domingo, septiembre 22, 2013

Voces sin rostro

Ya lo hablamos, te lo dije, 
pero vos nunca me escuchás...
Ahora oigo voces en mi cabeza.
Voces que aseguran haberme dicho
cosas que yo no logro recordar.
Será tal vez que estoy volviéndome loco.
También escucho risas. Se ríen de mí.
Quiénes son los que ríen, no lo sé.
Supongo que ellos, claro está.
Todos ellos. O quizás ella.
No vale la pena que me ponga así, ya lo sé.
Si por lo menos estas voces tuviesen un nombre.
O mejor todavía: alguna clase de rostro.
Si pudiese hablar con ellas.
Si hubiese alguna manera de conversar.
Todo esto es un enorme sinsentido,
un perfecto engaño, lo entiendo.
Amor, nunca jamás exististe.
Y en cuanto a vos, poeta triste y absurdo,
no has sido más que un momento,
una piedra al costado del camino
que se toma y luego se arroja lejos
con la idea de que no regresará.
Todo es parte de un cruel juego.
Tristemente llegan tarde estas voces.
Las advertencias en general son así: tardías.
Y llegan de la mano de ángeles anónimos.

miércoles, septiembre 18, 2013

Finales posibles

Alguien escribe el siguiente cuento sin final:

"El escritor está tipeando en su PC, con las luces apagadas. Corre el teclado, apoya su brazo sobre el escritorio, cierra los ojos y deja caer su frente sobre su brazo. Nos alejamos de él, escapamos por la ventana, giramos la cámara y vemos la ciudad. Con música incidental romántica, hacemos un fundido hasta otra ciudad. Hacemos un paneo hasta otra ventana donde..." (*)

La escritura ha llegado sólo hasta este punto. Entonces, alguien completa el final:

"...donde otro escritor, en otro escritorio, pero también con su cabeza apoyada sobre su antebrazo, delante de otra computadora, descansa, piensa, o acaso finge que sueña, mientras una sombra a sus espaldas alza en alto el brazo que termina en una hoja de puñal. El brazo comienza a bajar, en un gesto tan veloz como violento, aunque a nosotros nos parezca que todo sucede como en cámara lenta. Ahora todo depende de que el escritor (pero no sabemos si éste que duerme o el primero) se despierte a tiempo."

Una tercera persona sugiere que, para ponerle más clasicismo al asunto, sería posible preguntarnos si realmente el primer escritor está soñando al segundo, si el segundo al primero, o si es que acaso ambas afirmaciones son ciertas. Pero regresa el autor original, a quien estas dos alternativas no le resultan en absoluto gratas, y se dispone entonces a escribir su propia versión de la historia. Es su relato, finalmente, y puede hacer con él lo que le plazca, y no lo que le digamos nosotros. Eso sí: nos permitimos sugerirle desde aquí que, por las dudas, no se quede dormido.

(*) "Alguien" se llama Darío Sebastián Benítez. 
Y espero sinceramente que no le suceda nada malo.

martes, septiembre 17, 2013

Cuchillo sin mango ni hoja


"Aquel cuchillo sin mango, al que le faltaba la hoja, era una acabada representación de la misma nada."

(Y yo pienso entonces que ha de haber muchas otras representaciones similares de la nada, precisamente allí donde nosotros insistimos en ver multitud de cosas.)

lunes, septiembre 16, 2013

Carpe diem fucking idiot

Todos vamos a morir
algún día
eso no es ninguna novedad
la novedad es
de repente
darte cuenta
de que ese día
puede llegar a ser
en verdad un día cualquiera
por ejemplo hoy
a las cuatro y media de la tarde
y todas las cosas que no hiciste 
y las que hubieses querido hacer 
y todos esos problemas que 
parecían ser tan importantes
todo eso será nada
decime vos si no fuimos
realmente unos imbéciles
pretendiendo que sabíamos 
cómo hacer las cosas.
La buena noticia
es que ese día cualquiera
podría llegar a no ser hoy
sino quizás manaña
y eso nos daría unas horas
algo es algo al menos
para poder hacer algunas cosas
como realmente queremos
y hasta podría llegar a suceder
que tampoco fuese mañana
pero no te confíes
que el día finalmente llega.
¿Podrás dejar de ser un imbécil?
Sinceramente yo 
hasta ahora 
no he podido.

domingo, septiembre 15, 2013

Cuentos de hadas


Después de haber trabajado durante años sobre diferentes tipos de ficciones, como lector, como escritor, como docente en talleres en los cuales la ficción estaba a la orden del día, llego a la conclusión de que hay pocas cosas que sean tan perversas como los cuentos de hadas. En una situación típica, siempre habrá en el cuento de hadas una joven princesa, un niño o cualquier otra personificación inocente e indefensa que, enfrentada a una situación penosa y naturalmente injusta (pues se entiende que un ser bueno no merece andar penando por la vida), recibirá en el último instante, justo cuando se encuentre en el borde de la desperanza, la providencial ayuda de quien, de un modo u otro, estará dispuesto a reconocer sus valores, sean estéticos o morales. ¿Y qué es lo que tiene todo esto de perverso? Pues no cabe ninguna duda al respecto: que se trata de una enorme mentira. Una mentira en la cual el niño, en su probable inocencia, eventualmente llegará a creer. Y que determinará que en un futuro, cuando inevitablemente ese niño se enfrente a cierta desdicha o desesperanza, tienda a suponer que alguien, algún príncipe fabuloso, alguna princesa de ensueño, algún hada o cualquier entidad maravillosa que imagine, llegará finalmente en su ayuda, cuando lo cierto es que nadie acudirá a su rescate. Así las cosas, el porvenir de esta criatura estará marcado por la decepción, y lo que es más grave, por su incapacidad de reaccionar cuando le toque el turno de enfrentarse a la vida. Y si alguien desea ver en estas líneas un sutil reclamo a quien, sin siquiera buscarlo, vino a ocupar el lugar de aquella persona que hubiese debido rescatarnos en algún momento crítico, no estará del todo errado. Pero no nos engañemos más. Ante la desesperanza, ante el dolor, la única ayuda segura que siempre podremos recibir será la que nosotros mismos logremos darnos. Las hadas, los príncipes, las princesas de ensueño, sencillamente no existen. Y si alguna vez alguien creyera toparse con alguno de estos personajes, mi consejo es que corra, antes de ser ganado por la ilusión primera, esa que no hará más que hacernos víctimas del posterior cruel desencanto. Si estás jodido, vas a tener que salir vos solo de allí, porque nadie llegará al recate, y cuanto antes lo descubras más pronto podrás comenzar a ayudarte.

sábado, septiembre 14, 2013

Ausencia IV

Yo no sé si el olvido exista.
Y si acaso alguna vez lo supe
la verdad es que lo he olvidado.
Me gustaría poder olvidar
algunas otras cosas.
No hablo de un olvido descontrolado
sino de borrar solo algunos
determinados recuerdos
esos que lastiman
cuando llegan
y se instalan
y no ceden.

Quisiera poder olvidarte.
No siempre, sino a veces.
Pero si este fuese mi último día
mi tiempo final, mi fatal meta,
mi último pensamiento
todavía sería para vos.
Y no lloraría tanto el final de la vida
como cada momento de los muchos que
pudiendo habernos hallado juntos
nos encontraron en cambio
a cada uno por su lado
con nuestras bocas sedientas
y nuestros labios sellados.

miércoles, septiembre 11, 2013

Discriminación


Hay algunas palabras que tienen mala prensa. "Prejuicio" es una de ellas, cuando en realidad el prejuicio (esto es, la reacción que surge con cierta inmediatez, antes de que haya tiempo para desarrollar un juicio crítico concreto) es en ocasiones algo conveniente y necesario, siempre y cuando más tarde tengamos la capacidad de revisar ese prejuicio para convalidarlo o descartarlo por erróneo. Ante un potencial peligro inminente, por ejemplo, siempre será preferible tomar una actitud defensiva, antes que dudar demasiado y exponernos a un daño que pudiera ser irreversible.

"Discriminación" es otra palabra con mala prensa. Esta semana las noticias nos cuentan que la justicia del Estado de Iowa, en los Estados Unidos de Norteamérica, acaba de aceptar que personas ciegas puedan tener permiso de portación y uso de armas de fuego. Se explicó que, de no darles este derecho por su condición de invidentes, sería caer en una actitud de discriminación. Supongo que también habrán habilitado a los ciegos a sacar una licencia profesional de manejo, o a trabajar de controladores aéreos, o de neurocirujanos, etcétera, etcétera.

sábado, septiembre 07, 2013

Aguacero













"Llueve así desde anoche", dice la gente,
mientras trapea como puede el agua
que se mete por debajo de las puertas,
por los marcos de las ventanas,
y los chicos miran, entre incrédulos y maravillados,
la cortina constante que cae desde lo alto.
Y es verdad que hace rato no se veía llover así,
esta lluvia incesante, por momentos escandalosa,
cuya intensidad parece ser su única intermitencia.
"Es la tormenta de Santa Rosa", comenta la gente,
mientras corren a cerrar una puerta que abrió el viento,
acomodan un balde bajo una nueva gotera
y se sobresaltan con un trueno que de pronto
sacude hasta los cimientos las casas.

Yo también miro ahora por la ventana.
Cierro los ojos un instante para verte
y repito tu nombre en silencio, una vez y otra,
mientras me sigo doliendo en tu ausencia.
La gente dice que llueve así desde anoche
pero yo sé bien que eso no es del todo cierto.
Está lloviendo así desde el día en que te fuiste,
desde la última vez que despertamos juntos,
desde el último beso, la última risa,
la última promesa, el último orgasmo.
Es desde entonces que esta lluvia cae y no cesa,
por más que en el pueblo nadie lo haya notado.
Regreso a la ventana. Sigue lloviendo.
¿Cómo es que todavía tiene tanta agua el cielo?

viernes, septiembre 06, 2013

Dos verdades

"Verdad es lo que la gente cree", dice un proverbio indígena norteamericano, que anticipa así el constructivismo propio de la Escuela de Palo Alto. Desde la vereda de enfrente, un proverbio turco advierte: "Quien vaya a decir la verdad, que tenga un pie puesto ya en el estribo."

viernes, agosto 30, 2013

Ausencia III

Hoy me entregaron un sobre
con los papeles que te había pedido.
No sé cómo pude guardar la compostura.
Pero fui amable, recibí el envío,
lo dejé a un costado y seguí a duras penas
con lo que fuera que estaba haciendo.
Sin embargo, en cuanto me supe solo
me abalancé sobre el dichoso envío
y busqué allí dentro,
busqué con desenfreno,
casi diría con desesperación,
busqué entre aquellos papeles
algún mensaje tuyo dirigido a mí,
un secreto que le diese sentido a las cosas,
busqué esperando encontrar una carta,
algún manojo de palabras sueltas
anotadas tal vez en lápiz
en alguna esquina dudosa,
en algún margen perdido,
busqué algún suspiro,
algún recorte de diario viejo,
alguna clase de esperaza.
Pero no había nada de eso.
Allí solo había papeles,
esos que yo te había pedido
y que vos prometiste enviarme.
Ni una palabra de amor.
Ni un poema.
Ni una caricia.
Ni un beso tenue
sobre mis ojos tristes.
Sólo esos papeles
y tu irreparable ausencia.

jueves, agosto 29, 2013

Estar cansado II

De pronto me siento cansado.
Pero no es cansancio del cuerpo
sino más bien del espíritu.
Y en realidad lo que siento es
que esto no está sucediendo ahora.
Se trata más bien de un cansancio viejo
que llega hasta mí desde un tiempo antiguo
que no alcanzo a precisar.
A decir verdad a veces siento
que este cansancio mío
que cada tanto me agobia
llegó al mundo mucho antes
de que yo hubiese nacido.
Me pregunto si alguna vez
llegará a disiparse del todo.
Siento un frío repentino
que me recorre la espalda.
Miro hacia atrás.
Estoy solo.

martes, agosto 27, 2013

Ausencia II

Lo que más me duele
además, por supuesto,
de tu ausencia
es sentir que mi dolor
te resulta tan ajeno
que no alcanza a tocarte.

domingo, agosto 25, 2013

Redes sociales


Recibo un mensaje privado en Facebook. Alguien me pregunta, sin demasiado preámbulo: "Germán, ¿estás bien?" Seguramente ha leído algunas de las cosas que he subido en el trascurso de la última media hora a esa red social. Algún fragmento de Camus, por ejemplo, ese que dice, como si fuese un poema, “Yo grito que no creo en nada / y que todo es absurdo, / pero no puedo dudar de mi grito / y tengo que creer al menos en mi protesta. / La primera y única evidencia que así me es dada, / dentro de la experiencia absurda, / es la rebelión." O tal vez haya visto mi comentario sobre Mark Chapman, el asesino de John Lennon, en cuyo gesto encontré de repente un sentido insólito, inesperado. Que si estoy bien. Si es para esto que sirven las redes sociales, para hacer catarsis. Veo que alguien más ha escrito, debajo de mi entrada sobre Camus: "Por Dios, para un domingo por la mañana esto es un poco mucho..." Me pregunto qué tendrá que ver el día, o la hora, o será que acaso la vida entra en suspenso los domingos, y nadie me ha avisado de ello. Un poco más abajo, una reflexión acerca del sinsentido del amor. Y debajo, un verso que alguna vez escribió Alejandra Pizarnik: "Una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo." Vuelvo a leer la pregunta que me han hecho por mensaje privado, y me parece tan absurda que hasta me causa gracia, y no puedo dejar de reírme. Entonces tipeo: "Sí, claro que estoy bien. ¿Por qué no habría de estarlo?" Y vuelvo a reírme, mientras miro el arma, que hasta hace un instante descansaba a un costado, sobre el escritorio, y ahora está en mi mano izquierda, que la sopesa, sabiendo que está cargada, por más que todavía no apunte a ninguna parte. Después, alzo el caño y coloco mi dedo en el gatillo. Cierro los ojos.

sábado, agosto 24, 2013

Destino kafkiano


El solía sentirse como una suerte de émulo de Franz Kafka. No tanto por una cuestión de estilo literario, aunque es posible que al fin y al cabo algo de ello también hubiera, sino por el hecho de comprender que su talento para la escritura no le habría de ser reconocido en vida. Sin embargo, no se amilanó y redobló sus esfuerzos para dejar asentadas en palabras sus reflexiones, sus memorias, sus distintos pareceres sobre la vida, que iban tomando la forma de cuentos, cartas ficticias, poemas, ensayos breves y hasta algún que otro esbozo de novela. Trabajó sin descanso durante años. En sus escritos, desordenados, siempre fragmentarios, que por momentos parecían no ser más que una colección de pensamientos íntimos, atormentados y complejos, solía hablar -lo mismo que Kafka- de demonios, derrumbamientos, desamparos, de los embates de la soledad y de la agobiante observación de uno mismo, siempre en el contexto de un mundo oscuro, que se le presentaba como desconcertante y desconocido. Como Kafka, también él tuvo fantasías suicidas, que jamás terminó de llevar a cabo. Y al igual que aquél, finalmente murió joven, apenas pasados sus cuarenta años, por causas naturales. La diferencia más notable con el escritor checo fue que él no le pidió a ningún Max Brod que destruyera sus manuscritos. Muy por el contrario, tomó el debido cuidado de dejar todos sus trabajos registrados en su computadora, con un respaldo que iba realizando periódicamente en un segundo disco, por si las moscas. Es cierto que en el caso de Kafka finalmente Brod hizo caso omiso del pedido de su amigo, convencido de que de haber querido en verdad que esos escritos desaparecieran, Kafka los hubiese incinerado por su propia mano, en lugar de dejarle a él tal encargo, pero también la libertad de desobedecerlo. Así fue como Brod finalmente supervisó la publicación de la mayor parte de los escritos del checo que obraban en su poder. Pero en el caso de nuestro escritor, no hubo ningún Max Brod que destruyera... ni tampoco que salvara. Al morir nuestro autor, nadie se tomó el trabajo de revisar el contenido de su computadora, que después de permanecer apagada durante cinco años fue donada a un orfanato. Allí, lo primero que hicieron fue borrar todos los documentos de los dos discos rígidos, para no lesionar la privacidad de su antiguo dueño.

jueves, agosto 22, 2013

Puentes


"El verdadero milagro de la vida no es encontrarse uno mismo, lo cual después de todo no dejaría de ser una paradoja. Lo importante es encontrarse con alguien, a través de esos efímeros puentes que algunos suelen tender dentro de este mundo de islas. Puentes efímeros, porque duran muy poco, y tal vez estén hechos de la misma materia con la que se tejen los sueños. Pero cada tanto, en medio de esa horrenda soledad que es la vida, uno a veces llega a un puente. Un puente que puede haberse tendido con afecto o con amor, en este mundo en el cual casi todas las citas y casi todos los encuentros son fallidos, en donde casi todo consiste en ir hasta esquinas a las cuales nadie acude nunca. La vida suele ser eso: ir a buscar... y no encontrar. Pero alguna que otra vez, como flechas luminosas en medio de la noche, uno llega a una esquina, tal vez sin siquiera habérselo propuesto, y hay alguien. Cuando eso sucede, vale la pena festejar ese pequeño puente que se nos ha ofrecido. Porque muy pocas veces en la vida de un hombre, acaso apenas una, pasa cerca un centímetro cúbico de suerte, y solo la pescará quien esté atento. A la mayoría de nosotros nos toca apenas un cachito de suerte en la vida, y el peor de los pecados es dejarla pasar. Hay que estar muy atento a las señales, atento a las citas, que se cumplen pero son escasas; atento a los sueños, que se dan pero siempre son pocos.”
(Sobre un monólogo de Alejandro Dolina)

jueves, agosto 08, 2013

Ausencia

...y lo que uno comprueba entonces 
es que no se necesitan tantas palabras 
para decir las cosas más importantes: 
Te quiero
Te extraño
Estoy triste
Me siento solo
Cuidame
Gracias
Aún quiero con vos
El problema no son las palabras
sino cuando vos no estás para escucharlas.


domingo, agosto 04, 2013

Robarle una flor a la muerte


La escritora Fernanda García Lao publica esta foto en su muro de Facebook, junto con una única y elocuente frase: "Robarle una flor a la muerte". Debajo, se desarrolla el siguiente diálogo:

Germán Serain: Robarle cualquier cosa a la muerte representa un modesto triunfo para nosotros, los mortales. Presumo que ese ha de ser el placer de quien se sabe condenado a muerte y logra ganar de algún modo un día más de vida. Aunque, paradójicamente, también sea el placer de muchos suicidas, que conociendo su destino inexorable se anticipan, sólo para robarle a la muerte su derecho de marcar el cómo, el dónde, el cuándo.

Fernanda García Lao: El suicida siempre pierde.

Germán Serain: Lo sé. Es nada más que ayer, recordando tu foto y tu frase, intentaba encontrar un sentido al hecho de que uno pudiera ser seducido tanto por la idea del suicidio teniendo al mismo tiempo tanto miedo de morir. Y encontré esa respuesta posible, algo así como el ejercicio desesperado de una última libertad, no decidís vos, muerte, no viviré ya más pendiente de ti, sino que decido yo. No deja de ser un abierto desafío, como el de robarle una flor. Desafío paradójico, insisto en ello, pues reafirma (estoy vivo, y por eso decido) al mismo tiempo que niega.

Germán Serain: Añado: Decisiones hay, y de estas sí he experimentado, que poseen la misma pauta de afirmar y negar al mismo tiempo. "Te amo pero me voy", por ejemplo. Y será, según el caso, como un modesto suicidio, o como un modesto asesinato, según desde donde se lo mire.

Fernanda García Lao: Uno colecciona pequeños asesinatos o suicidios, pero sobrevivirlos deja a la muerte desarmada. Esa rosa que tengo en la mano, estaba en el tacho de basura del cementerio. Y no se lo merecía.

Ceguera

Qué ceguera absurda nos empuja a que tengamos que hundirnos en la soledad y lejos de todo para llegar a comprender que nuestra casa se encontraba allí, precisamente en el punto desde el cual partimos, y al cual ya no podemos volver, cuando aquel día decidimos salir vanamente a buscarnos.

domingo, julio 28, 2013

Jueces vanos

¿Y quién tendrá la potestad de juzgarte el día que decidas rendirte, cuando nadie más que uno mismo conoce los secretos y las contradicciones del propio dolor?

domingo, julio 21, 2013

Poema, XXII

Hay tanta gente en el mundo 
multitudes innumerables 
inabarcables
inconcebibles
y sin embargo 
entre todas esas gentes 
fuiste vos.
Fue apenas un instante 
en el marco de tiempo del mundo. 
Un instante elusivo
imperceptible
en cierto sentido fugaz. 
Pero fue tan hermoso 
que nada pudo contenerlo 
mientras duró.

G.S. 2013

Crecer

-¡Tenés que crecer de una buena vez!, le gritó entonces. Ya no podés seguir pretendiendo ser una criatura.
-Pero ¿cómo se supone que se hace para crecer?, preguntó a la manera de respuesta, casi con desesperación.
-Crecer es más sencillo de lo que parece. Sólo hay que golpearse la cabeza contra la pared hasta que sangre.



Dr. Jeckyll y Mr. Hyde se miran, se estudian, se miden con recelo. Sólo es cuestión de tiempo: en cualquier momento sobrevendrá el ataque recíproco, la lucha encarnizada y sangrienta. Los puñales ya se disponen a cortar, perforar, mutilar, desgarrar las carnes de uno tanto como del otro. La sangre derramada será la constancia de la incompatibilidad entre ambos. Sin embargo, en definitiva no importa quién gane y quién pierda en la contienda. Lo que no saben, ni Jeckyll ni Hayde, es que la muerte de cualquiera de ellos arrastrará también al supuesto contrario, porque ambos son el mismo y uno solo.

Nocturno

La noche
Que a veces puede ser una promesa
También puede convertirse en amenaza.
El insomnio
La pesadilla de una noche eterna
La oscuridad, el temblor incontrolable,
El grito que nadie va a escuchar,
Las sombras imprecisas que acechan
Y el temor a lo que traerá el amanecer.
La soledad
Ese es el verdadero nombre del
monstruo informe capaz
de aniquilar el sentido de todas las cosas.
Y el miedo a lo inabarcable
Y a encontrarse solo con uno mismo
Y descubrir que allí no hay nada.

sábado, julio 20, 2013

Microhistoria de amor

...y un buen día, simplemente, no volvió a saber más nada de él.

viernes, junio 21, 2013

Alejandra y los ojos hechos polvo


"La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos", escribió alguna vez Alejandra Pizarnik. Después la poetisa se fue por donde vino, sin saludar siquiera y sin dejar indicaciones para el momento posterior, cuando ya no hubiese sino polvo allí donde otrora hubieron ojos y rosa y alma. Volvé, Alejandra... Regresá hasta nosotros por un rato, al menos, y decinos qué carajo se supone que hagamos ahora quienes quedamos, los que vanamente pretendimos un día ser rebeldes.

¿O será acaso que tenemos que tomar el ejemplo absurdo de tu partida como tu única respuesta?

jueves, junio 20, 2013

Mabel y los espejos

Hace muchos años, cuando yo aun no había llegado al mundo y probablemente no estaba siquiera en los proyectos de mis padres, mi tía Mabel se mató de un tiro. Nunca pude conocer los detalles. No sé si el proyectil le rompió la cabeza o el corazón. Tampoco sé si ella decidió ponerse el arma en la sien,si llegó a sentir el frío del metal apoyado en su piel, si pensó, si dudó, o si tal vez, jugando con aquella bestia peligrosa y al mismo tiempo extrañamente seductora, acaso el gatillo no se habrá accionado por accidente, llevándose esa joven vida adolescente que seguro tenía tanto para dar. En realidad nadie lo sabe. O por lo menos nunca nadie quiso hablar demasiado sobre esos asuntos. Y no creo que sea momento de andar preguntando, para qué volver a abrir viejas heridas entre quienes todavía siguen vivos de entre los que por entonces vivían. Lo cierto es que nadie sabe si Mabel se quitó la vida queriendo hacerlo, o solamente jugando a querer.

miércoles, junio 05, 2013

Andar sin rumbo

Hoy alguien me dijo:
No es lo mismo estar perdido
que andar sin rumbo.
Porque cuando uno va sin rumbo
suele descubrir cosas nuevas;
pero cuando una persona se pierde
es común que ande en círculos,
porque eso nos asusta menos
que avanzar sin titubeos
al encuentro de aquello que
no conocemos todavía.

Pero entonces, nosotros mismos,
¿diremos que nos conocemos?
En verdad no existe en el mundo
nada parecido a "nosotros mismos".
Cada uno de nosotros siempre es
en relación con alguien más:
se es hijo, padre, esposo,
amante, amigo, compañero,
hombre libre, esclavo,
se es maestro o aprendiz,
alto o bajo, bueno o malo,
siempre en función de un otro
que de alguna manera nos espeja.

Pero volviendo al inicio del asunto,
en cuanto reflexionamos un poco vemos
que no resulta posible andar en círculos.
En todo caso, marchamos en espiral.
Y es que uno cambia todo el tiempo:
hoy no somos los mismos de ayer,
y ni siquiera los de hace un rato.
Entonces, la buena noticia es
que no hay manera ninguna
de que una misma persona
pase dos veces por un mismo sitio.
Incluso sin conocer el rumbo
avanzamos, siempre.


lunes, junio 03, 2013

Narciso y la fuente

La fuente lamenta la muerte de Narciso,
quien cometió la imprudencia de inclinarse
en demasía sobre sus profundas aguas
solo para poder apreciar así mejor
la belleza de su propio rostro en el reflejo.
Sin embargo, la fuente ni siquiera sabe
que Narciso era un hombre hermoso.
Ella llora porque ya no podrá ver
con admiración, durante horas,
su propia belleza reflejada
en el espejo que le ofrecían
los ojos del joven muchacho.


lunes, mayo 27, 2013

Belleza para seguir vivo

Subo al auto, enciendo la radio. En la radio suena la Balada Nº 1 de Chopin. No es ninguna sorpresa: yo mismo la he programado. Pero entonces, sencillamente, no logro contener las lágrimas. ¿Es la belleza de la música lo que me hace llorar? ¿Es la inevitabilidad de la existencia? ¿O acaso es algo más que no llego a discernir? No tengo ninguna respuesta. Me limito entonces a dejarme ser, del modo en que me sale, mientras me digo, eso sí, que esa música es tan bella, en el instante en que suena, que justifica el seguir vivo.

viernes, mayo 24, 2013

Perrotriste

Perrotriste.
Harto de perrotriste.
Definitivamente cansado de él.
Traigan ya las cuerdas para ahorcarlo,
arsénico para envenenarlo,
una pistola para reventar
su tonto corazón de un balazo,
maderas y clavos para crucificarlo.
Que todos vean, que todos sepan.
Que sirva como escarmiento.
Pero si mato a perrotriste,
¿qué quedará de mí, si yo soy él?



Revelaciones

Acabo de descubrir el origen de este malestar constante y sin remedio: sencillamente estoy cansado de ser yo.

martes, mayo 21, 2013

Para tener presente

Dice Erasmo de Rotterdam, en su Elogio de la Locura:

"Si pudierais observar desde la Luna la inenarrable confusión de los mortales, pensaríais ver una multitud de moscas o mosquitos riñendo entre sí, luchando, tendiéndose trampas, robándose, burlándose unos de otros, holgándose, naciendo, enfermando, muriendo. No se puede creer qué tumultos, qué tragedias se producen entre esos insignificantes animalillos que tan pronto perecen."

lunes, mayo 20, 2013

Necesidades

Existen diferentes clases de necesidad, tenés que entender esto. Uno necesita el aire, o el agua, o alimentos, para poder seguir viviendo. Pero también se necesita la música, o la poesía, y por más que uno pueda seguir viviendo sin estas cosas, el valor de esa vida que se vive no será el mismo.

domingo, mayo 19, 2013

Cuatro personajes ficticios para una historia breve basada en hechos cotidianos

Un pensador alemán, un filósofo japonés, un teólogo libanés y un politólogo argentino se encuentran una tarde en un bar de Marsella para debatir sobre la vigencia de las ideas de Heidegger en el contexto sociopolítico de Africa del Sur en la segunda mitad del siglo XX. Ninguno de los cuatro conoce el idioma de los otros tres, ni tampoco ningún otro lenguaje en común que puedan utilizar para conversar entre ellos. Tampoco los asiste ningún traductor. A nadie le debería extrañar, en semejante contexto, que estos cuatro no logren entenderse, ni mucho menos puedan construir acuerdos, vislumbrar coincidencias, generar un intercambio de ideas sano y constructivo... Lo curioso, en todo caso, lo que realmente cuesta entender, pero también lo interesante del caso en cuestión, es que ninguno de estos cuatro alcance a comprender realmente cuál es el motivo por el cual esos otros tres necios que tiene delante no logran asimilar los argumentos tan razonables que él ha estado exponiendo en vano durante horas.

sábado, mayo 18, 2013

Obituario

Ya lo ves, al final es así para todos:
se mueren los malos,
del mismo modo en que mueren
y se seguirán muriendo
los buenos.
Se mueren las víctimas,
pero a la larga también los victimarios.
Los que humillan y los humillados.
Los que desprecian y los despreciados.
Los pobres y los ricos.
Los imbéciles y los poetas.
Los bellos y los no agraciados.
Quienes fueron amados
y los que jamás encontraron
a quien se compadeciera de ellos.
Para todos llega el final.
El momento en que dejamos de respirar,
el instante en que dejamos de latir
y comenzamos a convertirnos en un despojo,
si es que ya no lo éramos desde antes,
cuando todavía parecíamos vivos.
Para todos llega igual...
Y sin embargo no es lo mismo.
Nunca es lo mismo,
porque la muerte es el final,
pero lo que importa es el mientras tanto.
El instante en en cual somos
y lo que hacemos con él.
Allí está planteado el desafío.

jueves, mayo 16, 2013

Poema acerca de (Palabras II)

De más está decirlo,
cada uno lidia como mejor puede
con ese monstruo que.
Por más que en definitiva
la cosa sea más o menos siempre
la misma para todos,
llamalo amores contrariados,
miedo a la muerte,
ilusiones desvanecidas
o como prefieras.
Cada uno se defiende como puede,
como mejor le sale.
Si yo escribo, por ejemplo,
es porque no encontré todavía
una manera más efectiva
de hacerle frente a.
Es nada más un gesto,
como el de quien se pellizca
intentando despertar de un sueño,
o para comprobar, por el contrario,
que en realidad no está soñando.
(Como si no fuese posible soñar dolores...)
O como ese otro que se pincha un dedo
nada más que para comprobar que
todavía sigue vivo.
Mis palabras son como una aguja
con pretensión de poesía.


Palabras I

No hay peor tumba
para las palabras
que el silencio
que se desprende del olvido.
Cuántas palabras 
no yacerán ya
en esa tumba.
Incluso éstas
que ahora escribo
no tendrán, pobrecillas,
ningún mejor destino.
Entonces ¿para qué seguir escribiendo?
Tal vez para buscar un eco
que resuene y nos revele algo
que todavía ignoramos
de nosotros mismos.

martes, mayo 14, 2013

El orgasmo de Dios


Por supuesto que Dios existe.
O existió alguna vez, por lo menos.
De lo contrario hoy no tendríamos mundo
ni estaríamos nosotros para poblarlo.
Veo a mi hija dormir, tranquila,
ajena al mundo y a mis cavilaciones.
Me digo entonces que al menos
alguna cosa he hecho 
bien en la vida.
El orgasmo de Dios creó el universo,
antes de retirarse para
 dejarnos solos,
a la merced de oscuros azares
y sin noticia de su divino paradero.

Otro orgasmo, en este caso mío,
marcó el inicio de la vida de mi hija.
Y no es que busque compararme con nadie,
pero mi trabajo también fue realizado
y viéndola dormir sé que ha sido bueno;
mas yo no me he ido a ninguna parte.
No soy ningún Dios, de más está decirlo.
Pero algunas veces también quisiera
poder descansar de mí mismo.

G.S. 2013

domingo, mayo 05, 2013

"Que el sentido común te proteja"

 

"Que el sentido común te proteja" 
dice el graffiti a todo el que quiera leerlo. 
Yo me pregunto qué carajos querrá decir eso. 
 En realidad no es que me interese a mí: 
es mi estúpido sentido común quien se lo pregunta. 

"El sentido común es el más común de los sentidos" 
recuerdo entonces que decía Descartes 
a todo aquel que mostrara interés en escucharlo.
Para él todos solemos pensar que tenemos 
sentido común suficiente para evaluar el mundo. 

 Pues bien, basta ya mismo de eso. 
Yo me rebelo y declaro 
 en este preciso momento
a través de este sencillo acto
 tener menos sentido común que un pato. 

 Así que dejen ya de lado la estúpida pretensión 
 de que yo deba entender todas esas cosas 
 que definitivamente no entiendo. 
 Intenten explicarme, si lo desean. 
Procuren, eso sí, ser suficientemente claros.

miércoles, mayo 01, 2013

Gestos correctos en el lugar errado

Ya se sabe que los poemas tienen su unidad. Que no merecen ser desmembrados. Pero por alguna razón en ocasiones un verso, o acaso su eco que resuena en alguna parte, te mira a los ojos, te abofetea, te besa en la boca, despegándose del resto. En esos casos no hay nada que hacer. Resulta en vano resistirse. 

"Hacer los gestos correctos en el lugar errado." 

Este es el verso en cuestión esta vez, robado a la poetisa Diana Bellesi. Y entonces se me ocurre que también sería posible considerar lo contrario; vale decir: 

"Hacer los gestos equivocados en el lugar correcto". 

En cualquiera de los dos casos el resultado nos dejará en ascuas. Pero aunque el resultado sea similar, hay una enorme y sustancial diferencia entre lo segundo y lo primero, entre lo primero y lo segundo. Dilucidar ante cuál de estas dos alternativas nos encontramos cuando las cosas parecen no querer salir como uno lo desea es un desafío complejo, pero necesario.

martes, abril 30, 2013

Quedándome o yéndome

Me preguntaba hace un rato
tal vez lo hago todavía
si yo te amara realmente
digo: con ese amor de las novelas
y no con este estúpido amor de hombre
vale decir: no este amor contradictorio
complicado, difícil de comprender,
de explicar, de digerir, de aceptar,
pero que es mal que nos pese
el único amor que puedo ofrecerte;
me preguntaba, te decía,
si yo te amara de esa manera digna
de ser inmortalizada en las páginas de un libro
o a través de la pantalla en una película
si en tal caso debería insistir con
estos torpes intentos míos por tenerte
o si tal vez no sería más honesto
sacrificarme y decirte que
lo mejor para vos sería
mantener conmigo todas las distancias
de una vez y para siempre jamás.
No conozco hoy la respuesta
a tan oscura pregunta
ni a ninguna otra tampoco.

sábado, abril 27, 2013

Un tango



Estás desorientado y sin saber
qué bondi hay que tomar para seguir,
y al pretender recordar 
cómo seguía aquel tango
una voz cansada
te dice desde adentro
que no seguir también es una opción.
Entonces bajás el cordón,
pisás el frío asfalto,
y recién ahí te das cuenta:
estás descalzo y las calles vacías
están bañadas de rocío,
como si hubiese llovido,
o como si alguien hubiese llorado.
Todavía es madrugada
y te sentás, de cara al sudeste,
siempre sin decir palabra,
en medio de la misma nada,
hasta que al rato escuchás 
el rumor a tus espaldas
del bondi que se acerca a lo lejos.
Pero vos en vez de levantarte
te recostás allí mismo,
justo donde estabas siendo,
y sentís el frío que cala tus huesos
mientras te preguntás 
si en esa oscuridad 
que aún no termina de disiparse
el chofer te verá o no a tiempo
para alcanzar a frenar.

G.S. 2013

miércoles, abril 24, 2013

El encuentro con el otro como una posibilidad sensible, pero también poética

Marina Abramovic y Ulay son dos artistas modernos. Lo cual es una manera de decir que son dos artistas que se han dedicado a explorar las fronteras de experiencias que algunos reivindican como arte, en tanto otros miran con un variable grado de sorpresa, incredulidad y desdén. Ella nació en Montenegro; él es alemán. Los dos tuvieron una relación amorosa muy fuerte durante cinco años, en la década de los setenta, durante los cuales vivieron juntos en una furgoneta y trabajaron mucho juntos. Después de esos cinco años, decidieron separarse. Pero no lo hicieron de cualquier modo: viajaron a China, fueron hasta la Gran Muralla, ella en un extremo, él en el otro, y empezaron a caminar. Caminaron durante tres meses, uno en dirección del otro. Cuando los dos se encontraron, se dieron un abrazo y luego no volvieron a verse por mucho, mucho tiempo.

Hace un par de años, Marina estaba realizando una performance en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. La idea era que, sentada ante una mesa, ella compartía un minuto de silencio y miradas con las personas que decidieran sentarse delante. Ni una palabra. Sólo silencio y mirada. Sin que ella lo supiera, ese día apareció Ulay... Y ese momento es el que registra el video que aparece más abajo.
El punto es: por supuesto que se trata de una performance, porque finalmente hay cámaras que vienen a registrar el momento. Pero más allá de eso hay una idea, sin la cual la performance no sería posible, y es que la relación y el gesto entre dos personas puede ser artística, vale decir poética. Estos dos artistas dicen con su performance algo muy importante: que se puede hacer poesía sin escribir, a través del simple contacto con otra persona. Y no digo más nada.


viernes, abril 19, 2013

Wolfgang Amadeus

Leyendo las noticias de la jornada, 
reflexivo, aunque no parezca; 
sensible, aunque tampoco; 
harto ya de las palabras 
y hasta de mí mismo, 
acaso sea justicia decirlo, 
recuerdo algo que leí hace poco 
acerca de las noticias, precisamente, 
vale decir, mayormente de las mentiras, 
y allí alguien citaba la palabra de 
un guitarrista, Luis Salinas, 
quien más o menos decía: 
"Cuando me canso de 
oír las noticias, 
apago la radio 
y digo en voz alta: 
quiero escuchar a alguien 
que me diga por fin la verdad; 
entonces pongo un disco de Mozart."
También yo me siento muy cansado hoy. 
Buscaré en la música la verdad y consuelo.


Vida y sueño

El enorme atractivo que tienen los sueños
es que resulta suficiente concebir algo
con fervor o algún convencimiento
para que incluso lo imposible
se convierta en realidad.
Realidad dentro del propio sueño,
casi parece de más aclararlo.
Pero como bien señaló Calderón,
acaso toda la vida no sea sino sueño.


martes, abril 16, 2013

Humpty Dumpty

-- Cuando yo uso una palabra -dijo entonces Humpty Dumpty- significa exactamente lo que yo quiero que signifique.

-- El problema es -replicó Germán haciendo a un lado a la pobre Alicia, que ya bastante confundida estaba- si en verdad puedes llegar a saber qué significan para ti las palabras que utilizas. Y para el improbable caso de que lo sepas, si puedes hacer que esas palabras signifiquen para los demás lo que tú pretendes.


domingo, abril 14, 2013

Nadie se conoce / Nobody know himself


Cuando Francisco de Goya publicó este grabado, en el año 1799, le puso como título "Nadie se conoce". En el Museo del Prado hay un manuscrito que se atribuye al propio artista en el cual puede leerse la siguiente explicación: "El mundo es una máscara, el rostro, el traje y la voz, todo es fingido; todos quieren aparentar lo que no son, todos se engañan y nadie se conoce." 

Traduttore, traditore: el título del grabado, fuera de todo contexto, plantea en español cierta ambigüedad. He visto algunos catálogos en los cuales este título aparece traducido al inglés como "Nobody know himself". ¿Nadie conoce a los demás? ¿O nadie se conoce a sí mismo? El error es tan grosero que hasta causa gracia. Sin embargo, en cuanto uno lo piensa un poco resulta evidente que ambos puntos de vista son en algún punto ciertos. Hasta pudiera ser que el aparente error no fuera, en realidad, sino el sutilísimo planteo filosófico de un irreverente traductor.

sábado, abril 13, 2013

Gotas de agua

Alguien escribe en un muro:
"Lo que sabemos es una gota de agua;
lo que ignoramos es el océano."
Yo me digo que eso es verdad;
pero que también es cierto que
la esencia misma del océano
está presente en una gota de agua.

lunes, abril 08, 2013

Estar cansado

Arboles, a falta de uno, he plantado tres.
Pequeños, modestos, pero allí están,
mudos testigos de mi haber hecho.
Es verdad, libros no escribí ninguno,
pero por compensación han sido miles
las hojas sueltas que mancillé
con palabras vanas como éstas.
Creo haber dicho mis verdades,
algunas de ellas, al menos,
a todo aquel que quiso escucharlas,
y también mentí, como corresponde,
cada vez que hubo que cuidar las formas.
Fui atento y amable, buen ciudadano,
señalé menos veces de las que fui señalado
y contribuí, como era dable esperar,
con el plan creador del buen dios.

Ya puede verse que hice mi tarea
en el transcurrir de mis años.
Y digo más, para que abunde:
Amé y supe ser amado.
Aborrecí y fui aborrecido.
Tuve mi fe y mis desengaños.
Engañé a otros y a menudo
también me defraudé a mí mismo.
Hice unas pocas cosas bien,
contables con los dedos de una mano,
y para compensar hice algunas otras mal;
traigan más manos si desean contarlas.

Entre idas y vueltas,
risas francas y angustias,
encuentros y desencuentros,
ilusiones, desencantos y pérdidas,
miedos de los más diversos,
y este cinismo que crece
al amparo del tiempo que pasa
muchas cosas son las que podría
dejar anotadas en este breve listado.
Casi podría decir que me doy por cumplido.

¿Qué más dirías que me falta a esta altura del camino?
¿Talento para escribir los versos que aquí y allá se perdieron?
¿Aquella famosa pelotudez de haber sido feliz, acaso?
Necedad absurda.
Estoy cansado.
No es posible pretenderlo todo.

G.S. 2013

domingo, abril 07, 2013

Laberinto

Dicen quienes supuestamente saben
que preguntando se llega a todas partes.
He preguntado, para parecer razonable,
y de ese modo he llegado hasta aquí.
Ahora nadie sabe decirme cuál es
este lugar donde me encuentro,
ni cómo lograré salir de aquí.


sábado, abril 06, 2013

De las incomprensiones

"¡Mujer, si supieras!...", exclama él, con tono resignado. La adivino a ella, del otro lado del celular, seguramente ofuscada, respondiendo algo así como "¡Bueno, si tanto te interesa que sepa, deberías tomarte el trabajo de explicarme!" Tremenda incomprensión, por supuesto. Como si las cosas pudieran ser explicadas de esa manera, con palabras...

"Ni con palabras, ni sin ellas", acota alguien. Para enseguida añadir: "La comprensión supera las palabras e inclusive lo no dicho. Es prácticamente un milagro que sucede con el otro. O que no sucede, claro. Y puede que casi siempre termine ocurriendo esto último."

Me pregunto entonces si en aquellos excepcionales casos en los cuales finalmente adviene la tan elusiva comprensión, no estaremos en realidad ante una comprensión solo aparente; vale decir, ante otra forma del malentendido, siendo que en verdad quienes creen haberse comprendido han caído en un engaño: el de creer que se entienden, cuando en realidad cada uno está diciendo cosas diferentes de las que el otro cree escuchar.

Daniel Lutzky propone una interesante idea: que la comprensión acaso sea ante todo un sentimiento. Que uno "siente" que se comprende con otro, y ese sentimiento tiene la ventaja de ser algo real. Si yo siento que comprendo, o que soy comprendido, por más que esa comprensión acaso no tenga un correlato objetivo, seguirá siendo cierto mi sentir. Considerado de este modo, la comprensión puede no ser real y a la vez serlo, desde la perspectiva del sentimiento, que por lo demás otorga una sensación de completud maravillosa. Albert Camus, en su obra "El malentendido", propone que la vida y hasta la misma muerte no son más que eso, un malentendido. Pero cuando en algún irrepetible instante uno siente que ha podido vencer esa eventual condena de jamás entenderse con un otro, la sensación que se tiene es parecida a la felicidad.

Lo curioso del caso es que, considerado desde este ángulo, en tanto ambos participantes de la comunicación sientan que se comprenden, incluso cuando objetivamente esto no sea cierto, no parece tener sentido plantear la acaecencia de un error. Por el contrario, allí donde uno siente que comprende o es comprendido, y el otro siente lo contrario, la evidencia del desacuerdo descarta de raíz cualquier posibilidad ilusoria, lo mismo que si dos sienten que se desentienden: no hay modo de decir que en verdad se estén comprendiendo.

Pero en realidad el malentendido es aun más grave, porque ni siquiera tenemos manera de saber si el otro siente las cosas de un modo parecido al nuestro o si siente lo contrario; salvo que lo propongamos como un "siento que el otro siente de un modo parecido o contrario". Y para agregar mas confusión a todo esto, todavía faltaría preguntarnos quién es en definitiva ese que siente, o quién es ese otro. En este punto se agotan los conceptos y únicamente queda un sonido de fondo parecido al rumor del mar en la noche.

miércoles, abril 03, 2013

Tafr... tafr... tafr...


Aunque no parezca, las palabras tienen peso. Como si fuesen cosas concretas, tangibles, y no solamente ideas. Pero no todas pesan lo mismo: algunas son etéreas, como si estuviesen hechas de aire; otras, en cambio, parecen talladas en piedra, o fabricadas con plomo. Yo antes pensaba que esta diferencia tenía que ver con una cuestión más o menos formal. Me parecía razonable, por ejemplo, que una palabra grave no pesara tanto como una sobresdrújula. La vida me enseñó que la cuestión tiene que ver en realidad con otras cosas. Y que ni siquiera el peso de cada palabra es el mismo todo el tiempo. Esta tarde, por ejemplo, sentí que me pesaba la palabra "extranjero". ¿Por qué razón me pesaba? No lo sé. O tal vez no me dan demasiadas ganas de escribir acerca de eso. Bastante me pesa ya la palabra, como para andar añadiéndole además el peso de las razones. Pero otras veces, decime vos si no es curioso, se me da en cambio por inventar palabras nuevas, probablemente más livianas, ideales para llevar encima, en la cartera de la dama o el bolsillo del caballero. Hoy, por ejemplo, inventé la palabra "tafr". No te rías. Acaso te preguntarás qué quiere decir, pero eso no viene al caso, porque lo importante aquí es que la inventé porque se trata de una palabra liviana, y tal vez porque sólo yo conozco su significado. Me divierte escribirla, tafr, tafr, tafr, tafr... Claro, repetida así cualquier palabra pierde su peso. Pero entonces claro, tal vez me engaño, tal vez sí sea una palabra pesada, después de todo, y soy yo quien en el uso le pretendo quitar su peso. Porque además, precisamente, pobrecita ella, a la palabra "tafr" me refiero, tiene que lidiar con la incomprensión de la gente, que la lee o la escucha y dice cosas tales como "eso no es una palabra", o "eso no quiere decir nada", como si acaso ellos supieran, infelices. "¿A qué clase de idiota se le podría ocurrir inventar una palabra tan absurda como "tafr"?", se preguntó hace un rato uno, pero en voz lo suficientemente alta como para que nosotros lo escuchemos. La respuesta es sencilla. A alguien a quien de repente le duela o le resulte demasiado pesada la palabra "extranjero".

lunes, abril 01, 2013

Dos pensamientos

"A nadie le duele tanto el pie como cuando se lo pisan a uno", dice mi amigo José María y así, con tan pocas palabras, me enseña a respetar lo que me pasa. Igual, del otro lado también recuerdo algo que me decía Ana: "Hay que lograr que lo mucho que nos falta no nos haga perder nunca de vista lo mucho que tenemos."

viernes, marzo 29, 2013

Adiós, García Ferré

Hubo una época en que los malos no eran tan malos. El Profesor Neurus y la Bruja Cachavacha, por ejemplo, no eran capaces de asustarnos. Eran las épocas de la leche chocolatada a las cinco de la tarde, la tarea escolar y jugar en los recreos a policías y ladrones. Hoy las cosas han cambiado. Sentimos pena por Neurus y Cachavacha, pues con la partida de Manuel García Ferré han quedado huérfanos. Pero además uno comprende que hoy los malos son malos en serio. Mucho más malos, peligrosos y reales que los de antaño. Y al hablar de policías y ladrones ya no estamos seguros de cómo se repartan las cosas, a la hora de saber quiénes son los buenos y quiénes los otros.

Imagino que entonces vos, como yo y tantos otros, jugábamos a veces a estar del lado de los supuestos malos. Esos que no eran tan malos, como Neurus, como Cachavacha. Malos de mentira, podríamos decir. Todavía no sabíamos lo que significaba ser bueno o malo de verdad. Si lo cierto es que, todavía hoy, por momentos, lo dudamos...

Reconozco que en la última línea del párrafo anterior asumo en definitiva mi propia ambigüedad. Es que aquella ambigüedad de nuestra infancia, lo mismo que ésta de nuestro ahora, real, actual y concreta, no es perversa, como sí parece serlo la de nuestros enemigos, también ellos reales, actuales y concretos. ¿Cómo defenderse de esta perversión? Sea la de guante blanco, tanto como la del sádico formado en una universidad, como la del guacho villero. No tengo respuestas. Pero me prometo volver a leer a Hannah Arendt, a ver si me ayudas a entender un poco mejor todo esto.


domingo, marzo 17, 2013

Las pruebas de la infamia

 

Estas cosas suceden: Katherine Howard era sobrina del Duque de Norfolk e hija de los aristócratas Joyce Culpeper y Lord Edmund Howard. También era dama de honor de Ana de Cleves, la cuarta esposa de Enrique VIII. Así fue como la conoció Enrique, quien de inmediato quedó prendado de ella. Tardó muy poco para anular su matrimonio con Ana, con quien se había casado por razones políticas, y en agosto de 1540 se casó con Katherine, quien de este modo pasó a ser la nueva Reina de Inglaterra. El matrimonio vivió feliz durante 14 meses... Al término de los cuales el monarca mandó decapitar a su quinta esposa, acusada de adulterio. Se dijo que había mantenido relaciones con su primo, Thomas Culpeper, y se presentaron pruebas para demostrarlo: una serie de apasionadas cartas, escritas de puño y letra por Catalina, cuya cabeza fue separada de su cuerpo, para que no pudiese repetir la infamia. Más tarde se supo que la pobre Catalina apenas sí sabía escribir su propio nombre.

viernes, marzo 15, 2013

Los amantes


Entonces él le dice: "Si tengo que ser sincero, hay dos o tres cosas que jamás te creí." Pienso que si ella también fuese sincera, debería responder: "Es verdad, hay dos o tres cosas que nunca debiste creerme." Las dos frases son ciertas, y los dos lo saben. Pero lo que no saben (tampoco lo sabemos nosotros) es si las cosas que él no creyó y aquellas que según ella él no debió haberle creído son o no las mismas. Vale decir, en definitiva siguen sin saber prácticamente nada, el uno del otro.

viernes, marzo 08, 2013

Eckhart Tolle

No conocía a Eckhart Tolle. Y en realidad no lo conozco todavía.
Pero no puede dejar de llamar mi atención alguien que me dice:

"La causa de la infelicidad jamás es la situación que te aflige, sino tus pensamientos sobre ella."


miércoles, marzo 06, 2013

Idealismos

Es posible que la peor condena que se le pueda aplicar a un idealista sea obligarlo a vivir en el mundo ideal que ha imaginado. Por otra parte pienso que es verdaderamente notable la tendencia que tenemos a idealizar a las personas y las cosas, tanto sea en sentido positivo o negativo. Por supuesto, la objetividad no existe. Pero las idealizaciones, cuanto más profundas son, más nos alejan de la posibilidad de comprender. Lo dicho vale para líderes políticos, religiones, héroes, amigos o enemigos, padres e hijos, amores encontrados y desencontrados. Cuando necesitamos algo que nos falta, nos empeñamos en encontrarlo en el lugar o la persona que sea. Y haciéndolo nos alejamos de la posibilidad de apreciar aquello que realmente existe allí, en esa dimensión que se ha idealizado.


sábado, marzo 02, 2013

Delicias perdidas

Nada más cruel
hay que la delicia,
prometida o anhelada,
cuando se teme que quizás
no habrá ninguna otra ocasión
para disfrutar de ella de nuevo.
No se trata de otra cosa,
si deseamos ser sinceros,
que de nuestro eterno
miedo a la muerte.

miércoles, febrero 27, 2013

Desconocidos

Una mitad del mundo desconoce qué es lo que hace, piensa o siente la otra mitad. Esto tanto vale para las naciones, las clases sociales, los credos, las ideologías, como para los padres y sus hijos, los maestros y sus alumnos, quienes escriben y quienes leen, y hasta para las personas que comparten con un otro sus sábanas y sus cuerpos. Pero lo más grave del caso es que mayormente estamos convencidos de que el otro está obligado a comprendernos, y que si no lo hace es porque es un necio. Somos eso: unos eternos desconocidos.

martes, febrero 26, 2013

Paradoja

Cada vez le encuentro más sentido a la palabra "sinsentido".
Creo que la vida está hecha, acaso íntegramente, de ese curioso material.


sábado, febrero 23, 2013

Mahler

Escucho pasajes de algunas de las sinfonías de Gustav Mahler, se diría que casi al azar. Me pregunto cómo es posible que esta música alguna vez me haya parecido pretenciosa y oscura, cuando en este momento la percibo rebosante de una belleza indescriptible. Es evidente que la sensibilidad no es algo invariable, y que está regida por reglas que no son establecidas por la razón. Y está muy bien que así sea. Lo que entonces nos pareció pretencioso y oscuro, nos lo pareció de manera sincera. Lo que hoy nos resulta maravilloso, también. Sincerarnos con nuestra emoción y acercarnos a lo que nos hace bien en el momento indicado nos permitirá sacar lo mejor de nosotros mismos en el contacto con esta magia.

Desvelo

El cuerpo reposa
inmóvil
la conciencia
indica que
todavía estamos
dormidos
de repente
adviene la certeza lúcida
de saber que algún día
más o menos lejano
este mismo cuerpo
así igual de quieto
ya no volverá
a moverse
jamás
y esa certidumbre
es el espanto
porque entonces
busco moverme
para saber
que aun sigo vivo
y descubro que no sé
cómo hacerlo
pienso
mas no logro moverme
y comprendo
que alguna vez
será exactamente así
mi cuerpo inerte
insensible
sólo que no estaré
dormido
entonces la mano
se cierra sobre un mechón
y se mueve con gesto violento
arrancando lastimando
despertando al menos
de esa extraña duermevela
llega el llanto aliviador
cuántas veces no deseamos
llorar nada más
para saber
que seguimos vivos
salvo claro está
que sigamos soñando
o que así sea la muerte
que al fin y al cabo
poco y nada sabemos
de ella salvo que es
inevitable.

viernes, febrero 22, 2013

Tres textos breves

Carpe Diem

El tiempo no dejará de nosotros
ni siquiera un triste recuerdo.
Sólo tenemos el ahora,
el evasivo momento
que escapa en este
preciso instante
de nuestras manos,
las tuyas y las mías,
de una vez y para siempre.
-------------

Reflexión de tono trágico pero cierta

Que un día, de repente, 
se acaben todos los problemas 
que tenía una persona, 
no significa necesariamente 
que haya encontrado una sola
solución para los mismos.
------------------

Desierto, oasis, espejismo

La sed se magnifica en el desierto,
cuando tenemos al fin el oasis a la vista.
Y se convierte en enorme agobio al pensar
que quizás no se trate más que de un espejismo.

jueves, febrero 21, 2013

Arañas



En esta hora melancólica,
me tienta declararla absurda,
en la cual el día se escapa
sin remedio y para siempre,
me descubro otra vez
desesperadamente solo.

Pronto llegará la noche
y con ella tal vez de nuevo
la pesadilla en que las arañas
tejen su capullo, la fatal mortaja,
como un recordatorio claro
de la ineludible muerte.

Vos no estás aquí conmigo
para contenerme y consolarme.
Será por eso que de repente
me sorprendo pensando otra vez
en estos inconfesables espantos.

La tarde transcurre, inconmovible,
y yo arrastro mi pobre alma cansada
sobre mis espaldas, lo mejor que puedo.
Solo el miedo a las arañas que vienen
por mí en cuanto me ven desprevenido
me impulsa a seguir adelante.

Pero vos no estás aquí conmigo,
y yo tengo cada vez menos ganas,
y menos fuerzas, y menos todo.

miércoles, febrero 20, 2013

Felicidad y cinismo

La felicidad es nada más que una ilusión. Por supuesto, una ilusión vana, como todas las ilusiones. No alcanzo a comprender entonces por qué razón le damos tanta importancia al asunto. Tal vez comprender a fondo esta cuestión nos libraría de muchos malestares. 

A partir de cierto día Jorge Luis Borges comenzó a decir que ya no sería feliz, y que tal vez no importara: "Hay tantas otras cosas en el mundo", remataba. Por supuesto, todos sabemos que Borges solía ser un cínico. (Aunque en defensa de Borges debería añadir que a veces el cinismo es la única manera que uno tiene de sobrevivirse.)

domingo, febrero 17, 2013

El otro como espejo

"Siempre fuiste mi espejo. Quiero decir que para verme tenía que mirarte." 
Curioso modo tiene para decir las cosas mi gran amigo, Julio Cortázar. La frase me hace pensar que las personas que realmente nos importan son inevitablemente eso: espejos. Sin esas personas nuestra existencia sencillamente pierde sentido. Dicho esto en el sentido de que dejamos, en cierto modo, de percibirnos y comprendernos. Por supuesto, a lo anterior cabría añadir que, lo mismo que en los circos, a veces hay espejos que deforman, que nos hacen más gordos, más flacos, más altos, más petisos. Y por supuesto, uno siempre elige (parece al fin y al cabo razonable que así sea) aquellos espejos que nos hagan ver más hermosos, interesantes, apuestos, inteligentes... 

Lo interesante, entonces, es que hay diferentes clases de espejos. Algunos hay ante los cuales esperamos ver si estamos bien peinados, si los dientes nos han quedado limpios tras el cepillado o si la remera que nos hemos puesto nos favorece. Vale decir, buscamos en ellos cierta realidad objetiva, que de algún modo hay que llamarla, por más que también (espejito espejito, dime quién es el más bonito...) esperemos que su devolución sea por lo menos amable. Pero cuando uno busca un espejo en el otro, busca una fantasía, la profundidad y la pasión de ciertos anhelos inconfesables, en ocasiones incluso para nosotros mismos. Y en algunos pocos casos, el otro no solamente nos refleja, sino que además nos convierte. 

Son casos parecidos a los de aquellos espejos que imaginó Lewis Carroll, por ejemplo. O a los ojos de unas pocas personas, como las referidas por el querido Julio. Por todo esto es muy importante elegir como espejo a otros que nos hagan desear vernos reflejados, por lo menos, como mejores personas.


jueves, febrero 14, 2013

Otra luna en el agua

Hoy alguien me dijo algo extraño: 
que la magia no existe.
Cuando la gente habla de magia,
por un curioso malentendido
termina trastocando las cosas
de modo tal que piensa en asuntos
relacionados con levitaciones,
conjuros, varitas y hechiceros,
cuando debería estar claro que
no se trata de nada de eso.

La magia existe allí donde
lo que solemos llamar 'la realidad'
queda de pronto en suspenso,
y se abre paso una dimensión paralela,
diferente, aunque no menos cierta.
La magia existe allí donde
el tiempo pierde sustento;
allí donde las reglas cambian,
al punto de desconocer
las leyes de la contradicción.

Hay magia en la literatura,
y en cualquier forma del arte.
Hay magia en el amor,
o en algunas miradas,
o en un crepúsculo,
o en ciertos paisajes
a determinada hora del día.
Hay magia, por ejemplo,
en una luna temblando
mientras se refleja en el agua.

miércoles, febrero 13, 2013

La piedra en el lago

El Maestro intenta demostrar las cualidades de la permanencia. Para ello toma una piedra, se la muestra a su discípulo, quien observa con atención su forma, su rugosidad, sus particulares vetas, y luego, sin mediar palabra, la arroja a las aguas mansas de un lago, que se agitan brevemente con el impacto. Al rato dice: "¿Has visto? Al golpear la roca contra el agua, ésta se ha agitado. Pero luego de un momento todo ha vuelto a estar como era antes." 

Tras un minuto de silencio, el discípulo replica: "Maestro, es verdad que las aguas han vuelto a estar calmas, como lo estaban antes de que arrojaras la piedra. Pero esa piedra que me has mostrado, única e irrepetible, como nosotros mismos, ahora se encuentra en el fondo del lago. Y sigue siendo la misma piedra, pero también ha cambiado, pues jamás volverá a estar en la mano de ningún hombre, y ya nadie podrá observarla de nuevo como lo hice yo hace un rato."