
powered by ODEO
Sabido es que los malos entendidos abren la puerta que conduce a todos los desencuentros. Pero de vez en cuando sucede precisamente lo contrario. Y un error promueve el descubrimiento de algo que, de otra manera, hubiese permanecido oculto.
Empecé la presente anotación del modo en que lo hice. Aunque también podría haber comenzado escribiendo, por ejemplo: Hay errores que son inexcusables; tan difícil de justificar es su acaecencia. Y de haber escrito algo así, no debería haberse leído ello como una veleidad, pues debe saberse que el suscripto ha sido responsable de innumerables errores de tal especie. Y ninguno de ellos habrá sido el último.
Lo cierto es que hace algunas semanas recibí el mail de una persona que me ofrecía el envío de un disco para escuchar e incorporar a la discoteca de la radio en la cual trabajo. Respondí que sí, que por supuesto, pero incluso antes de que los discos llegaran Cecilia Almarza se dio cuenta de su error: no era para radio Amadeus de Buenos Aires y de música clásica el mail por ella enviado, ni mucho menos los discos, sino para una radio Amadeus de Chile, el país donde ella vive, que pasa música de estilos populares, como jazz o bossa-nova.
Como más tarde le comenté por mail a Cecilia, no pude convencerme de que semejante confusión haya podido tener lugar, más allá de todas las explicaciones del caso, que de hecho las hubo, aunque no importen aquí. Pero lo que sí importa es que de hecho las cosas hayan tenido lugar del modo en que sucedieron. Y yo me regocijo ante el error que me permitió tomar contacto con la música y la voz de Cecilia, y cantar con ella algunas canciones que ya conocía y algunas otras que, de no haber sido por el error en cuestión, quizás no hubiese conocido nunca.
Alguna vez escribió Ernesto Sábato que el término casualidad no es otra cosa que un barbarismo por causalidad. Yo no sé si tal cosa será cierta, pero en todo caso quiero hacer extensivas las consecuencias de este error con los eventuales lectores de este blog, a través de tres de las canciones de Cecilia Almarza que integran su disco, que se titula Un poco de viento. Son estas canciones Corazón vagabundo de Caetano Veloso, un tema propio llamado La luna te mira y Desafinado, bella pieza de la cual hablo en mi anterior anotación.
Muy poco sé acerca de Cecilia Almarza. Sé que es madre de dos hijos, que es docente en un instituto de enseñanza privado, que es ilustradora de un par de libros para chicos. Sé también que tiene poesía dentro suyo. Que canta y escribe canciones. Que conoce a un guitarrista, Daniel Muñoz, a quien vale la pena escuchar. Y que a la hora de enumerar cosas que pueden plantarse sobre la faz del planeta elige listar, de entre el montón de opciones posibles, tallos de rosas, ruedas de bicicleta, lápices, esquinas de libros, codos y pestañas de niñitas y niñitos, casas antiguas que no se dejarán demoler, letreros y calles pacifistas, pelos de adolescentes y ex hippies con trutrucas, bombos, cellos, guitarras, pianos, poemas y libertades imparables. Es tan poco lo que sé; pero es bastante.
Y entonces me digo que estuve tan cerca de no saber jamás nada de esta mujer, de esta voz, de este ser, que no puedo dejar de asombrarme ante la evidencia de todas las personas, canciones, voces y almas que jamás habrán de tener contacto conmigo o con cada uno de nosotros. Y es una verdadera pena, porque quién sabe qué maravillosas almas han de pasar por el mundo sin cruzarse jamás con nosotros. Sin embargo, también se trata de aprender a valorar a quienes sí hemos cruzado en nuestro andar.
Por eso quedémonos por ahora en el encuentro. En la causalidad que quiso que Cecilia se equivocase y enviase su disco, para que yo pudiese escucharlo, y ofrecer ahora estas tres canciones a quien pase por aquí. Para el caso de que alguien quiera conocer el resto, puede escribirle a Cecilia (calmarza@saintgeorge.cl), que seguramente ella responderá enseguida y de buen grado. En su disco hay mucho más Cecilia Almarza, y también Chico Buarque, y García Lorca, y Violeta Parra, y Edith Piaf, y mujeres, y palomas ausentes, y sevillanas de la vida, y por supuesto también un poco más de viento.
lunes, mayo 21, 2007
Cuando malentender nos acerca
Publicadas por
Germán A. Serain
2
comentarios
Etiquetas: Música
sábado, mayo 05, 2007
Desafinado

Hay una bellísima canción, cuyos textos fueron escritos por Tom Jobim, titulada Desafinado. Para quien no la conozca, o para quien quiera cantarla mientras escucha el maravilloso registro de Joao Gilberto, la letra dice así:
Se voce disser que eu desafino amor,
Saiba que isso em mim provoca imensa dor
Só privilegiados tem ouvido igual ao seu,
Eu possuo apenas o que Deus me deu.
Se voce insiste em classificar,
Meu comportamento de antimusical
Eu, mesmo mentindo devo argumentar,
Que isto é bossa nova,
Que isto é muito natural
O que voce nao sabe, nem sequer pressente,
É que os desafinados também tem um coraçao
Fotografei voce na minha Rolleiflex,
Revelou-se a sua enorme ingratidao
Só nao poderá falar assim do meu amor,
Este é o maior que voce pode encontrar, viu
Voce com a sua música esqueceu o principal,
Que no peito dos desafinados
No fundo do peito bate calado,
Que no peito dos desafinados,
Também bate um coraçao.
O en una versión un tanto libre, en español:
Si usted dice que yo desafinado soy,
sepa que esto en mí provoca un gran dolor.
Los privilegiados tienen un oído como el suyo;
yo poseo apenas lo que Dios me dio.
Si usted insiste en clasificar
mi comportamiento de antimusical,
yo, incluso mintiendo, puedo argumentar
que esto es bossa nova,
que esto es muy natural.
Lo que usted no sabe y ni siquiera presiente
es que los desafinados también tienen corazón.
Yo lo fotografié con mi gran Rolleiflex
y se reveló su enorme ingratitud.
Usted no puede hablar así de mi amor,
esto es lo más grande que usted podrá encontrar.
Usted con su exigencia se olvidó lo principal,
y es que en el pecho de los desafinados,
en el fondo del pecho late callado…
en el pecho de un desafinado
también late un corazón.
Hace varios días que vengo canturreando esta canción, pero acabo de darme cuenta de algo. Que incluso cuando Jobim acaso haya escrito sus versos pensando en alguien que era desafinado al cantar, existen en realidad muchos modos diferentes de desafinar en la vida. Y yo entiendo, entonces -pero lo entiendo recién ahora-, qué es precisamente esto lo que me sucede a veces: es que soy un desafinado. Pero no hablo del momento en el cual canto (Yolanda Cabrelli, la directora del coro en el que participo, dice que yo siempre miento en las notas, pero que mantengo pese a todo la armonía...), sino de cuando vivo.
Hay quienes de algún modo saben siempre ocupar el lugar justo que les corresponde. No sólo el que les corresponde, sino aquel en el cual mejor quedan plantados. Saben hacer siempre los movimientos adecuados, los gestos justos... Dicen las cosas que corresponden y saben callar las que no conviene que sean dichas. Son capaces de mantener su sensibilidad a tono con las circunstancias, para no desentonar tampoco emocionalmente. Yo, en cambio, nunca puedo encontrar el punto justo. Siempre peco por exceso o por defecto. Siempre comprendo las cosas de un modo ligeramente diferente al que en verdad parece ser el correcto, con las previsibles consecuencias de cada caso, gigantescos malos entendidos, malestares consecuentes, fantasías sin un término feliz. Es como si el mundo decidiera dar un ligero paso al costado cada vez que yo decido moverme en determinada dirección. Pero es claro que no se trata del mundo, ni de los demás (por favor, que nadie venga a señalarme semejante obviedad), sino de mí mismo.
Y a pesar de todo... ¡Cómo me gustaría poder decir y explicar que no es culpa mía que así suceda! Al final de cuentas, "yo poseo apenas lo que Dios me dio"...
Triste destino el de los desafinados, sobre todo el de aquellos que, como en mi caso, a pesar de serlo deseamos cantar todo el día a viva voz.
¿Será tan difícil explicar lo que quiero decir?... Sucede, sencillamente, que los desafinados también tenemos corazón.
Post scriptum: Me consuela saber que mi admirado Julio Cortázar también se daba cuenta, en ocasiones, que desafinaba en la vida. Claro que él, a diferencia de lo que sucede conmigo, podía aprovechar esas ocasiones para escribir textos tan maravillosos como éste.
Publicadas por
Germán A. Serain
18
comentarios
Etiquetas: Música, Reflexiones
jueves, abril 05, 2007
Música de dos mundos...
Cuando uno inicia un blog, muchas veces no tiene claro a dónde terminará conduciendo esa experiencia. Sobre la marcha van cambiando cosas, surgen nuevas ideas o ganas de generar otras cosas... Hay una evolución, en definitiva, lo cual es siempre positivo.
Todo esto viene a cuento de que hoy deseo invitar al eventual visitante de este blog a un nuevo espacio, dedicado exclusivamente a la música. La idea es que semanalmente aparezca, en este nuevo blog, la reseña de un disco que, al margen del género que encare, a nuestro entender valga la pena ser conocido y escuchado.
Serán, casi siempre, producciones independientes o de sellos locales de mediana envergadura, puesto que la idea es poner algunas pistas de audio a disposición del visitante, que sea posible escuchar on line. Y ya se sabe que no es sencillo obtener las licencias necesarias por parte de los sellos multinacionales, incluso cuando el propósito sea la difusión de la música. Si los discos gustan, allí donde sea posible pondremos los datos necesarios como para que nuestro visitante pueda adquirirlos.
Digamos que es un convenio de mutua conveniencia: el usuario puede comprar el disco sabiendo lo que compra, y el artista puede mostrar su material para que el oyente se interese en su trabajo.
El link para acceder a este nuevo blog, en definitiva, se encuentra aquí debajo... ¿El título de este nuevo blog?... Responde a un antiguo programa de radio, que tuve el gusto de conducir años atrás en Radio Nacional. Espero que sea un aporte útil para todos.
Música de dos mundos
(Haga click sobre este título para ir al nuevo blog...)
Publicadas por
Germán A. Serain
1 comentarios
Etiquetas: Música
sábado, febrero 17, 2007
Un poco de música: Asignatura pendiente III

"El blog se llenó de mujeres", fue el comentario que recibí hace unos días, a la luz de mis dos últimas anotaciones. Y sin embargo, la tercera asignatura pendiente, de la cual en este caso me debo hacer cargo, no tiene que ver con ninguna dama, sino con un caballero guitarrista.
Carlos Groisman editó hace ya unos meses su quinto disco compacto solista. Y por tercera vez tuvo la gentileza de invitarme a participar como responsable de su realización gráfica. El disco quedó postulado en la categoría Mejor disco de música instrumental en los Premios Gardel 2007. Y también en el rubro Mejor diseño de portada. Y sin embargo recién ahora caigo en la cuenta de que no había publicado aún nada al respecto en este espacio. Ya lo dice el dicho, a veces en casa de herrero...
No me hago ninguna ilusión respecto del premio, en cuanto al diseño gráfico respecta, pues son muchos -demasiados- los discos postulados, de los cuales sólo han de quedar tres. Por más que -es cierto- en alguna otra oportunidad mi nombre haya estado finalmente entre los tres que quedaron; pero eran otros años y otra es aquí la historia.
La cuestión aquí es que éste, el disco que Carlos decidió titular Acuarelas, merece ser conocido al margen de su presentación visual. Y es por eso que quiero invitar al eventual lector de este blog a escuchar, como muestra, el Allegretto de la tercera Sonata compuesta por Carlos Guastavino, con el cual se inicia el programa. Una obra magnífica, por cierto, que cobra una dimensión particular en esta interpretación.
Dejo por lo demás constancia de mi agradecimiento a María Florencia Delucchi, la artista plástica que tan generosamente nos permitió reproducir el arte que ilustra la tapa de este disco compacto.
P.S.: Está mal esto de mezclar las cosas. Lo sé, y me hago cargo. Pero no puedo dejar de mencionar aquí, tratándose de asignaturas pendientes, la existencia de ciertas grabaciones a cargo de Carlos Groisman, a dúo con su colega brasileño Carlos Castañera... Un material que, más allá de la breve muestra aquí incluida, merecería llegar finalmente a su etapa de edición comercial. ¿Tal vez este año?... Ojalá.
Publicadas por
Germán A. Serain
0
comentarios
Etiquetas: Música
domingo, febrero 04, 2007
Un poco de música: Asignatura pendiente II

Que haya quedado pendiente un encuentro, café de por medio, no es grave y se disculpa. Tampoco es grave tener que esperar un mes más para escuchar su segundo disco, que ya estaba terminado antes de que ella se fuese para cantar al sur. Lo que no puede disculparse, en cambio, y ésta es la asignatura pendiente en este caso, es que Grisel Bercovich, postulada el año pasado al Premio Gardel como mejor artista revelación en tango (sin suerte en la votación, que su disco Postales sin tiempo merecía ciertamente por sus méritos el galardón), haya decidido seguir incursionando en este género -el tango- antes de darme el gusto de grabar y editar un disco completo dedicado al jazz.
Vaya este botón de muestra: Misty, el clásico tema de Erroll Garner, en la seductora voz de Grisel Bercovich.
Publicadas por
Germán A. Serain
4
comentarios
Etiquetas: Música
sábado, febrero 03, 2007
Un poco de música: Asignatura pendiente I

Esta tarde estuve revisando los discos postulados para los Premios Gardel 2007. Y luego de emitir lo más concienzudamente posible mi voto, en el rubro de música clásica primero, y en las restantes categorías después, decidí hacer público el siguiente reclamo.
Gisel Sandoba ya ganó un Premio Gardel, hace un par de años, como Mejor cantante femenina de folclore, por su disco Luces en otoño.
Un premio a la revelación, verdaderamente. Cuando viajó de su Cañada Rosquín hacia Buenos Aires, acompañada por su mamá y su hijo Mateo, para hospedarse unos días en mi casa, no pensaba que su disco, una producción absolutamente independiente, tuviese posibilidades de ganar.
O tal vez lo pensaba, pero no se atrevía a decirlo en voz alta.
Ganadora del premio, finalmente, regresó a Cañada Rosquín para continuar con su vida.
Y yo te pregunto por qué, Gisel, hoy no he podido ver tu segundo disco entre los nominados a los Premios Gardel 2007. ¿Para el 2008, tal vez?
Publicadas por
Germán A. Serain
2
comentarios
Etiquetas: Música
martes, enero 23, 2007
Tal vez sea hora de volver al oceánico refugio que nos ofrece de vez en cuando la música
Cuando hace cinco años
se hundió aquel barco tan seguro
con cincuenta pasajeros y un piano steinway
los cincuenta se ahogaron sin remedio
pero el piano en cambio logró sobrevivir
a los tiburones no les gustan las teclas
así que el steinway esperó tranquilo
ahora cuando pasan
siempre que sea de noche
barcos de turismo o de cabotaje
suele haber pasajeros de fino oído
que si el eterno mar está sereno
o mejor serenísimo
perciben atenuados
y sin embargo nítidos
acordes de brahms o de mussorgsky
de albeniz o chopin
y luego un golpecito
al cerrarse la tapa.
Mario Benedetti
Audio: Nocturno Op. 27 Nº 1 de Chopin - Al piano: Elisabeth Fiocca
Publicadas por
Germán A. Serain
2
comentarios
Etiquetas: Literatura, Música
jueves, enero 18, 2007
Un poco de música: John Dowland (1563-1626)

Es sólo una antigua canción de amor. Pero tenía ganas de escucharla. Canta Annelise Skovmand, acompañada en guitarra por Pablo González Jazey. Para escuchar (con Windows Media Player), haga click EN ESTE LUGAR.
Publicadas por
Germán A. Serain
3
comentarios
Etiquetas: Música
domingo, diciembre 10, 2006
Algo de música: Esteban Colucci

powered by ODEO
Esteban Colucci es otro de los artistas que, vaya uno a saber por qué motivo, han decidido confiar en un servidor la confección de la gráfica de sus discos. Si el agradecimiento por semejante deferencia no fuese motivo suficiente para presentar aquí una breve muestra de su material, Esteban es además un excelente músico, inquieto y particularmente personal en la elección de su repertorio.
Lo que se puede escuchar aquí es una breve selección del material que integra su CD "Contrastes", integrada por el movimiento final de Eclogues, el opus 206 del italiano Mario Castelnuovo Tedesco (1895-1968) y pegado, como si de una misma composición se tratara, dos de las cuatro piezas para clarinete y guitarra que componen la obra titulada Ctri Kusy, del compositor Stepan Rak.
Si Castelnuovo Tedesco es un compositor que aún no ha sido reconocido en la medida justa de sus méritos, Stepan Rak constituye un hallazgo. Es poco y nada lo que se sabe de los orígenes de este músico, nacido en 1945, en fecha imprecisa. Fue encontrado entre las ruinas de una casa bombardeada en Chust, un pequeño prueblo de Ucrania. Unos soldados soviéticos se apiadaron de él, lo subieron a su tanque y lo trasladaron hasta Praga donde quedó al cuidado de un médico ruso primero, para luego ser criado por una gitana. Su música, en todo caso, parece el reflejo de alguno de los misterios que hacen a su particular historia.
Los músicos que acompañan a Esteban en estas pistas son Gabriela Galván en flauta y Liliana Segal en clarinete.
Publicadas por
Germán A. Serain
2
comentarios
Etiquetas: Música
sábado, noviembre 18, 2006
Algo de música: Diana Baroni

Hay canciones que uno ha escuchado tantas veces, y en tantas versiones, que nos parece que no será posible hallar alternativas nuevas que nos sorprendan. El de "María Lando", de Chabuca Granda, era uno de esos casos. Y escribo "era", porque contradiciendo aquella impresión llegó a nuestras manos este disco de Diana Baroni, titulado Nuevos cantares del Perú, recientemente editado por el sello rosarino Blue Art Records.
Es extraño el caso de Diana Baroni. La encontramos tocando su flauta travesera barroca en conciertos de música antigua, en discos con obras de Johannes Mattheson (1681-1764) y Johann Sebastian Bach, elogiados por la revista Le Monde de la Musique. Como antigüista integró el ensamble Café Zimmermann, y fue invitada del Ensemble Elyma, Das Kleine Konzert y Les Musiciens du Louvre-Grenoble, pero en el Centro de Experimentación del Teatro Colón se abocó al repertorio académico contemporáneo. La primera vez que dejó su rol de flautista y se decidió a cantar, lo hizo para ponerle la voz a canciones del vanguardista John Cage (1912-1992). En su disco Son de los diablos se ocupó de rastrear rasgos africanos en la música peruana. Y en este flamante Nuevos cantares del Perú su atención y su canto se centran en las canciones de Chabuca Granda.
Pero además está lo arriba señalado: el hecho de que a pesar de que uno ha escuchado tantas veces, y en tantas lecturas distintas, una canción como "María Lando", de todos modos se sorprende al descubrirla en esta bella versión para cuarteto de cuerdas, interpretada por Elías Gurevich y Grace Medina en violines, Benjamín Bru en viola y Marcelo Bru en violoncello, que nos recuerda que la cantante viene de un ambiente académico dentro del cual hay, sin embargo, gente como la nombrada que también se anima a otras posibilidades.
Esta amplitud de criterios nos habla de un modo particular de comprender el arte musical. Más allá de que la música contemporánea, la antigua y el folklore latinoamericano tengan cosas en común, como puede ser el espacio de improvisación que le queda reservado al artista y el hecho de los tres territorios aún ofrecen mucho por explorar. Este modo particular de comprender la música se vincula con una ruptura de fronteras que tal vez jamás deberían haber estado allí. Así nos lo dice Diana: "Yo creo que no mezclamos ciertos lenguajes musicales a causa de los prejuicios. Creo que la coherencia se inventa; se crea y se cree." Y también explica: "Tanto a través de mi canto como de mi instrumento, lo esencial para mí reside en la posibilidad de comunicar a través de la música."
La música es ante todo esto: una forma de comunicación. Más allá queda la cuestión, tan a menudo vacía, de las clasificaciones y los géneros. Y esto es algo que no puede explicarse con razones, sino que sólo puede entenderse desde la emoción. Que es eso que surge, por ejemplo, cuando uno toca una tecla play y escucha nuevamente la voz que canta, y al cantar nos acerca de nuevo esos textos que dicen...
"La madrugada estalla como una estatua,
como una estatua de alas que se dispersan por la ciudad.
Y el mediodía canta capana de agua,
campana de agua de oro que nos prohíbe la soledad..."
Publicadas por
Germán A. Serain
1 comentarios
Etiquetas: Música
domingo, octubre 22, 2006
Minichillo: Pra dizer adeus

Nació en Buenos Aires, en 1940. No me dan ganas de consignar que fue el baterista más destacado de la escena del jazz de Buenos Aires. No porque no lo haya sido, sino porque él mismo dijo en alguna ocasión: "Mi vida dentro de la música no estuvo marcada sólo por el jazz. A los seis años temblaba con Pugliese y Atahualpa Yupanqui, y a los 12 conocí la partitura de A fuego lento de Salgán y aún recuerdo que me puse colorado del entusiasmo. Recién después supe del jazz, y las cosas se orientaron para este lado." También amaba la música de Chopin, y de hecho su último disco fue un álbum con piezas para piano solo, compuestas por él.
Por lo general los audios que figuran en este blog son subidos con el conocimiento y la respectiva autorización de los artistas involucrados. No tanto porque el titular de este blog crea demasiado en esas cuestiones de los derechos de la propiedad intelectual, sino para evitar complicaciones con quienes sí consideran tales cuestiones.
Pero esta mañana leí algunos de los mensajes recibidos en mi casilla de correo y me enteré de la muerte de Norberto Minichillo. Entonces no puedo dejar de ofrecer aquí mi humilde homenaje. Y el único modo que encuentro de hacerlo es a través de su música. Si alguien involucrado directamente con los derechos de esta canción se siente tocado, de inmediato la retiraré de este espacio. Mientras tanto, es mi manera de decirle adiós a este gran músico.
El título de esta canción, que nos permite escuchar una vez más no sólo la percusión, sino también la increíble voz de Norberto, se titula, precisamente, "Pra dizer adeus"... Aunque el adiós a un artista siempre sea un hasta siempre.
Publicadas por
Germán A. Serain
3
comentarios
Etiquetas: Música
martes, octubre 10, 2006
Algo de música: Zo'loka? Trío

- Pero!... Vo'zoloka?...
- Vo'te creé que la música é para jugá?
Y sí, hay quienes piensan que con la música no se puede jugar. Y por otro lado están los que cada tanto tienen a bien recordarnos que sí, que jugar con la música es posible y necesario. No por nada ha de ser que tanto en inglés (to play) como en francés (jouer) coinciden los verbos utilizados para dar cuenta de las acciones que son propias del mundo lúdico y el musical. En español, en cambio, el verbo jugar aparece más ligado a la faz teatral, y así es como los actores juegan los roles que les han tocado en suerte, mientras los músicos se ponen su traje de personas serias. No todos, por supuesto.
El Zo'loka Trío? está integrado por Victoria Zotalis en la voz, Juan Manuel Costa en violoncello y Marcelo Katz en piano, responsable además de los (des)arreglos y la dirección musical del conjunto. El disco "Yo nunca te ví", el primero que edita el trío, nos acerca un buen puñado de clásicos del jazz, como Night and Day de Cole Porter, All of me, Tenderly o Sweet Georgia Brown, entre otros. Pero todas las versiones son particularísimas, juegan en los extremos del género, y no pueden ser descriptas con palabras. Es necesario escuchar. Luego, podrá gustar o no. Difícilmente pasará indiferente.
Personalmente, me reí mucho escuchando este disco. Son bromas musicales, al mejor estilo de un Mozart o un Ernesto Acher, por nombrar dos referentes bien distantes el uno del otro. El primero, en Una broma musical, identificada en el catálogo Köchel con el número 522, compone una divertidísima obra maestra a partir de la elaboración de todo un catálogo de errores típicos de los compositores menos inspirados. El segundo, en su disco "Juegos", se da el lujo de mezclar, en lo que titula 40 choclos, el primer movimiento de la Sinfonía Nº 40 de Mozart con el tango El choclo de Villoldo. Algún día mostraremos en este blog alguna de esas (re)creaciones, con el debido permiso de Ernesto.
Con el debido permiso de los Zo'loka?, comparto con ustedes la particularísima versión del trío de un clásico como Fly me to the moon. Uno puede escuchar primero, si la tiene a mano, la versión cantada por Frank Sinatra, nada más que para convalidar que se trata de la misma canción. Y luego disfrutar con la voz de Victoria, acompañada por momentos por un cello catatónico y un piano decididamente desquiciado. Y sin embargo, en su conjunto, la versión no tiene desperdicio. Vale la pena conseguir el disco y escucharlo completo.
Publicadas por
Germán A. Serain
3
comentarios
Etiquetas: Música
martes, septiembre 19, 2006
Algo de música: Robert Schumann (1810-1856)

¿Por qué es este disco, y no otro, el primer audio en subir a este blog? Las razones podrían ser muchas, pero se resumen en estas dos: Primero, porque se trata del primer disco cuya gráfica me fue encomendada al momento de planificar este espacio. Segundo, porque esta mañana, cuando me levanté y decidí probar de subir un archivo de audio al blog, tuve ganas de escuchar Schumann, y no otra cosa. Curiosamente, no podría decir que Robert Schumann sea mi compositor favorito. Pero no hay duda de que es el arquetipo del compositor romántico, con su personalidad dual, por no decir múltiple, manifestada en sus dos alter ego, Florestan y Eusebius. Con su historia de amor con Clara Schumann. Con su historia de amor, de locura y de muerte, quiero decir. De muerte en un hospicio, como tenía que ser, tratándose de un ideal romántico, y esos últimos días en los que escuchaba voces de quién sabe qué fantasmas, ciento cincuenta años atrás en el tiempo. Es un ideal romántico del cual conviene prevenirse, por supuesto. Pero vale la pena rescatar la pasión que toda esa carga romántica logró poner en su música. Es mucho lo que se desprende de este tema y dos primeras variaciones de los Estudios Sinfónicos Op. 13 del compositor. Estudios Sinfónicos sin orquesta, sólo el piano y la pasión del músico, y la de quien escuche con atención. Creo que aquí se ve con claridad a qué se refería el pintor (también romántico) Caspar David Friedrich al decir que "Toda obra de arte auténtica es alumbrada en una hora mística, mucha veces a pesar del propio artista, bajo el impulso íntimo de su corazón". Como muestra, he incluido nada más que diez minutos de la obra. Que por supuesto vale la pena escuchar entera. La interpretación de Elisabeth Fiocca tiene todo lo necesario para que aquello que Schumann necesitó manifestar al componer este trabajo llegue hasta nosotros. Pero nada más cabe decir al respecto, porque como bien escribió Goethe, "donde acaba la palabra, comienza la música". ¿Tienen diez minutos? Cierren los ojos y escuchen...
Publicadas por
Germán A. Serain
4
comentarios
Etiquetas: Música
