierto.



sábado, abril 18, 2015

La pregunta sin respuesta

Me pregunto qué me pasa, qué me sucede. Y me respondo que me pasa y me sucede que me fastidian esas personas que de repente te preguntan qué te pasa, porque te presintieron, o porque te vieron la cara rara, y me fastidia no porque se interesen, claro que no es eso lo que me molesta, sino que me irrita sobremanera que te lo pregunten como si uno tuviese la obligación, o siquiera la menor posibilidad, de conocer esa respuesta, como si no fuese suficiente la evidencia de que algo malo sucede, como si el paciente fuese a darle al médico el diagnóstico de su malestar, o como si el automóvil que no funciona fuese a responder si el mecánico le preguntara `qué te pasa, por qué no arrancás, qué te sucede`, y lo más grave es que en el fondo están convencidos de que si no hay una explicación razonable para tu problema, es porque el tal problema no existe.

La gran pregunta es entonces dónde encontrar un mecánico que te pueda arreglar el alma. Por fortuna, todavía creo que esos mecánicos existen, en alguna parte. Pero estoy seguro de que no te preguntan cosas absurdas como "qué te pasa", sino que simplemente te acompañan, se quedan cerca, y de esa manera te curan, te arreglan, aunque sea un poco, como para que puedas seguir andando.

domingo, abril 12, 2015

De exorcismos y demonios

"Quise ahogar mis penas en alcohol, pero ellas aprendieron a nadar", leo que dijo una sufrida artista plástica cuya obra nunca me terminó de agradar, pero cómo no simpatizar, en cambio, con semejante confesión. Yo confieso, por el contrario, que carezco por completo de cultura alcohólica. Llegué a marearme horriblemente con una copa de sidra, o comiendo unos bombones de chocolate rellenos licor... pero curiosamente la única vez que pretendí emborracharme en serio, hasta perder el sentido (buscaba ahogar mis penas en alcohol, hubiese dicho Frida Kahlo), tomé como jamás lo había hecho y ni siquiera conseguí una miserable jaqueca que me distrajera un poco del dolor del alma. Tal vez por esto es que la frase del inicio llamó tanto mi atención.

Lo cierto es que las penas, los dolores, los demonios, son capaces de tomar muy diversas formas. Y también existen muchas formas de pretender distraerlos, ahogarlos, matarlos, aniquilarlos. Aunque por lo general todos estos intentos terminan siendo invariablemente vanos. El grave problema es que estos demonios, acaso como cualquiera de ellos, se instalan justo adentro de uno. Y no es posible hacerles un agujero para que salgan sin agujerear al mismo tiempo el propio cuerpo. ¿Y qué pasa si por ese agujero en lugar de escapar los demonios se escapa la propia vida? Le sucedió a aquella cantante chilena, Violeta de nombre, que poco tiempo antes, paradójicamente, le agradecía cantando a la vida. Le sucedió a muchos otros también, de seguro.

Dicen que hay días en que se hace necesario despreciar un poco la vida para sentirse otra vez vivo. ¿Quién dice?... Las voces dentro de mi cabeza, claro. Pero hay que tener cuidado, porque la línea que separa todas estas cosas siempre es demasiado delgada y es preferible no jugar con estos asuntos. Yo por ahora busco exorcismos simples, inocuos, a través de la palabra. Aunque también siempre hay quien nos recuerda que las verdaderas procesiones van por dentro.

viernes, abril 10, 2015

El ánfora rota

El ánfora amada se ha roto.
Ahora yace partida en dos pedazos.
Sin embargo, cada uno de esos trozos,
diferentes ambos, únicos e irrepetibles,
continúan siendo parte de un todo primigenio.
Así somos nosotros: como ese par de pedazos
de un ánfora preciosa que se ha quebrado.
Podríamos ansiar el hartazgo o el olvido
pero hay algo más grande que nosotros,
una naturaleza anterior al quebranto,
de la cual seguiremos siendo parte.




jueves, abril 09, 2015

Ser mejores

"Me siento mal por cómo la traté", me dijiste ayer. Y yo sorprendido te pregunté: "¿Por qué decís eso? ¿Acaso vos la trataste mal?" Sinceramente no necesitaba que respondieras esa pregunta, porque ya conocía yo de sobra la respuesta. Pero igual contestaste: "No, papá, claro que no la traté mal; para nada." Después agregaste algo más; algo que me sacudió interiormente: "No es que la haya tratado mal. Pero sé que podría haberla tratado mejor."

Los dos lloramos, entonces. Vos por Camila, tu gata, que yo acababa de enterrar en el jardín de adelante. No fue la primera muerte que te tocó de cerca, pero toda muerte nueva es una experiencia cruel, por lo definitiva y también por lo desconcertante. Llorabas porque vos la habías cuidado mucho, y la habías tratado siempre bien; pero de repente te dabas cuenta de que hubieras podido hacerlo aun mejor. Por mi parte, yo lloré un poco por lo mismo, pero además porque tu reflexión no me dejaba lugar para el escape: ahí estaba el trasfondo de buena parte de mi dolor y de mi culpa. Sé que he sido hasta aquí una buena persona, un buen padre, incluso hasta cierto punto un buen compañero, un buen hijo... pero todas esas cosas, y cualquier otra que me pudiese plantear, también en mi caso podrían haber sido hechas de mejor manera.

Te dije entonces que intentaras aplicar esa reflexión a tu vida cotidiana, a cada momento, a cada relación que te tocara enfrentar. Me miraste algo extrañada y dijiste que no creías que fuese digno, esta fue la palabra que usaste, vivir tomando tantas precauciones todo el tiempo. Y yo te respondí que estabas equivocada. Pero confieso que lo vi con claridad recién en ese instante: si hay una manera digna de vivir, es precisamente esa, considerando si lo que estamos haciendo en relación a los demás no tiene un mejor modo de ser hecho, si no podemos ser mejores o hacer por el otro todavía un poco más, para no tener que arrepentirnos el día de mañana. Imaginá por un momento cómo sería el mundo si toda la gente se comportara de esa manera... ¿Por qué no comenzar por uno mismo? La mala noticia es que no podemos deshacer nada de lo que ya hayamos hecho mal. La buena, por el contrario, es que todavía estamos vivos y tenemos el poder de disponer lo que hagamos de aquí en adelante.

miércoles, abril 08, 2015

Camila

Era solamente una gata, es verdad. Aunque quién sabe qué querrá decir en realidad eso de "solamente". Digamos entonces que era una gata. O mejor aún: nuestra gata. Y ya se sabe, uno a los gatos los cría, los cuida, los vacuna, les da de comer, los reta cuando hacen algo malo, limpia sus cosas, hasta que un día eventualmente se mueren. Esto si no se da la eventualidad de que uno se muera antes, algo que de tanto en tanto también puede suceder. Dicen que algunas personas incluso se los comen. A los gatos, me refiero. Los chinos, por ejemplo. Yo me pregunto si alguna vez se habrá dado el caso de que el dueño de algún gato chino se haya muerto y el animal, privado de alimento, se haya comido parte de su amo. Hubiese sido justicia, pero eso no viene al caso. El caso es que Camila no era solamente una gata. Nosotros le habíamos dado un lugar diferente. O ella se lo había ganado. La habíamos criado, cuidado, vacunado, alimentado, retado, limpiado... y yo acabo de enterrarla, hace un rato, en el jardín de adelante de la casa, envuelta en una tela verde, como para que no tenga frío, allí sola ella, en la oscuridad de la tierra húmeda. Después lloré un poco. Porque recordé que alguna vez esa gata, cuando yo estuve mal, no del cuerpo, sino del alma, vino a apoyar su cabeza en mi falda, pero no buscando una caricia, sino ofreciéndola. Y lloré también por la certeza de que algún día estas mismas paladas de tierra que caen todavía sobre ese pequeño bulto inmóvil de tela verde, aún ligeramente tibio, caerán también sobre mí, sobre vos, sobre cada uno de nosotros.

martes, abril 07, 2015

El microcuentista

Por una vez, todos los críticos estuvieron de acuerdo: había desaparecido un verdadero talento, un orfebre de la palabra, un artesano de la literatura, que había tenido el coraje de renunciar a los formatos más tradicionales vinculados a las letras, frecuentados hasta el cansancio por novelistas, cuentistas, ensayistas y cronistas de la más diversa cepa, para concentrarse en el cultivo de un arte harto más sutil: el microcuento. Augusto José Darriba había fallecido tempranamente, dejando tras de sí un cúmulo de ideas, desarrolladas todas ellas en su mínima expresión. Allí donde otros autores hubiesen abordado escritos monumentales, él resolvía con unas pocas líneas una historia, un pensamiento, un mundo. El poder de síntesis de este gran escritor -decían sus obituaristas- lo había llevado a despreciar la posibilidad de consagrarse en rubros literarios habitualmente considerados mayores. Lo que no sabían estos críticos es que en realidad Augusto José Darriba hubiese sido de muy buen grado novelista. De hecho, ese había sido durante toda su vida, secretamente, su mayor deseo. Pero por más empeño que puso, jamás logró redactar un texto que tuviese, título incluido, más de ciento noventa palabras.

lunes, abril 06, 2015

Spleen

Y me pregunto por qué hoy
por qué hoy precisamente
llegan hasta mí estas inquietudes
otra vez, de nuevo
estas preguntas vanas
esta soledad que me invade
como un cansancio viejo
y no es que hoy tenga algo en particular
excepto este dolor
que de todos modos es dolor de siempre
repetido a lo largo de los años
pero incluso así nuevo siempre;
será que ayer hablamos
de resurrecciones
y yo no logro hallar
una que pueda sentir propia,
o acaso será esta mano que vacila
como si en verdad no fuese mía
como la promesa absurda de un imbécil
como una burda y torpe amenaza
que por vista una vez y otra ya aburre.
Por fortuna ya ni siquiera yo mismo me creo
aunque, también es cierto,
en definitiva nunca se sabe.

domingo, abril 05, 2015

Pascua

Hay resurrecciones indispensables
así como también las hay inconcebibles.
Me pregunto cuál de las dos es la que me acucia hoy,
mientras miro amanecer al lado de este brote
que nace pegado a una lápida
cuya inscripción veo pero no alcanzo a leer,
como si se tratara de un sueño.



sábado, abril 04, 2015

Microcuento: Suspiros

"No existe ningún silencio comparable a aquel que es sutilmente rasgado por el suspiro de una mujer", anotó mentalmente, en medio de la profunda oscuridad de la noche.

Y como por alguna razón la idea le pareció incompleta, enseguida añadió: "En especial, si se trata de una mujer ausente."

Revisó su idea y le pareció poética, primero, y después inquietante. Porque si aquella mujer estaba realmente ausente, ¿qué diablos era eso que estaba ahí, oculto en la oscuridad, suspirando a sus espaldas?

viernes, abril 03, 2015

Soledades

Existe una soledad más vasta
que la tuya
e incluso la mía
que es vasta soledad
desde que estoy conmigo.
Hay una soledad que aún no conocemos
pues no hemos estado allí todavía
pero que nos espera paciente
en algún lugar incierto
en un impreciso instante de lo porvenir
a la vuelta de una esquina
en un irnos a dormir cualquiera.
Mientras tanto
permanecemos solos
inmensa y secretamente solos
aunque aprendamos a disimularlo
llenando nuestro escaso tiempo
con cientos de palabras vanas
con miles de gestos vacíos
o con la profunda poesía
de un leve beso
de una tibia caricia
de una sonata de Schubert
de un amor fugaz
porque fugaz es la vida.

jueves, abril 02, 2015

Oasis II

I.
Quiero que sepas
lo importante que fue para mí
haberme asomado a tu boca
a tu piel tibia y mansa
a tus pechos desnudos
haber probado en ellos tu miel
con mis ojos deseosos
con mis manos ávidas
con mi lengua sedienta
haberme hundido en tus profundidades
haberme perdido en las horas
esas durante las cuales
sanaron un poco mis heridas
en tus heridas
nuestros amores
transmutados en bálsamo.

II.
Sin embargo
también es necesario que lo sepas
yo soy un condenado
mi destino es la soledad
y no existe ningún páramo
en el cual pueda abrevar realmente.
Nada nuevo hay bajo el sol:
el tiempo de partir llegará
sea el tuyo como el mío
de manera inexorable.

miércoles, abril 01, 2015

Oasis I

Te confieso
que me gustaría
tenerte aquí a mi lado
preferentemente desnuda
acostada conmigo en la cama
nada más para abrazarte en silencio
y sin que me preguntes nada
del mismo modo en que tampoco
le pregunta nada el oasis al sediento
que llega deshauciado hasta sus aguas
con la esperanza de hallar en ellas algo
que le permita sostener otro poco la vida.
Quiero que vos seas para mí ese oasis
ese pozo de agua cristalina y fresca
ese sustrato vital que justo llega
cuando todo lo demás parecía
ser solo arena calcinada y muerta,
tu piel, tu abrazo, tu beso,
tu silencio, tu calma,
ese es mi reposo.

domingo, marzo 22, 2015

De iluminaciones y cegueras



Un relato que he tenido ocasión de leer por allí cuenta que antaño se utilizaban en el Japón unas lámparas hechas de papel y bambú, con una vela en su interior. Un hombre ciego, que había ido a visitar a un amigo por la noche, recibió de éste una de esas lámparas para que la llevara consigo durante el camino de vuelta a su hogar.

- “¿Para qué podría querer yo una lámpara?”, inquirió el ciego. “Oscuridad y luz son para mí la misma cosa.”
- “Sé que no necesitas una lámpara para encontrar el camino de regreso a tu casa”, replicó el amigo. "Pero es noche cerrada, y si no llevas esta lámpara, algún otro caminante podría tropezar contigo por no verte.”

El ciego, rindiéndose ante lo razonable de la respuesta de su amigo, partió entonces llevando delante de sí su lámpara encendida, pero apenas se hubo alejado un trecho, alguien lo chocó de frente.

- “¡Mira por dónde andas!”, le gritó al desconocido. “¿Es que no ves mi lámpara?”
- “Tu lámpara se ha apagado, hermano”, respondió el otro hombre.

Hasta aquí el relato. Podría haberse dado asimismo el caso de que el otro caminante también fuese ciego. Hubiese sido una bella paradoja, similar a una que tuve oportunidad de presenciar cierto día en que, tras haberse detenido en Plaza Once el colectivo en el cual viajaba, un ciego intentó ascender al transporte al mismo tiempo que otro pretendía descender por la misma puerta. Ambos se increparon mutuamente con sendos "Imbécil... animal... ¿No ve que soy ciego?"... Fue necesario que algún vidente solidario les aclarara que ese otro que los había chocado también era ciego, para que los dos desistieran de trenzarse a golpes de bastón. Lo curioso del caso es que cada uno de los protagonistas de esta anécdota daba por sentado que el otro era capaz de verlo, incluso cuando la propia realidad perceptual hubiese debido dejar cierto margen de duda razonable: "Si yo no veo, ¿no sería posible que otra persona tampoco me pueda ver a mí?" Evidentemente la mente trabaja dentro de parámetros a veces bastante estrechos. Por cierto: todos tenemos alguna clase de ceguera. Sería bueno poder reconocerla, para percibir mejor las cosas y también para comprender mejor a los demás.

miércoles, marzo 18, 2015

Sueño desordenado














Anoche otra vez me desperté,
en medio de un sobresalto,
en medio de la oscuridad,
en medio de la nada,
después de haber soñado...

De haber soñado ¿qué cosa?
No lo recuerdo muy bien.

Había una mujer, atractiva,
a quien yo no creía conocer.
A ella le gustaba alguien más,
que compartía la mesa con nosotros.
Debo reconocerlo:
en algún punto me fastidiaba
notar que no era yo el elegido.
En cierto momento
ella se volvía hacia mí
y como justificándose, me decía:
"Vos llevás puesta la remera de la razón,
de la inteligencia, del conocimiento..."
Curiosamente, yo me sentía insultado.
"Hay muchos modos de conocer", le respondía
"Se conoce más con la emoción que con el intelecto."
"Eso sí, también se sufre más."

Entonces me desperté, de repente,
y me extrañó estar solo,
que vos no estuvieses conmigo.

Después me acordé.
Y me fui a bañar, para quitarme
las lagañas del sueño de encima.
Y mientras me duchaba pensaba
que conforme avanzan los años
todos vamos perdiendo un poco de lucidez
pero no necesariamente de sentimiento.
Y me preguntaba entonces
si acaso un mal día dejaré finalmente
de extrañarte tanto,
y olvidaré quién fuiste
y todo lo que significaste en mi vida
o si, muy por el contrario,
estaré condenado a despertar
cada mañana
de cada día
de lo que me reste de vida
y no recordar
y no entender
por qué razón es
que ya no estás a mi lado.

lunes, marzo 16, 2015

Los inmortales

El tiempo de los inmortales,
lentamente, se aproxima a su fin.
Todos los días hay señales nuevas,
sutiles, pero irrefutables.
Uno desearía no verlas,
pero de nada sirve negarlas.
También sería en vano entristecerse.
Jamás la pena ha servido
para hacerle frente a lo inevitable.
Y sin embargo
cómo hacer para paliar este dolor enorme,
para tapar este agujero que de pronto,
para disimular esta soledad
que adviene inexorable,
que es mía,
pero también tuya,
y la de ellos,
la de todos nosotros.

Germán A. Serain

sábado, marzo 07, 2015

Casi un haiku: El prisionero ausente







Una jaula vacía.
El prisionero ausente
no necesariamente es libre.


viernes, marzo 06, 2015

Yisus, el puercoespín y los babilonios (Sueño 150306)

Quiero dejar anotado esto en alguna parte, porque el de anoche fue el sueño más extraño que tuve en mucho tiempo. Soñé con Yisus, y lo escribo así porque realmente no me parece que se tratara de Jesús, el Mesías, sino más bien de un sosías... Y además porque fue con ese nombre como lo identifiqué en el momento de despertarme. Yisus andaba con sus sandalias, y su túnica, y sus cabellos largos. Tenía poderes, pero no como los que describen los textos bíblicos, sino otros algo más particulares. Y también alguna debilidad más bien humana, como se verá enseguida.

Recuerdo que a lo lejos se venían acercando las tropas babilónicas, marchando amenazantes, dispuestas a arrasar a los cristianos. Traían consigo un enorme globo aerostático en forma de chancho, como el famoso cerdo volador de Pink Floyd, aunque el de ellos era mucho más grande. Yisus observa a la distancia el avance de esas tropas enemigas, con su enorme cerdo volador, y le dice a alguien que tiene al lado: "Come on, Peter, it`s time to go." (Sí, se lo dice en inglés...) Y como Peter al parecer no lo entiende, se lo traduce, de un modo algo impaciente: "¡¡Quiero decir que vengas conmigo!!..."

Aquí hay dos cosas curiosas, por decirlo de alguna manera: la primera es que Peter es una especie de enorme puercoespín, que va a montarse en las espaldas de Yisus; la segunda es que uno de los poderes de Yisus es volar al estilo de Superman. Así que ahí van los dos, surcando los aires, y ya sobrevuelan el enorme cerdo aerostático. La intención es clara: piensan utilizar las púas de Peter para pinchar el globo y arruinar así los planes de los babilónicos.

Y acá viene lo gracioso: cuando se acercan, Yisus escucha algo. Comenta: "Están apostando  los zapatos de Dios a cambio  de la victoria..." Entonces se acerca más, para escuchar mejor, y se corrige: "Ah, no... Lo que dicen es que si Dios les concede la victoria, sus divinos zapatos van a reinar para siempre sobre estas tierras..."

Y dudándolo un poco, pero no demasiado,Yisus comienza a alejarse, como haciéndose el distraído, al tiempo que los babilónicos siguen avanzando.

Ahí terminó mi sueño. De hecho me desperté porque comencé a reírme. Seguramente este sueño tendrá muchas connotaciones posibles, pero definitivamente hacía mucho que no soñaba algo tan raro. Y conste que esto es mucho decir, y que la noche anterior no había comido nada en mal estado.

Los límites del amor

Se habla mucho sobre el amor,
se han escrito cientos de millones
de frases bellas y poemas, ensalzándolo,
vinculándolo con las cosas más nobles,
se le ha conferido poder de sanación
y cierto vínculo misterioso con lo eterno
y sin embargo, uno ha podido confirmarlo,
y por supuesto ha sido de la peor manera,
el amor no supone garantía ninguna
en contra del hartazgo.


miércoles, marzo 04, 2015

Dos extractos a futuro

"El enorme desacierto del ingeniero que concibió la vida es que, a diferencia de lo que sucede, por ejemplo, con los videojuegos, en la vida los Game Over son definitivos."

"En otras palabras: ¿para qué nos sirve la experiencia, en última instancia? Pues bien, podría decirse que la experiencia sirve para que quien tenga la fortuna de llegar con lucidez a los ochenta años de edad tenga una idea más o menos clara de cómo debería haber vivido. Aunque, claro está, esto sólo le será de  utilidad si se le concede una segunda vida, además de la posibilidad de recordar lo vivido en sus ochenta años anteriores."

("Crítica fundamental al guionista de Dios", libro de futura redacción, si Dios me da la vida suficiente.)

viernes, febrero 20, 2015

Silencios

El silencio puede decir distintas cosas.
Es importante aprender a escucharlo.
No hay dos silencios iguales, nunca.


jueves, febrero 19, 2015

Hacia el olvido











Somos pasajeros, todos nosotros;
pasajeros, apenas, dotados
de una constancia empecinada,
casi se diría inevitable,
viajando Dios sabe hacia dónde,
pero hacia allí vamos todos.
Algunos pocos, muy pocos,
parecen saber adónde nos dirigimos,
pero no dicen nada, y de todos modos,
no podemos saber si es cierto que saben.
De vez en cuando, algo que vemos al pasar
a través de alguna ventanilla nos conmueve,
nos reconcilia, o nos duele, o nos asusta...
De tanto en tanto, y esos son los
momentos más hermosos,
algo que vemos nos hace desear
abandonar el viaje allí mismo,
poder bajar y quedarnos ahí,
en ese lugar y decir, por ejemplo:
Detente instante, eres tan bello...
Y estas palabras tienen una
extraña resonancia,
pero es en vano:
no alcanzamos a pronunciarlas,
siquiera, que el instante
ya pasó, el viaje prosigue,
ya la ventanilla nos muestra
otros paisajes, otras soledades,
otros temores, otros mundos posibles,
otras ensoñaciones efímeras,
sin que podamos recordar
cuál fue nuestro punto de partida
y sin que sepamos tampoco
cuál es nuestro destino.
Es verdad, de tanto en tanto
hay quienes dicen saber,
pero es tal la cara de desconcierto
de estos presuntos iluminados
que no daría dos monedas
por sus revelaciones.
Yo creo que vamos
hacia el olvido.

Germán A. Serain

domingo, febrero 15, 2015

Destierros

Hoy soy el usurpador de una geografía que una vez fue mía.
Usurpador temporario, que desaparecerá en silencio,
antes de que regresen los habituales ocupantes de esta casa.
Y entonces me doy cuenta: ya no sé cuál sea mi lugar, mi patria,
mi nombre, mi familia, mi hogar, mi espacio en el mundo.
Lo único que sé es que hoy tocaré un par de horas mi piano,
escucharé de nuevo algunos de mis discos,
me recostaré una vez más un rato en mi sillón,
y acaso duerma esta noche de nuevo en mi cama...
Y luego volveré a dejar todo atrás otra vez,
desterrado, a la espera de un nuevo paréntesis,
de un nuevo eclipse de sol, o de luna.


sábado, febrero 14, 2015

Distorsiones afectivas

El amor, lo mismo que el odio, no es en última instancia sino una manifestación narcisista. Uno jamás se enamora propiamente de otra persona, ni aborrece a un otro: uno en realidad se relaciona afectivamente con las representaciones que construye, casi siempre sin ser consciente de ello, a partir de esos otros que violentamente son convertidos, a través del simple ejercicio de la mirada, en alteridades imaginarias, reales en un punto, pero distorsionadas por efecto de acceder a ellas, de manera inevitable, a través de nuestra propia perspectiva. Pero es uno mismo quien construye estas imágenes, que de alguna manera nos pertenecen más a nosotros mismos que a ese otro con quien creemos estar relacionándonos. Como bien expresa el dicho: "Lo que Juan dice de Pedro, dice menos de Pedro que de Juan". 

De manera que tanto los amores como los odios nacen básicamente en nosotros mismos. Y si bien son imaginarios, en lo que a su adecuación con un otro real respecta, conviene tener mucho cuidado, porque las heridas que eventualmente provocan estas imaginerías falaces, tantas veces esquivas, ellas son reales. Terriblemente reales.

Aunque para ser justos, lo recién dicho en cuanto a la realidad del dolor también vale para los placeres que se prodigan los amantes durante el tiempo, por lo general breve, que dura la ilusión que los vincula. Ellos son los engañados mientras todavía disfrutan del engaño. Y lo valoran, e intentan perpetuarlo, porque saben, o por lo menos intuyen, que no hay ninguna otra cosa en el mundo destinada a ellos que pueda ser mejor. Y en tanto sean felices, es probable que tengan razón. Porque incluso cuando el otro sea en definitiva no más que la proyección de un deseo propio, el placer que sienten los amantes, mientras dura, es real.


miércoles, febrero 04, 2015

Monterroso redivivo

Lo malo de soñar que todos tus problemas se resuelven, como por arte de magia, es que al despertar, lo mismo que el famoso dinosaurio aquel de Monterroso, los problemas siguen allí, tan absurdos y reales como siempre.

Adenda: Podemos discutir si debería escribirse "y reales" o "irreales". Quién te dice que tal vez, lo mismo que el citado dinosaurio, la diferencia en el fondo no sea, por lo menos en algunos casos, una cuestión meramente imaginaria.


domingo, febrero 01, 2015

Pesadilla

Hay noches en las que uno sueña,
y sueña cosas malas.
Pero a veces estos malos sueños
llegan de una manera extraña,
sin que pueda uno llegar a
determinar con certeza
si en verdad estamos
dormidos o despiertos.
Entonces nos quedamos muy quietos,
como si quisiéramos pasar desapercibidos.
O como si el solo hecho de movernos
pudiese de algún modo desatar
la contenida amenaza.
Hasta que llega un momento en que
por mucho que uno se empeñe
en cerrar con fuerza los ojos
y permanecer inmóvil,
conteniendo la respiración
con la cabeza tapada por las sábanas,
deberá aceptar que eso
que acecha en la oscuridad,
no importa lo que sea,
si no reaccionamos,
tarde o temprano
hará con nosotros aquello
que tenga previsto hacer,
sin importarle que hayamos sido
tan patéticamente cobardes.


lunes, enero 26, 2015

Corolario a un poema de Juarroz

Dice Roberto Juarroz:

Cada uno tiene
su pedazo de tiempo
y su pedazo de espacio,
su fragmento de vida
y su fragmento de muerte.
Pero a veces los pedazos se cambian
y alguien vive con la vida de otro
o alguien muere con la muerte de otro.
Casi nadie está hecho
tan solo con lo propio.
Pero hay muchos que son nada mas que un error:
están hechos con los trozos
totalmente cambiados.

Y yo no puedo sino responderle:

La vida, el tiempo, el espacio,
vienen a nosotros en fragmentos, es cierto.
Fragmentos propios o ajenos, prestados a veces,
otras veces robados más o menos en secreto,
real o imaginariamente, según el caso.
Pero la muerte, querido Roberto,
la muerte es otra cosa.
Cuando ella llega
siempre lo hace completa,
de una vez y para siempre.


Germán Serain

domingo, enero 11, 2015

Odiosas comparaciones

Según datos de UNICEF, catorce millones de niños sufren las consecuencias de la guerra en Siria y en Irak, mientras que el conflicto en Yemen le cuesta la vida a un chico cada diez minutos. Frente a datos como estos (y son apenas dos datos posibles entre miles), los problemas cotidianos que cualquiera de nosotros tiene parecen tan poca cosa... Y sin embargo, cuando nos lastiman cosas tan banales como no saber cómo amar o lograr ser amado como uno quisiera (y es apenas por poner un ejemplo), el mundo parece derrumbarse para nosotros.

sábado, enero 10, 2015

El desterrado

Yo soy el paria, el extranjero, el desterrado,
ese que alguna vez creyó saber quién era
y hoy apenas llega a ser un pobre diablo
forzado a admitir que ningún nombre
ninguna casa, ningún lugar en el mundo,
ninguna familia, ninguna cosa
le resulta verdaderamente propia,
excepto tal vez su soledad
y estas tristes palabras
que resuenan en su cabeza
como un trueno lejano
o como un disparo.



martes, enero 06, 2015

Idea teológica

Y de repente se me cruza esta idea teológica: que acaso Dios solo exista, en sus diferentes formas y con sus diferentes nombres, pura y exclusivamente para -y debido a- quienes creen en El. Con lo cual todos, incluidos los ateos, serían codeterminadores de la deidad y tendrían finalmente razón. 

Lo único que no me queda en claro es adónde me deja esta idea a mí, que creo durante este rato en esta idea rara que acabo de describir.