martes, mayo 14, 2013

El orgasmo de Dios


Por supuesto que Dios existe.
O existió alguna vez, por lo menos.
De lo contrario hoy no tendríamos mundo
ni estaríamos nosotros para poblarlo.
Veo a mi hija dormir, tranquila,
ajena al mundo y a mis cavilaciones.
Me digo entonces que al menos
alguna cosa he hecho 
bien en la vida.
El orgasmo de Dios creó el universo,
antes de retirarse para
 dejarnos solos,
a la merced de oscuros azares
y sin noticia de su divino paradero.
Mi orgasmo le dio vida a mi hija.
Y no es que busque compararme con nadie,
pero mi trabajo también fue realizado
y viéndola dormir sé que ha sido bueno;
mas yo no me he ido a ninguna parte.
No soy ningún Dios, de más está decirlo.
Pero algunas veces también quisiera
poder descansar de mí mismo.

G.S. 2013

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