domingo, noviembre 15, 2009





Releo este brevísimo pasaje de "El erotismo", en el cual Georges Bataille retoma al poeta maldito Arthur Rimbaud:

"La poesía lleva al mismo punto que todas las formas del erotismo: a la indistinción, a la confusión de objetos distintos. Nos conduce hacia la eternidad, nos conduce hacia la muerte y, por medio de la muerte, a la continuidad: la poesía es la eternidad. Es la mar, que se fue con el sol."

Yo me digo una vez más que detrás de todo erotismo, detrás de toda actitud sexual, no hay sino una manera ingenua de pretender negar la muerte. El mismo instinto que nos lleva a la procreación no es finalmente otra cosa que un vano intento por negar la realidad de nuestro inevitable final. Tal vez sea por esto que hoy, a falta de mejor cosa, dediqué la tarde a escribir un largo poema, que acabo de suprimir de la computadora, para que no quede de él memoria. Después de todo es lo mismo que sucederá tarde o temprano con nosotros. Por cierto, no era un poema erótico; aunque sí hablaba de la muerte. En resumidas cuentas, ha sido una tarde perdida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Damascena


Mordido el fruto,
escandido como un verso
en mis labios
mismos,
aroma de tu aliento que sopla
y
abrasa.

Hoy
ardo en el eco
que reverbera
seco en mi cuerpo
como campana que ningún feligrés
llama
ni acude a su canto.

No hay oración
que encienda el fuego.

(no hay que tirar, nada amigo mío...luego de hablar encontré algo viejo que me llevó a esto)GC