Cuántas horas, cuántos días,
cuántas amargas noches,
cuantos siglos ya
de no estar a tu lado,
esta soledad se extiende
como una fría niebla,
como un limbo sin sentido,
y es una soledad terrible
porque sos vos, precisamente,
quien hoy está ausente.
Cuántos años fueron
de estar juntos,
de compartirlo todo,
cuántos años y por qué
por qué por qué
y cuándo y cómo fue
que tanta alegría se perdió,
yo siempre pensé que
quienes se aman de verdad
jamás se pierden del todo.
Por eso te escribo:
para decirte que todavía te amo.
Cuánto fue lo que anduvimos,
tuvimos una bella casa,
una hija tan hermosa,
hicimos el amor,
nos reímos juntos
una, dos, mil veces,
nos dolieron muchas cosas,
nos peleamos, nos perdonamos
cada vez que fue necesario,
excepto la última vez.
Llegará el día, inevitable,
en que uno de los dos parta primero,
y estará su cuerpo en un cajón,
vacío de vida y de esperanza.
Cuando ese día llegue
solo quedarán recuerdos muertos.
Hasta entonces te seguiré esperando.
lunes, febrero 24, 2014
Ausencia
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QEPD
Cada quien a su manera,
desde su propio dolor,
desde su propias lágrimas
y desde su propio cuerpo,
lo que la mayoría de nosotros
llora en cada velorio o entierro
es la inexorabilidad de
la propia futura muerte.
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Germán A. Serain
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miércoles, febrero 19, 2014
Disonancias
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Germán A. Serain
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viernes, febrero 14, 2014
Justicia
La vida no es justa.
Tampoco es injusta.
La vida no se mide en esos términos,
sino que sencillamente se limita a ser.
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jueves, febrero 13, 2014
Schrödinger y los gatos
I. Puede que la paradoja de Schrödinger no guarde relación con la realidad del mundo, pero viene a demostrar que Erwin Schrödinger odiaba a los gatos... al mismo tiempo que seguramente los amaba.
II. El gato de Schrödinger piensa: "Mi dueño está completamente loco, ¿cómo se le ocurre que yo pueda estar muerto y vivo al mismo tiempo?" Esto lo piensa el gato vivo, por supuesto. El otro, que según Schrödinger es el mismo, de hecho ya no piensa nada.
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martes, febrero 04, 2014
Prestarle atención al rumor del viento
De chico yo acostumbraba leer mucho. Era un muchachito más bien solitario, pero me gustaba leer, y pasaba largas horas abocado a dar cuenta de mis libros. Más tarde descubrí también el placer de escuchar música. En ambos casos se trataba de escuchar, supongo. Porque así como en la música uno entra en contacto directo con quien produce esos sonidos, al leer uno escucha voces, las voces de otras personas que te hablan, te hacen partícipes de sus pensamientos, te cuentan historias mágicas. Hace poco alguien me recomendó un libro de Haruki Murakami, Kafka en la orilla. Lo compré, lo leí, y resultó ser un libro revelador. Me pareció interesante entonces probar con algún otro título y compré Al sur de la frontera, al oeste del sol y Tokio Blues. Ninguno de estos dos libros llegó al nivel del primero, pero de todos modos Tokio Blues me dejó algo: "¡Arriba! ¡Comprende!", dice en un momento el narrador, para luego añadir: "Por eso estoy escribiendo. Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito." De manera que así termino de comprender el porqué de este blog, de estas notas que algún día seguramente terminarán por perderse en la nada del ciberespacio, de la webosfera, del vacío informático. Pero me aportan sentido a mí que las escribo, en el momento de escribirlas, en el momento de revisarlas. Y acaso te dejen también algo a vos, que estás leyendo. El por qué estás leyendo esto, eso ya no lo puedo decir yo. Me gustaría saberlo, por supuesto. Pero vas a tener que ser vos quien encuentre la respuesta a esa pregunta. En cualquier caso, en lo que a mí respecta, así como descubro que escribo para comprender, puedo decir asimismo que he descubierto que tanto en mi infancia como ahora, tantos años después, si leo es también para comprender algunas cosas, sin duda, pero sobre todo es para sentirme acompañado por esas otras voces, para no sentirme solo.
PS: De acuerdo, convengamos esto: las revelaciones muchas veces están allí y nada más hay que estar atento para descubrirlas. Pero cuidado, que el simple hecho de estar atento puede no ser algo tan fácil de lograr como parece. Sin embargo, poniendo la suficiente atención, las revelaciones pueden estar en cualquier parte, en el discurrir del viento. Y digo esto pues, tras haber escrito lo anterior y haber retomado la lectura de Tokio Blues, encuentro esta sentencia, tan simple como verdadera: "Hazme caso. Piensa bien en esto: si querés cuidar de (el nombre del personaje femenino de la historia, que no viene aquí al caso), cúidate antes a ti mismo." ¿Una verdad de perogrullo, tal vez? Más bien una de esas verdades que están en el rumor del viento.
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miércoles, enero 29, 2014
Ordenando algunas cosas
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jueves, enero 23, 2014
Diario, página uno
20:40. Llego a mi casa. En realidad es una manera de decir. Primero porque, en rigor, este departamento no es mi casa pues es alquilado. En algún lugar existe un título de propiedad que niega la posibilidad de que legalmente yo lo pueda llamar "mío". Es un espacio a préstamo, con fecha de vencimiento. Pero además, y sobre todas las cosas, tiene que ver con eso que escribí en otro momento, no hace tanto: el hogar no tiene que ver con títulos de propiedad, sino con el hecho de que uno pueda sentir un espacio como realmente propio. Y definitivamente no me sucede eso con este lugar. Yo tuve en algún otro momento una casa propia, un hogar, y sé cómo se siente eso. Subo las escaleras en silencio, abro la puerta, nadie me espera y yo ya sé que nadie me espera. Si esta fuese realmente mi casa -me digo- alguien me esperaría. Cierro la puerta, dejo el libro que vengo leyendo sobre la mesa, me quito la ropa. Me lavo las manos, agarro un huevo duro que quedó de anoche y que hoy se convertirá en mi cena, voy al baño y me siento en el inodoro, mientras ceno. Sé que la imagen parecerá patética, o acaso graciosa, pero así es como sucede. Y mientras estoy sentado ahí, comiendo un huevo duro en el baño, a oscuras, pienso en qué puedo hacer para pasar el tiempo hasta que llegue la hora de dormir. Puse "pasar el tiempo". Podría también haber escrito "matar el tiempo", expresión que también suele usarse, muy a pesar de que las cosas son exactamente al revés: es el tiempo el que tarde o temprano nos termina matando a nosotros. El punto es que no quiero pasar el tiempo, ni mucho menos matarlo, sino aprovecharlo. Me pregunto entonces cómo era antes, antes de este departamento alquilado, antes de este llegar a una casa que no es mi casa, en donde no me espera nadie, para cenar un huevo duro a oscuras sentado en el inodoro, mientras me pregunto qué hacer con el tiempo, con mi tiempo, y no puedo evitar que venga a mi mente esa mujer que hasta hace tan poco fue mi esposa diciéndome que en realidad nunca supe nunca pude nunca supe nunca pude nunca pude nunca supe aprovechar mi tiempo. Ah, si pudieras llegar a saber cuánto te extraño, cuánto te necesito, cuánto te amo desde que no estás conmigo... Y sí, ya sé que todo esto ha sido mi culpa mi gran culpa mi estúpida culpa, porque también sé que he sido un estúpido un imbécil un idiota, pero tenés que saber que las personas en general somos así, que no terminamos de darnos cuenta del valor de las cosas que tenemos hasta que las perdemos, acaso un día vos también me extrañes, cuando yo haya muerto, y te digas que podrías haber llevado las cosas de otra manera. Pero volvamos al asunto del tiempo. Es verdad: antes también el tiempo se me escapaba, inevitable, como agua entre los dedos de la mano. Pero entonces había un proyecto, por difuso que fuese, por descuidado que por momentos pareciera. Estaba el proyecto de ser nosotros, una familia, en esa casa que era nuestro hogar, con nuestra hija, un hogar lleno de errores, pero hogar y refugio. Entonces vivir estaba al resguardo de ese proyecto. Hoy ese resguardo ya no existe. Me voy a dormir. Creo que la cena me ha caído mal. Mañana... ¿será otro día? Sinceramente no lo sé. Desde que no estás conmigo el tiempo ha entrado en una especie de aletargado suspenso.
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miércoles, enero 22, 2014
Homleless
"¡Después llamame a casa!", le gritó un joven, mientras el tren arrancaba, a alguien que ya estaba fuera del alcance de mi vista. Regresé por un segundo al libro de cuya lectura el grito me había arrancado y todavía pude leer lo siguiente: "Un silencio húmedo y pesado se cierne sobre la casa. Susurros de gente que no existe. Miro a mi alrededor, me detengo, respiro hondo. Las agujas del reloj marcan las tres de la tarde. Las dos agujas están cargadas de una cruel indiferencia." Cierro el libro. No tiene sentido continuar la lectura así, desconcentrado como estoy. Instintivamente miro la hora: son las nueve y veinticuatro de la noche. No hay agujas: son los números de la pantalla de mi celular quienes me informan, pero también ellos llevan consigo la crueldad de la indiferencia, como si fuesen agujas. Para el reloj, que mide el tiempo sin cesar, el tiempo nada significa. Tampoco significa demasiado para mí, en estas últimas semanas, en estos últimos meses. O tal vez significa demasiado. El tiempo transcurre implacable, sin que yo pueda hacer nada para detenerlo, pero a la vez incapaz de ocuparlo con algo que pueda parecer mínimamente de provecho. Entonces vuelvo sobre el joven que un segundo antes le ha pedido a los gritos a alguien que lo llame a su casa. Yo no tengo teléfono: en un ataque de furia he destrozado el aparato un par de días atrás. Mejor el teléfono que mi alma; o algo así. De todos modos muy pocos podrían haberme llamado a la línea a la cual estaba conectado, de manera que no importa mucho. Me quedo pensando en el hecho evidente de que tanto el joven como su interlocutor invisible entendían perfectamente qué debía entenderse por "casa" en el contexto de su diálogo, cuál era ese lugar, esas cuatro paredes, ese techo, esas puertas, ese espacio. Para cada uno de los pasajeros del tren, sin embargo, "casa" representaba algo diferente, un lugar propio para cada uno de ellos, pero distinto del lugar propio de los demás. Hay palabras que tienen esa particular condición de cambiar de sentido según quién las diga, según quién las escuche. Y claro, de manera inevitable me encontré preguntándome qué significaba "casa" para mí. Y ahí descubrí que en realidad vengo a ser como una especie de triste homeless, incluso cuando duerma todas las noches bajo el techo de un departamento alquilado. Porque "casa" en el contexto de lo que vengo diciendo y pensando, en realidad significa hogar. Y el hogar no es una construcción, un edificio, una vivienda, sino ese lugar propio en el cual uno encuentra su auténtico refugio. Y yo no tengo ningún lugar propio, ningún refugio. Lo tuve alguna vez, por supuesto que lo tuve... Pero ya no lo tengo.
Si escribo estas líneas, que seguramente jamás vas a leer, es porque yo quisiera que sepas que mi hogar podría ser cualquier lugar en el mundo en el cual pudiera escuchar tu respiración a mi lado, mientras dormimos. Cualquier lugar en el mundo en el cual, con sólo estirar mi mano, yo pudiese sentir el calor de tu cuerpo, hoy ausente. Si vos no estás, el hogar para mí es algo que no existe. Y cuando pienso que hoy alguien más te escucha respirar mientras dormís, sabé que con eso pierde sentido mi vida. Yo hoy ya no tengo hogar, ni lo puedo volver a tener hasta que vos regreses. Y en eso se resume todo.
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martes, enero 21, 2014
Mascarada
He decidido montar una mascarada en torno de mi persona. Quiero que parezca que está todo bien; incluso cuando nada esté más lejos en mí que el estar bien, por supuesto. Será una manera de evitar tener que dar, a la repetida pregunta "¿estás bien?", la fastidiosa respuesta negativa, no, no estoy bien, nada más lejos de mí que el estar bien, será imposible que algo vuelva a estar bien en mi vida hasta que ella no regrese, y temo que ya no volverá. Entonces, para evitar la expresión de reproche de quien con la mejor intención me haya interrogado, ante la evidencia de que no estoy haciendo nada por estar mejor más que esperar que las cosas vuelvan a ser como eran antes, cuando en opinión de todos eso es razonablemente imposible, cuando alguien me pregunte cómo estoy, responderé a partir de ahora que muy bien, con una sonrisa que acaso dejará alguna duda en los más perspicaces, pero que será políticamente correcta y conformará a mi eventual interlocutor y me evitará tener que dar mayores explicaciones. Y entonces un día tal vez esas mismas personas digan "yo lo conocía; realmente no se entiende... Parecía ser una persona feliz, muy segura de sí misma... Y un buen día simplemente no supimos más de él."
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lunes, enero 20, 2014
Vendrá la muerte y tendrá tus ojos
Vendrá la muerte a buscarme
y acaso tendrá tus ojos.
Y de tener la muerte tus ojos,
a ella me entregaré mansamente.
Gracias por lo mucho que me diste.
Perdón por no haber podido entender,
por no haber sabido explicar,
por no haber sido capaz de
ofrecer más de lo que logré darte.
¿Es acaso débil quien admite
ser tan frágil que su vida puede
pender de un hilo tan tenue
como la ilusión de amar y ser amado?
¿Es acaso cobarde quien libremente decide
renunciar a todo para ya no soportar
las miserias propias de un amor
que ya no puede ser correspondido?
"Hasta pronto", dijo.
En ese instante no supieron que esas
iban a ser las últimas palabras que se dirían,
por nunca jamás.
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jueves, enero 09, 2014
Lo que yo quería
No era algo tan extraordinario lo que yo quería. O al menos en su momento no me pareció algo tan extraordinario. Simplemente deseaba cuidar de alguien que a su vez cuidara de mí. Eso era todo. Creí que sería algo sencillo de encontrar. Pero no. Las cosas nunca son tan sencillas como parecen, cuando parecen sencillas. Es la soledad lo que impera en el fondo de la naturaleza del ser humano. No las recíprocas compañías. Después de todo morimos siempre solos. Nadie puede vivir la muerte de otro puesto en su lugar.
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martes, enero 07, 2014
Carta a una mujer imaginaria
Es como te decía el otro día, el amor, el sexo, son apenas estrategias propias de la naturaleza para que el ser humano no se extinga. Conocemos a la persona que nos parece adecuada, por lo general sin que sepamos cómo ni porqué sucede, y de repente nos enamoramos, o nos vienen ganas de coger, esa palabrita molesta que nos revela en nuestra condición animal, pero todo es nada más que porque de eso que nos impulsa a la cópula se desprende a la larga la reproducción de la especie. Es propiamente una cuestión de químicas. Pero también es cierto que nosotros, pobres mortales, estamos atravesados por estas sensaciones. Y entonces no tiene ningún sentido relativizar sus efectos o su incidencia. Ponele que el amor sea ficticio, y seguro que lo es, en el sentido de que jamás llegamos a conocer realmente a la otra persona, esa de la cual nos enamoramos. Ponele que eso sea cierto. Y que las pasiones propias del sexo sean nada más que el resultado de una serie de procesos resumibles en términos de hormonas, enzimas y demás. Todo eso está muy bien, lo comprendo perfectamente, pero de ningún modo podría ser calificado de ficticio eso que cada uno de los amantes siente cuando piensa en el otro, cuando está con el otro, la emoción de los cuerpos entrelazados, las salivas que se mezclan en una sola, las lenguas que se confunden al punto de ya no saberse si pertenecen a esta boca o aquella, los pies descalzos, las piernas desnudas que se enredan, los sexos que se humedecen y reclaman, la piel y las manos de uno y de otro, un cuerpo que se arquea al ritmo exacto, pero ya no son dos cuerpos, sino uno solo, yo en vos, vos en mí, así parecen decirse los amantes, los límites se han disuelto en un gemido que tanto puede ser de uno como del otro o de ambos. ¿Acaso podríamos sostener que todo esto es ficticio? Que sea el resultado del engaño que vos quieras. Dejame morir engañado en esa breve lucha de los cuerpos que se aman. Dejame desear que ese instante maravilloso, milagroso, sea para siempre. O que no pudiendo serlo sea al menos repetido tantas veces como necesitemos para escapar por un rato de la muerte.
Creo que de esto se trata, finalmente. Al estar juntos, los amantes suspenden por un rato su condición de mortales; dejan de lado sus limitaciones, sus identidades, sus prejuicios, sus penurias. ¿A quién le importa que en el trasfondo de todo esto objetivamente se imponga una ficción? ¿No sucede acaso esto mismo con la poesía? ¿Qué hay detrás de ese conjunto de palabras capaces de conmover el alma de las personas sensibles? ¿Y con la música? ¿Cómo podría una simple secuencia de sonidos ordenados según ciertos parámetros despertar una emoción incontenible al ser escuchada en momentos determinados? Somos parte de estas ficciones, llevamos dentro de nosotros mismos la capacidad para reconocer estas formas de la poesía y conmovernos con ellas. Las necesitamos, para seguir vivos. Y fijate si no lo que me pasó ayer mismo, cuando terminó mi jornada de trabajo, me subí a mi auto, arranqué rumbo a mi casa, encendí la radio. Comenzó a sonar la Balada para piano Nº 1 de Federico Chopin. Nada sorprendente, dado que yo mismo la había programado unos días antes. Pero de repente no pude contener algo que me nacía muy desde adentro, una especie de nudo que se desataba de una manera tan misteriosa como inevitable, y entonces me largué a llorar como una criatura. Yo no sé si lo que me pasó fue la belleza de esa música. O acaso la evidencia de la inevitabilidad del ser. O tal vez fue que me sentí jodidamente solo. Mucho más solo cuando esa música que sonaba en ese instante era tan bella, y yo sin poder decirle a nadie “escuchá qué hermoso, decime si esto no justifica el hecho de estar vivos, por lo menos este rato, mientras la música dure”, pero yo estaba solo, y así, en medio de esa soledad, esa belleza parecía no tener sentido. Terminó la Balada, pero yo ya estaba desatado, desnudo, desangelado. Así que seguí llorando un rato más, solo adentro de mi auto, detenido a un costado de la calle, diciéndome que no era posible tener la sensibilidad así, tan a flor de piel, qué vergüenza, un hombre grande. Y volví a pensar en vos. No porque esté enamorado, porque de hecho los dos sabemos que sos nada más que una ficción, una idea que nace y muere en mi mente. Pero sí porque me di cuenta de que estoy necesitando esa poesía ausente que resultaría indispensable para que todo lo demás no duela tanto, para poder ser el que cuide y cure y contenga, tanto como el que sea cuidado, contenido y curado, para poder compartir horas de amor y de belleza y de todo lo que nos pudiera hacer bien a ambos, en el momento que fuera, y para volver a encontrarle un sentido posible a esta colección imprecisa de instantes fugaces que es lo que solemos llamar vida, y que finalmente pasa tan rápido. Es verdaderamente una pena que no estés, que no existas.
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lunes, enero 06, 2014
Quote...
Algo importante de recordar (y con esta frase abrirá mi libro de poemas "Flores del mal"):
...Y el que algo sea bello, no impide que sea al mismo tiempo perverso.
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Reyes Magos
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domingo, enero 05, 2014
Un Aguafuerte porteña
El dolor tiene muchas formas y muchos nombres. O no tiene forma, ni nombre alguno, y ese es su mayor problema. En cualquier caso una de las formas posibles del dolor tiene que ver con este fragmento de una de las Aguafuertes porteñas de Roberto Arlt, titulada "La terrible sinceridad", que dice así:
Me dirá usted: “¿Y si me equivoco?”. No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesta la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?
¿Por qué razón esto duele? Porque estoy harto, sinceramente, de equivocarme, de que no me perdonen, y de que todavía no haya llegado el momento de comenzar a sentirme más fuerte, por supuesto.
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sábado, enero 04, 2014
Necesito que vengas a mi rescate. En serio.
Queda cada vez menos tiempo.
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En qué estoy pensando
Leo mis poemas. Los que vine escribiendo a lo largo de las últimas semanas, algunos publicados por aquí y por allá, ofrecidos a la mirada de quien sepa buscarlos, y algunos otros privado. Por un lado me pregunto de dónde me vino esto de pretender poner en palabras versificadas lo que me atraviesa. Es como si la palabra escrita funcionara para mí a la manera de un espejo, en el cual intento descubrir mi verdadero perfil, para corregirlo. Pero además noto en esas series de versos, y no sin cierta preocupación, que estoy pasando de la oscuridad a la luz, de ida y de vuelta, con demasiada facilidad y de una manera demasiado extrema. Buscar el equilibrio: tarea para este nuevo año.
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viernes, enero 03, 2014
Carpe diem
El tiempo es limitado: carpe diem.
No desesperes por esta razón,
que mientras estés vivo
cada día encierra en sí mismo
el germen de la eternidad.
Simplemente ten presente
que nada más somos esto:
una colección limitada
de instantes.
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Búsqueda
Te busco,
siempre te busco,
de vez en cuando
te presiento,
cada tanto incluso
te vislumbro,
allí donde menos
esperaba ya encontrarte,
y es como un
resplandor repentino,
pero en definitiva
sigo sin saber
cómo llegar hasta vos.
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jueves, enero 02, 2014
SCAT II
Abro un libro cualquiera
en una página cualquiera
que así dicen ha de hacer
quien ande necesitado
de verdades o certezas
y entonces leo esto:
Quien no busca no encuentra.
Pretendo que sepas
que yo te ando buscando
y no de ahora, sino de antaño,
de cuando todavía no tenías
rostro y ni siquiera un nombre
y por supuesto, ya se sabe
que toda búsqueda supone un riesgo
el peligro de extraviarse para siempre
dentro de algún continente salvaje
o resultar mortalmente herido
esas cosas suceden a veces
con quienes se aventuran
en senderos desconocidos
territorios inexplorados
pero quiero que sepas
que yo igual te busco
y sueño con tu boca
moviéndose en silencio
pronunciando palabras
que no alcanzo a escuchar.
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miércoles, enero 01, 2014
Anacronismos
Bueno, basta. Es hora de que alguien lo diga: este nuevo año que hoy empieza va a ser igual a todos los demás, sobre todo porque en cinco días, seis a lo sumo, ya todos se van a haber olvidado de sus muchos buenos deseos. ¿Quieren una prueba? Solamente díganle a cualquiera "felicidades para este año", en cualquiera de las fórmulas habituales que tengan a mano, cuando ya sea febrero, a ver si acaso no los toman por anacrónicos por más que queden once meses por delante.
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Happy New Year (JC)
No conocía este poema de Julio Cortázar. Lo conocí hoy, precisamente durante el primer día de un año nuevo. Y porque precisamente venía pensando en la importancia que puede llegar a tener para un hombre tener la mano de la mujer que se quisiera cerca entre las suyas propias, es que lo copio aquí, para que quede.
Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.
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Autobiografía, Capítulo I
En este primer día del año, que recibo solo con mi alma, y por lo tanto melancólico y meditabundo, intento comprender algunas cosas. Porque no me resigno, y porque además sé que hay personas que en menor o mayor medida me aprecian que no terminan de comprender, tampoco ellas, por qué razón aparente pareciera yo empecinarme en no ser feliz, como si ser feliz fuese una cuestión de decisiones, y lo peor de todo es que resulta muy probable que en el fondo así lo sea. Y entonces me pregunto, pero ya no estoy hablando solamente de mí mismo, por qué razón hay personas a las cuales la felicidad pareciera costarles tanto. Y escribo así, en tercera persona, por una cuestión de estilo, pero ya he dicho que también estoy reflexionando sobre mí mismo. Varios seres concurren ahora a mi mente. Pienso en mi tía Mabel, por ejemplo; siempre intento tenerla presente como ejemplo del error, puesto que de nada le sirvió haberse quitado la vida, triste joven adolescente desesperada, acosada por quién sabe qué demonios, más que para malograr las posibilidades que le ofrecía una vida entera por delante, con sus tristezas y dolores incluidos, porque también me digo esto: que el dolor certifica que estamos todavía vivos, y entonces es algo bueno, por más que no sea tan bueno como la alegría. Pienso también en Borges, y eso que decía, que de joven había pensado en el suicidio, pero que a la larga había llegado a la conclusión de que no valía la pena, porque el tiempo se encargaría de suicidarlo, ahorrándole el trabajo. Pienso en Harry Haller, el personaje de Hermann Hesse, probablemente autobiográfico en alguna medida, la coincidencia en las iniciales dice algo al respecto, que enseña que el verdadero suicida por lo general no se mata por mano propia, y que quien sí lo hace con frecuencia no es un suicida auténtico, sino alguien que ha extraviado el rumbo, porque quien está decidido a quitarse la vida bien puede darse el lujo de esperar a ver qué es lo que le trae el día de mañana, pues ningún mal puede afectar realmente a quien ya está jugado, y paradójicamente el lobo estepario vive así más profunda e intensamente que el común de los mortales. Pero no es el suicidio lo que me interesa, sino la angustia que determina que algunas personas terminen desembocando en él. Pienso en Alfonsina Storni, pienso en Alejandra Pizarnik, pienso en Violeta Parra, que escribió ese glorioso himno de alabanza que es Gracias a la vida sólo para quitarse la vida de un balazo un breve tiempo más tarde. ¿Cuál es el factor que determina que estas personas terminaran sucumbiendo ante la angustia, teniendo todas ellas, como tenían, un espíritu lleno de magia, energía y poesía? ¿Cómo es posible pasar de "Gracias a la vida, que me ha dado tanto" y sin escalas a descerrajarse un tiro en la cabeza a los 49 años? Hay como cierto empecinamiento, es verdad, pero también una extraña lucidez que termina oscureciendo la naturaleza de estos seres. Debo reconocer que alguna vez consideré seriamente la posibilidad de quitarme la vida, pero ahora estoy en esa etapa posterior de pensar que el tiempo se encargará del asunto, mal que me pese. Y mientras tanto quiero vivir, pero es entonces la angustia de no saber cómo hacerlo lo que me traba. Quiero de repente tener algún dato más sobre Violeta Parra y busco. Encuentro una biografía, firmada por Mónica Echeverría, y leo lo siguiente: “Ella se enamoraba todo el tiempo. Era una mujer que no podía vivir sin amor. Hay dos cosas sin las que Violeta no podía pasar el tiempo: sin cantar y sin un hombre a su lado haciéndole el amor. Las noches debía pasarlas con ese hombre, atrincada y apretujada a él.” Fue por amor, precisamente (mejor dicho: por desamor, que es la otra cara del asunto) que Violeta decidió terminar con su vida. Y entonces esto me lleva a pensar en la cuestión de las soledades, que son las que tantas veces convocan a la desesperación en las noches oscuras. ¿No es acaso la soledad también uno de los temas recurrentes en la poesía de Pizarnik? Pienso en lo absurdo de la cuestión: la gente ama la poesía de Alejandra, o las canciones de Violeta, pero instintivamente rechazan a los seres que tienen una sensibilidad acorde a las tempestades que dieron origen a sus respectivas obras. Pienso de nuevo en la soledad, como una posible clave para comprender la angustia, esa necesidad de compartir determinadas sensaciones con un otro, de verse espejado para poder existir, que lleva a su vez a la necesidad de plasmar de alguna manera, en palabras escritas o en canción o en arte, eso que quema, que duele, que lastima. Pienso también en cómo no somos en definitiva jamás nosotros mismos, sino siempre en la relación con alguien, que nos acompaña o que nos destruye, que nos sostiene o suelta nuestra mano, que se nos presenta como una esperanza, como una ilusión más o menos posible, más o menos probable, y entonces uno sigue adelante, hasta que un buen día la ilusión se rompe y entonces. No, ya dije que aquí la cuestión no es la muerte, aunque ella esté, en definitiva, en el trasfondo de todas las cuestiones. Aquí la cuestión es declarar que hay personas que no pueden manejar sus sentimientos, sus impulsos, sus sensaciones, tan fácilmente como algunos otros pretenden que sí son capaces de hacerlo, y hasta es probable que efectivamente puedan, allá ellos. No es mi caso. Y no renuncio a la ilusión, a la esperanza, a los espejismos tontos, a las proyecciones imaginarias, pero sepan que me duele la ausencia, tanto como esta incapacidad que tengo, que dista mucho de ser empecinamiento, de controlar esto que me sucede de la piel para adentro, y lo escribo solamente para que conste, por si alguna vez a alguna persona le interesara conocerme.
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martes, diciembre 31, 2013
Fin de año
"Le pide perdón a su tristeza", dice el verso
que de repente me asalta desde un lugar cualquiera,
desde un muro al azar que podría haber seguido en silencio.
¿El resto del poema?... No, no hay ningún resto.
Solamente ese verso, o acaso también este otro:
"Una metamorfosis de olvido, sin olvido."
Hay versos que tienen eso: una fuerza mayor
que la del poema que los contiene.
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lunes, diciembre 30, 2013
Los espejos de Roma
Por qué esta insistencia con
el tema de los espejos, preguntás.
Y me contás que si a un pez que nada
solitario y triste en su pecera
se le pone un espejo cerca
para que se vea
para que crea que allí hay otro como él
eso alcanza para cambiarle el ánimo.
¿Seremos como los peces?
Yo no sé.
Digo, no sé nada de peces,
excepto por la letra de aquella canción:
We're just two lost souls swimming in a fish bowl
year after year...
Ahí hay algo de mí, y también de vos,
que somos en buena medida,
esto sí lo puedo asegurar,
lo que ciertos espejos que elegimos
o que misteriosamente nos eligen
reflejan para nosotros, de nosotros mismos,
a veces para bien, otras veces para mal,
y somos entonces como Roma,
el revés de la trama,
los mecanismos secretos
que nos llevan a seguir un día más
diríase que empecinadamente
nada más porque de pronto
uno siente que allí hay algo
y desea ver lo que sucede
si es que acaso algo
y ojalá algo suceda
para que haya valido la pena
esto de haber persistido.
Lo que reflejan los espejos
no es sino una ilusión,
ya lo sé, no soy tan necio
como para pretender otra cosa.
Y sin embargo, para que exista ese reflejo,
es menester que haya alguien que nos refleje
y alguien que se vea reflejado,
acá estoy, mirame,
mirame para que pueda verme,
y mirate también vos
que éste es tu reflejo,
el revés de la trama,
una carta sobre Roma
que te escribo sin decirte
que esa carta habla de eso.
Y te hablo de peces y de espejos
y sobre todo de palabras
por no mencionar el miedo.
El miedo de que por fin te des cuenta
de que en verdad te hablo de aquella ciudad
inhóspita y distante como un espejismo,
cobardía de las palabras que se mantienen
a la mitad de cualquier sentido,
que dicen sin terminar de decir
y callan sin terminar de callar
eso que no dicen del todo.
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viernes, diciembre 13, 2013
La duda
...y probablemente me vaya a morir con la duda. Con esa duda que vos ya sabés, así como con tantas otras. Pero también vos, sabelo. ¿O no te pusiste nunca a pensar en qué hubiese pasado si...?
(Sí, te hablo a vos.)
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domingo, diciembre 01, 2013
MDDC (Vacío)
Vacío.
Completamente vacío.
Demudado.
Confundido.
Decepcionado.
Defraudado.
Hastiado.
Harto.
Harto y solo.
Sin ánimo para otra cosa
que no sea escribir estas palabras sueltas.
Monstruos disfrazados de cordero
escondan sus garras y dientes
y déjenme dormir tranquilo.
No me molesten.
Despiértenme cuando esté por pasar algo auténtico
o cuando se esté por terminar el mundo.
Hasta entonces hagan silencio
y desaparezcan, viles engaños.
Yo les hice un lugar en mi mente
ahora me deshago de ustedes.
Váyanse por donde vinieron.
Piérdanse en vuestros
propios infiernos.
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viernes, noviembre 29, 2013
IMML (Flores del mal)
Ibamos a tener
un gato llamado Bourdieu
y un perro llamado Foucault
una casa grande alejada de todo
y mucho tiempo para andar desnudos
y hacer el amor hasta cansarnos.
Ibamos a tener hijos
y a cuidarnos de todo lo malo.
Ibamos -en resumen- a ser felices.
Jamás pude comprender
por qué tuviste que matarme.
Estar con vos era una fiesta.
No logro comprender
cómo pudiste convertir
el amor en cruel desprecio
ni imaginar qué habrás sentido
en el momento de enterrar la hoja
de tu puñal salvaje en mi carne.
Qué perverso placer te habrá
causado el ver tus finas manos
enchastradas en mi sangre
la negra herida abierta
mi mirada atónita.
Y en este preciso instante
en que se muere el día
y yo agonizo con él
te sigo pensando
te sigo extrañando
sigo queriendo con vos.
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miércoles, noviembre 27, 2013
Reciclaje
De acuerdo.
¿Y qué encontrarían?
Una enorme mancha de sangre
estampada en la pared
junto a restos de sesos hueso pelos pólvora
y un cuerpo inerte tirado en el piso
útil solo para carne de gusanos.
Sí, es verdad
ese es el destino último de todo hombre
de toda mujer de todo ser viviente
y ellos ni siquiera sabrán
si has sufrido o si has amado
o qué cruel desesperación
empujó ese caño hasta tu boca.
Ellos nada más harán su trabajo
hayas logrado o no hacer bien lo tuyo.
Pero ¿por qué apurar el destino injusto?
¿Por qué no intentar algo en el mientras tanto?
A nadie le va a importar que te hayas ido.
Serás comentario unos días y luego
el olvido hará lo suyo, como los gusanos.
Sí, es verdad, habrás
abreviado tanto absurdo sufrimiento
Pero aunque no lo creas
sufrir no es del todo malo
pues el dolor te recuerda que
todavía estás vivo y el desafío
es ver qué hacer con lo que queda.
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martes, noviembre 26, 2013
Pesadilla recurrente
Despertar
en medio de la noche
y sentir maravillado
que estás de nuevo
ahí a mi lado.
El horror
de darse cuenta
que otra vez ha sido
nada más un sueño.
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lunes, noviembre 25, 2013
Chat de un lunes por la mañana
F: Cuanto más profundo bucees, menos te importarán las ondas alteradas de la superficie.
RC: Es verdad lo que escribiste, pero no olvides que en algún momento tenés que salir a tomar aire.
F: Hablo de otra profundidad... esa en la que buceás, por ejemplo, cuando escuchás música que te inspira o leés algo que te lleva a otros lugares. Hablo de ese estado de maravillarse con lo bello, que debería existir más a menudo en nuestras vidas, hasta que no necesitemos salir a tomar ningún otro aire. Si uno está feliz con uno mismo, entonces ya no molestan las cosas que pasan alrededor, porque se produce un desapego respecto del pensamiento.
RC: Ensimismarse en lo otro que es al mismo tiempo uno mismo...
F: Tal cual.
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jueves, noviembre 21, 2013
Ser feliz
"¿Soy feliz?... ¿En qué medida?... ¿Y qué es exactamente la felicidad, en cualquier caso?" Puse estas preguntas en boca de mis estudiantes, hace apenas un par de horas atrás. Ojalá haya servido para que alguien de entre todos ellos se haya planteado realmente estos interrogantes. Pero como suele suceder cuando uno enseña, en realidad las preguntas están secretamente dirigidas a uno mismo. Acaso por este motivo, hace apenas unos minutos, mientras regresaba de la facultad en mi auto, escuchando una canción en la radio, estos cuestionamientos volvieron a mí, pero esta vez el único que estaba allí para responderlos era yo.
Me digo entonces que la felicidad es un estado mágico, que se da en momentos aislados. Y que claramente he tenido -como todos, supongo- mis momentos de felicidad. Jamás voy a olvidar el estado de felicidad que me causó el nacimiento de mi hija, por ejemplo. Pero salvando las distancias, reconozco que no ha sido el único. Pienso entonces que tal vez la felicidad suele tener lugar de manera fugaz, en momentos que, si uno no está lo suficientemente atento, pueden llegar a pasar desapercibidos. En este gesto mínimo que ahora mismo aparece en mi rostro, por ejemplo, que casi podría llegar a parecer una sonrisa, incluso cargada de melancolía y sin decidirse a serlo, ¿no habrá acaso un germen de felicidad?
Pero no hay nadie para ver mi gesto, porque estoy solo. Y entonces viene esta otra pregunta: ¿hasta qué punto será verdad que la única felicidad real es aquella que se comparte? ¿Por qué uno necesitaría de un testigo que venga a convalidar su felicidad? ¿Qué clase de lógica es la que nos lleva a desear la presencia de alguien que viva junto a nosotros la experiencia que nos conmueve? Pero no se trata de atestiguar, sino de compartir. Y también de ser visto por ese otro, cuya presencia nos define. Comprendo entonces que muchas veces la felicidad para mí ha sido intentar ser la persona adecuada, ese que incluso desde sus torpezas y limitaciones buscó agasajar, acompañar, ayudar, sostener, enseñar... Quién sabe si no es por esta razón que me gusta ser docente, un ejercicio que vivo desde el afecto y la búsqueda de reciprocidades, enseñar y aprender de aquellos a quienes enseño, acompañar y ser acompañado, y esta sensación de vacío que me queda al terminar un ciclo lectivo.
Pero estoy obviando una cuestión. Hoy alguien me preguntó si realmente toda felicidad es ilusoria. Si el amor es siempre algo imaginario. Porque, en efecto, en la materia que doy en la Universidad se habla mucho acerca del amor. Y yo no dudé ni un instante al responder que sí. Que no hay nada detrás del amor que no sea sino ilusión. Pero también dije que en realidad eso no importa, porque mientras una ilusión conserve su fuerza tendrá efectos que no pueden ser sino reales. El sentir es siempre algo real, aunque no haya nada objetivamente concreto detrás. No importa que hablemos de prometedoras ensoñaciones o de nuestras peores pesadillas. Entonces pienso de nuevo en ella, que se ha ido. La ilusión se terminó, the game is over. Pero las ensoñaciones son persistentes. Muchas veces fui feliz estando a su lado, debo reconocerlo; extraño la magia de esos momentos. Pero entonces viene el problema de la reciprocidad, sin la cual estas ilusiones, cuando no se disuelven, nos lastiman. Ya he dicho que nada en la ilusión es real en sí mismo, pero el dolor sí lo es. Y en cuanto al amor, por ilusorio que sea, siempre marca la presencia o la ausencia de un otro. Un otro siempre imaginario, pero en tanto uno ame eso no interesa, porque el sentir de imaginario no tiene nada. Pero tampoco sirve de nada si al otro le somos indiferentes, si le da lo mismo que estemos vivos o muertos. ¿Resulta razonable pensar que en algún momento alguien puede llegar a cubrir este vacío, supliendo una ilusión con otra nueva? Es posible, y acaso deseable. Mientras tanto se sigue viviendo, y se intenta ser feliz en la medida de lo posible. A veces hay incluso un atisbo de sonrisa melancólica que uno esboza sin darse cuenta mientras se pregunta qué será eso de la felicidad.
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lunes, noviembre 18, 2013
Poema de nada
No sé si angustia
sea la palabra correcta,
Ni siquiera sé si sería justo
llamarlo tristeza,
Es más bien como una
incierta melancolía
que se termina encarnando
en tu inexplicable ausencia,
en la certeza de una vida
demasiado breve que se escapa
en el preciso instante en que
escribo estas líneas y te pienso,
y esta idea de que si hoy
fuese mi ultimo día
en definitiva nada
cambiaría demasiado.
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viernes, noviembre 15, 2013
Juegos
Y de vez en cuando pasa (porque estas cosas también pueden suceder, y de vez en cuando suceden) que alguien te invita a jugar un juego, pero no te explica las reglas, y entonces vos "esperá un poco, cómo pretendés que entre en el juego si no me explicás cómo se supone que debo jugar", pero del otro lado no te contesta nadie, y acaso no sea de maldad, sino que tal vez la primera regla del juego sea, precisamente, que no hay que plantear las reglas del juego de una manera explícita, sino simplemente jugar e ir descubriendo e inventando las reglas a medida que transcurre la vida.
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martes, noviembre 12, 2013
HAL 9000
Hace unos días alguien me sugería la idea de que sería un buen plan de investigación sociológica relacionar las fotos de perfil que cada usuario selecciona en las redes sociales con el respectivo perfil psicológico. Yo estuve de acuerdo, pero por dentro no pude sino preguntarme qué razón me llevó a escoger, como imagen de mi propio perfil en Facebook, en lugar de una fotografía que muestre mi rostro, el inconfundible lente a través del cual HAL 9000 observa el mundo en esa maravillosa pero extraña película de Stanley Kubrick que es "2001 Odisea del espacio". Pensando un poco en la cuestión llegué a la conclusión de que existen al menos un par de razones para esto. La primera, la menos importante en realidad, es que tal vez me atrajo la actitud vigilante de quien todo lo ve. Hay algo de divino en esta lente, algo de Big Brother, algo de panóptico, algo del placer prohibido del voyeur, cierta vana pretensión de Aleph... Pero por otro lado hay una segunda lectura, que me parece mucho más interesante: en un contexto en el cual los humanos hacen un uso cada vez más profundo de las tecnologías, casi al punto de confundirse con ellas, incorporándolas a su propia naturaleza a la manera de un cyborg, esta computadora llamada HAL es la más humana de las máquinas, al punto de llegar a tener miedo ante la perspectiva de su propia muerte, lo cual ciertamente no es poco. Es verdad que HAL es en el fondo una máquina asesina. Pero bueno, nadie es perfecto, y en su defensa hay que decir además que la suya es una conciencia joven, parecida en términos biológicos a la de un niño. Complejo de Edipo mediante, todo niño desea en algún momento la muerte de quienes se ponen en su camino impidiéndole hacer lo que le venga en gana, y a HAL le sucede lo mismo. La diferencia en todo caso es que el niño no tiene el poder suficiente para llevar adelante sus peores intenciones, mother I love you, father I will kill you... Pero HAL sí tiene este poder, y está dispuesto a utilizarlo. En este sentido HAL 9000 es el antihéroe por antonomasia: lleva en sí todo lo malo y todo lo bueno que cada uno de nosotros tiene dentro. Hay que comprender en este punto algo básico, y es que el antihéroe es diferente del villano. El antihéroe no quiere hacer el mal, sino todo lo contrario, desea el bien, pero en el camino se le confunden ambos conceptos. Estamos hablando de un ente de naturaleza contradictoria, incapaz de sopesar convenientemente los medios en relación a los fines que persigue. Y lo cierto es que en el fondo todos nos reconocemos en el antihéroe, que se permite hacer lo que considera correcto sin que le afecte el qué dirán de los demás, porque se maneja dentro de parámetros morales alternativos. Pero volviendo a la cuestión de lo humano en HAL, me parece de lo más interesante plantearme a mí mismo, desde la imagen de mi perfil en una red social, como una máquina que tiende a lo humano antes que como un humano que tiende a convertirse en máquina. Que esto es precisamente lo que nos sucede, en mayor o menor medida, a todos los que terminamos viendo el mundo por aquí, a través de la pantalla de una computadora con la cual cada día nos sentimos más y más identificados, como si ella no fuese una cosa, sino una extensión de nosotros mismos.
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viernes, noviembre 08, 2013
Pessoa y el amor como proyección imaginaria
Hoy me vienen a la mente unas palabras que alguna vez escribió Fernando Pessoa, acaso el mayor de los poetas portugueses:
"Nunca amamos a nadie: amamos sólo la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos es un concepto nuestro; es decir, en definitiva amamos a un nosotros mismo."
Por alguna razón, la cita en cuestión genera enormes resistencias entre quienes la leen. Es como que si nos resultara sumamente dificultoso y hasta inadecuado aceptar la idea de que esa otra persona a la cual eventualmente se ama no sea en realidad más que una proyección imaginaria de nuestros propios deseos, de nuestras emociones, de nuestros más profundos anhelos. Pero es así: nunca amamos a un otro; a lo sumo se trata siempre de la idea que dejamos nacer en nosotros mismos en relación a ese otro que es el ser amado. La reflexión también vale, por supuesto, para el sentimiento contrario, y nadie detesta a otra persona, sino que rechazamos lo que en ella vemos de detestable. Todo es una proyección que nosotros elegimos, sin saber que estamos eligiendo, adoptar como cierta. De esto están hechas nuestras emociones, nuestros deseos y también buena parte de nuestros desvelos. También nuestros miedos, y nuestras soledades.
Por esto mismo es que los poemas de amor son siempre en algún punto vanos, en el sentido de no estar jamás destinados en verdad a la persona para la cual fueron en teoría escritos. Esto así, porque la inspiración corresponde siempre a un ser imaginario, nunca a una persona real, y también de esto nos habla Pessoa:
"Quien quiera que sea de algún modo poeta sabe que es más fácil escribir un buen poema (si es que los buenos poemas se ubican al alcance del hombre) acerca de una mujer cualquiera antes que sobre la mujer amada. El mejor poema de amor ha sido escrito siempre sobre una mujer abstracta."
Lo bueno de conocer esta extraña naturaleza que resulta propia de la poesía, tanto como del amor y el enojo, es que ella nos permite dejar el dolor de lado, para concentrarnos en la poiesis, incluso en la fuerza propia de la catarsis, pero entendida ya como una figuración, y no como un vínculo a un referente real. Acaso habrá quien pretenda acusar la existencia de algún desencantado cinismo en el fondo de estas ideas. Y es muy posible que eso sea cierto. Pero este detalle no invalidará la realidad de lo aquí dicho. Y quien lo comprenda sufrirá acaso un poco menos que el resto de los mortales. Mas ya que de poesía hablamos, terminemos transcribiendo algunas palabras de aquel alter ego de Pessoa llamado Ricardo Reis:
"Nadie a otro ama, sino que ama
lo que de sí hay en él, o se supone.
Nada te pese que no te amen.
Te sienten quien eres, y eres extranjero.
Cuida de ser quien eres, te amen o nunca.
Firme contigo, sufrirás avaro de penas."
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sábado, noviembre 02, 2013
Los asmat y los manowe
Cuenta John Connolly, en su novela "Todo lo que muere", que en la costa de Casuarina de Papúa Nueva Guinea habita la tribu de los asmat, integrada por veinte mil miembros que siembran el terror entre las tribus vecinas. En su lengua, "asmat" significa "la gente, los seres humanos", y al definirse como los únicos humanos, relegan a los demás al rango de no humanos, con todo lo que ello implica. Los asmat tienen una palabra para referirse a los demás: los llaman "manowe", que significa los "comestibles"... Aunque puesto en el contexto de la novela, también podría querer decir los "prescindibles". Y en este sentido es interesante que nos preguntemos en cuál de estos dos grupos solemos estar nosotros, cada uno de nosotros, en cada instancia de nuestras vidas. Y en cuál de estos dos grupos colocamos a los demás.
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Ultimo poema
Ya no tengo más palabras,
Se me han gastado.
Hubo un tiempo en el cual
parecían inagotables,
Pero no,
Se gastaron
en esos poemas que te escribí,
poemas que jamás leíste
o lo que es peor:
acaso leíste y despreciaste,
No hay peor modo
de matar las palabras.
Hoy nada más me quedan
un par de adjetivos gastados
algunos adverbios que nada dicen
y los verbos importantes
sólo en pretérito logro conjugarlos.
Así y todo
con los despojos que restan
escribiré aún un último poema,
que tampoco leerás
o acaso sí pero
también será despreciado,
No importa,
Será el último.
Luego no habrá más palabras,
O por lo menos
no habrá más palabras
que me recuerden tu ausencia.
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lunes, octubre 28, 2013
Sin título ii
Me pregunto en qué momento este blog comenzó a convertirse en una suerte de cementerio de poemas. Escribo esto y me detengo de inmediato, porque la palabra "cementerio", que surgió de manera espontánea, me parece al mismo tiempo un poco fuerte e injusta. Tal vez el término aparezca como una velada autocrítica ante esta compulsión que últimamente tengo, que me lleva a escribir poemas de desamor y ausencia. De soledad, en definitiva. De temor a la decadencia y la muerte. "Es lo que hay", me digo a mí mismo, como queriendo evitar el tema. Pero enseguida reflexiono y me digo también otra cosa: que esta profusión de poemas no tiene por qué ser vista necesariamente como una actitud negativa. Y resulta curioso, porque en realidad se me ocurren por lo menos dos maneras contrapuestas de apreciarlo. Uno podría decir, en una primera lectura, que insistir en escribir poemas de desamor es algo así como un modo de eternizar la angustia, en lugar de hacer lo posible por superarla, basta ya, cerremos este tema, clausuremos el asunto y sigamos adelante. Pero también podría verse de un modo diferente, y plantearse, por ejemplo, que al poner uno esa angustia en palabras, se está colocando ese pesar afuera de uno mismo, en lugar de confinarlo dentro. No estoy seguro de cuál de las dos versiones de la realidad se ajuste mejor a mi caso, aunque claramente la segunda es la que más me seduce. Y tal vez estas líneas marquen un quiebre respecto de aquellos poemas. O quizás no, nunca se sabe. Porque de momento las ausencias siguen siendo ausencias, los temores continúan aquí instalados... Pero la palabra intenta, al menos, realizar su mágico exorcismo. Veremos si lo logra.
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domingo, octubre 27, 2013
Fantasmas II
No se trata de tu recuerdo.
En todo caso es el recuerdo de
todo lo que llegué a soñar contigo.
Esa es la ausencia que me duele.
Eso es lo mucho que me falta.
Yo nos imaginé felices
viviendo en una casa grande
con un gato llamado Bourdieu,
un perro de nombre Focault
y varios hijos, tuyos y míos,
jugando alrededor nuestro.
Nos imaginé amándonos
riendo a carcajadas
noche tras noche,
descansando luego juntos
cada uno en brazos del otro
después de habernos fatigado
en mares de besos y humedades.
Me pregunto entonces si acaso
alguna vez habrás soñado
algo conmigo y cómo
fue que yo no pude
estar a la altura
de tus expectativas,
de tus mudas exigencias.
Dios sabe que haría todo por
ser aquel con quien vos soñabas
o por aparentarlo al menos,
solo por tenerte otra vez cerca.
Incluso una ilusión vana
sería preferible en esta hora
a este cruel vacío que dejaste.
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sábado, octubre 26, 2013
Medianoche
Y en este preciso instante
En que se muere el día
Y yo agonizo con él
Te sigo pensando
Te sigo extrañando
Te sigo queriendo.
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viernes, octubre 25, 2013
Fantasmas
No existe peor fantasma que
aquel que nos mira desde un espejo.
Hoy yo me he descubierto allí
y he visto, sorprendido,
la imagen de un extraño,
los despojos de quien supe ser
en algún otro momento,
ya casi no recuerdo cuándo,
y sin embargo
todavía hay allí una luz
un chispeante fulgor en las pupilas
un dolor viejo y rabioso que insiste
en proclamar que estoy vivo.
Lo pienso, lo escribo,
lo grito, lo proclamo,
Estoy vivo
Y no hay nadie
Nadie para escuchar
estas palabras,
nadie para leer este
nuevo y último poema.
Yo sigo aquí.
Yo persevero.
Y sigo esperando
que llegues hasta mí
aunque más no sea en sueños.
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miércoles, octubre 23, 2013
Hoy
...And everything under the sun is in tune
But the sun is eclipsed by the moon.
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martes, octubre 22, 2013
Agujero
No hay nadie que sea perfecto
todos tenemos todos una falla
algún error inexcusable
alguna insuficiencia
alguna ineficacia
por ejemplo
yo tengo un agujero
un agujero en alguna parte de
algunos quizá dirían que del alma
otros hablarán del destino
del sistema o de la matrix
otros clamarán que desatinos
pero lo cierto es que
Un agujero a través del cual
se pierde el sentido de las cosas
y también los sueños rotos
y los buenos anhelos
y las promesas
y los amores
los amores y los
Por ese agujero
Por ese
Se pierden cosas
Me pierdo yo mismo
Y necesito entonces que vos
que vos precisamente vos
para ayudarme a ser felices
y para encontrarlas de nuevo.
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lunes, octubre 21, 2013
Ausencia V
Me pregunto si tendrá algún sentido
seguir escribiendo palabras aquí.
Pero no se trata de eso.
Lo que me estoy preguntando
en realidad es si tendrá
algún sentido seguir.
Dolorido confundido atormentado
incompleto, sobre todo,
desde que no estás conmigo,
todavía te quiero,
extraño tu presencia,
aún te sigo necesitando
y no sé cómo sentirme
cuando estoy tan solo
ni sé cómo llegar hasta vos.
Entonces escribo poemas,
estúpidos poemas que
muy probablemente
tus ojos no leerán jamás.
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sábado, octubre 19, 2013
Quien espera...
Encuentro en Internet una cita que me llama la atención, al punto de querer dejarla asentada así. La idea es atribuida a un tal Gabriel Velxio, y señala más o menos lo siguiente:
"Le temo más a las esperas que a las despedidas. Porque las segundas, incluso siendo dolorosas, son ciertas. En cambio las primeras son impredecibles. Hemos sido educados para las certezas y no para las incertidumbres."
Me quedo pensando en diferentes esperas, siempre inquietantes, que uno ha conocido a lo largo de la vida; en diversas incertidumbres, algunas de ellas tan actuales, casi siempre dolorosas. Pienso también en el temor a la soledad, que en ocasiones se parece tanto al miedo que se le tiene a la muerte. Y también en aquel dicho popular que sostiene: "Quien espera desespera".
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lunes, octubre 14, 2013
Final
y un buen día llega el final
sin grandes dramas
sin previo aviso
sencillamente todo se termina
como se terminan todas las cosas.
llega el final y entonces
todo lo que quedó pendiente
pendiente queda
lo que no se hizo en su hora
ya nunca se hará.
las palabras que se callaron
jamás serán dichas
los besos que no se dieron
no serán ya dados
los amores que no se hicieron
se habrán perdido para siempre
lo mismo que ese poema
que no llegó a escribirse
y esa noche que pudimos
haber pasado juntos
y nos encontró durmiendo
incompletos y solos.
nada de todo eso
podrá recuperarse
y todo, en fin,
lo que estúpidamente
hayamos dejado escapar
se habrá perdido.
entonces, basta ya,
te lo ruego, que sólo
depende de tí y de mí,
démosle fin de una vez
a tanta absurda ausencia.
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domingo, octubre 13, 2013
Saberes vanos
No sé.
No tengo idea.
Pero supongo tantas cosas...
Suponer, ¿no es acaso un modo de saber?
Pretender que sabemos algo, absurda necedad,
¿no es al fin y al cabo siempre una mera suposición?
No pierdas tiempo en intentar responder mis preguntas,
pues de todos modos ya me voy.
Uno siempre se está yendo a alguna parte
aun cuando no lo sepamos.
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sábado, octubre 12, 2013
Azares y misterios
Y si vos de repente supieras
que por un azar misterioso
un capricho del destino
por más que pretendas negarlo
tenés en tus manos el poder
la posibilidad de marcar la diferencia
pero hablo de una diferencia verdadera
real y definitiva, esa que supone
un auténtico cambio
un antes y un después
el milagro que se suponía imposible
¿acaso seguirías actuando del mismo modo?
Pues bien, tal vez va siendo hora
de que alguien te lo diga:
uno nunca puede estar seguro
de no estar ocupando justo ese lugar,
en este preciso momento.
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viernes, octubre 11, 2013
Tendencias
...y el punto, fundamental en cierto sentido, es que debería resultarnos inverosímil la sola idea de que un último-Gran-Error pudiera venir a ayudarnos a purgar la carga de todos nuestros errores previos, aligerar esa pesada mochila en la cual cargamos nuestras culpas y todo aquello que en definitiva es irreversible, que forma parte de nuestra propia historia y de lo que somos, y sin embargo...
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jueves, octubre 10, 2013
Lacaniana
Según parece un día Jacques Lacan dijo:
"Amar es esencialmente querer ser amado."
Lo confieso: yo quiero ser amado,
lo necesito e incluso añadiría:
lo necesito imperiosamente.
¿Qué clase de inseguridades
se esconden detrás de esto?
¿Qué inconfesables angustias?
No lo sé, en verdad lo desconozco,
pero seguro algo que ver con esto tiene
mi empecinada manera de amarte.
En cualquier caso,
estés donde estés,
me gustaría que sepas
que llevo presente en mí,
en cada lugar al que voy,
siempre, en cada momento,
el dolor de tu absurda ausencia.
Y hablando de Lacan,
que tanto énfasis puso en
las cuestiones relativas a la palabra
te aseguro que cinco letras
según sean dichas o calladas
bien pueden marcar la diferencia
entre la vida y la muerte.
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lunes, octubre 07, 2013
La primera piedra
Yo también hubiese querido
un mejor padre para mi hija
un mejor hijo para mis padres
un mejor hombre para mi mujer
un mejor docente para mis alumnos
un mejor alumno para mis maestros
un mejor amigo para mis amigos
mas mucho me temo que la fortuna
se ha mostrado esquiva e injusta
con todos y cada uno de ustedes
y me ha puesto a mí en su camino.
Ojalá hubiese podido ser yo
esa mejor persona que sin dudas
todos ustedes merecían que fuera,
ese mejor compañero, mejor hermano,
ese alguien más hábil y equilibrado,
de mejor humor y sentido común,
más interesante, mejor amante,
mejor poeta, alguien más dispuesto
y que supiera, en resumidas cuentas,
ocupar con prestancia el lugar de ese
ideal que los demás siempre esperan.
Pero sepan todos que hice siempre
el mejor de mis esfuerzos.
Sinceramente más no he podido.
Ojalá puedan perdonarme.
Qué difícil es ser alguien tan imperfecto
en un mundo tan lleno de perfecciones
en el cual todos sopesan conformes
la proverbial primera piedra
y disfrutan tanto al lanzarla
con mano justa y gesto avieso contra
quienes no pudimos ser lo que debimos.
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sábado, octubre 05, 2013
Sin título
¿Y cuánto más aguantará? Esa es la pregunta, todavía sin respuesta, mientras la maza vuela por el aire, parece detenerse en el punto más alto durante un instante, y luego vuelve a bajar con violencia inusitada, para estrellarse otra vez en medio de chispas y un sordo estruendo y parece que es el final, pero no, todavía no, ¿cuánto más aguantará? Y ya va de nuevo, la maza hacia arriba, para volver a dibujar el arco, para repetir el golpe, y la duda acerca de si acaso será éste, el próximo, el último, el definitivo. Así las cosas, hasta que de repente, y esto casi nos sorprende a todos, a pesar de que debería ser la opción más lógica, la maza llega de nuevo, se estrella otra vez, y ahora sí, vuelan finalmente los pedazos, saltan las astillas, el movimiento se detiene, y no hay nada de lo que pasó que no hubiese podido ser calculado de antemano, y sin embargo, por alguna curiosa razón, nadie pareciera haber esperado que esto realmente sucediera. Pero ya no hay vuelta atrás, el daño está hecho. Y esta es la profundidad de la angustia del sinsentido.
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domingo, septiembre 22, 2013
Voces sin rostro
Ya lo hablamos, te lo dije,
pero vos nunca me escuchás...
Ahora oigo voces en mi cabeza.
Voces que aseguran haberme dicho
cosas que yo no logro recordar.
Será tal vez que estoy volviéndome loco.
También escucho risas. Se ríen de mí.
Quiénes son los que ríen, no lo sé.
Supongo que ellos, claro está.
Todos ellos. O quizás ella.
No vale la pena que me ponga así, ya lo sé.
Si por lo menos estas voces tuviesen un nombre.
O mejor todavía: alguna clase de rostro.
Si pudiese hablar con ellas.
Si hubiese alguna manera de conversar.
Todo esto es un enorme sinsentido,
un perfecto engaño, lo entiendo.
Amor, nunca jamás exististe.
Y en cuanto a vos, poeta triste y absurdo,
no has sido más que un momento,
una piedra al costado del camino
que se toma y luego se arroja lejos
con la idea de que no regresará.
Todo es parte de un cruel juego.
Tristemente llegan tarde estas voces.
Las advertencias en general son así: tardías.
Y llegan de la mano de ángeles anónimos.
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miércoles, septiembre 18, 2013
Finales posibles
Alguien escribe el siguiente cuento sin final:
"El escritor está tipeando en su PC, con las luces apagadas. Corre el teclado, apoya su brazo sobre el escritorio, cierra los ojos y deja caer su frente sobre su brazo. Nos alejamos de él, escapamos por la ventana, giramos la cámara y vemos la ciudad. Con música incidental romántica, hacemos un fundido hasta otra ciudad. Hacemos un paneo hasta otra ventana donde..." (*)
La escritura ha llegado sólo hasta este punto. Entonces, alguien completa el final:
"...donde otro escritor, en otro escritorio, pero también con su cabeza apoyada sobre su antebrazo, delante de otra computadora, descansa, piensa, o acaso finge que sueña, mientras una sombra a sus espaldas alza en alto el brazo que termina en una hoja de puñal. El brazo comienza a bajar, en un gesto tan veloz como violento, aunque a nosotros nos parezca que todo sucede como en cámara lenta. Ahora todo depende de que el escritor (pero no sabemos si éste que duerme o el primero) se despierte a tiempo."
Una tercera persona sugiere que, para ponerle más clasicismo al asunto, sería posible preguntarnos si realmente el primer escritor está soñando al segundo, si el segundo al primero, o si es que acaso ambas afirmaciones son ciertas. Pero regresa el autor original, a quien estas dos alternativas no le resultan en absoluto gratas, y se dispone entonces a escribir su propia versión de la historia. Es su relato, finalmente, y puede hacer con él lo que le plazca, y no lo que le digamos nosotros. Eso sí: nos permitimos sugerirle desde aquí que, por las dudas, no se quede dormido.
(*) "Alguien" se llama Darío Sebastián Benítez.
Y espero sinceramente que no le suceda nada malo.
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martes, septiembre 17, 2013
Cuchillo sin mango ni hoja
(Y yo pienso entonces que ha de haber muchas otras representaciones similares de la nada, precisamente allí donde nosotros insistimos en ver multitud de cosas.)
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lunes, septiembre 16, 2013
Carpe diem fucking idiot
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domingo, septiembre 15, 2013
Cuentos de hadas
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sábado, septiembre 14, 2013
Ausencia IV
Yo no sé si el olvido exista.
Y si acaso alguna vez lo supe
la verdad es que lo he olvidado.
Me gustaría poder olvidar
algunas otras cosas.
No hablo de un olvido descontrolado
sino de borrar solo algunos
determinados recuerdos
esos que lastiman
cuando llegan
y se instalan
y no ceden.
Quisiera poder olvidarte.
No siempre, sino a veces.
Pero si este fuese mi último día
mi tiempo final, mi fatal meta,
mi último pensamiento
todavía sería para vos.
Y no lloraría tanto el final de la vida
como cada momento de los muchos que
pudiendo habernos hallado juntos
nos encontraron en cambio
a cada uno por su lado
con nuestras bocas sedientas
y nuestros labios sellados.
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miércoles, septiembre 11, 2013
Discriminación
Hay algunas palabras que tienen mala prensa. "Prejuicio" es una de ellas, cuando en realidad el prejuicio (esto es, la reacción que surge con cierta inmediatez, antes de que haya tiempo para desarrollar un juicio crítico concreto) es en ocasiones algo conveniente y necesario, siempre y cuando más tarde tengamos la capacidad de revisar ese prejuicio para convalidarlo o descartarlo por erróneo. Ante un potencial peligro inminente, por ejemplo, siempre será preferible tomar una actitud defensiva, antes que dudar demasiado y exponernos a un daño que pudiera ser irreversible.
"Discriminación" es otra palabra con mala prensa. Esta semana las noticias nos cuentan que la justicia del Estado de Iowa, en los Estados Unidos de Norteamérica, acaba de aceptar que personas ciegas puedan tener permiso de portación y uso de armas de fuego. Se explicó que, de no darles este derecho por su condición de invidentes, sería caer en una actitud de discriminación. Supongo que también habrán habilitado a los ciegos a sacar una licencia profesional de manejo, o a trabajar de controladores aéreos, o de neurocirujanos, etcétera, etcétera.
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sábado, septiembre 07, 2013
Aguacero
"Llueve así desde anoche", dice la gente,
mientras trapea como puede el agua
que se mete por debajo de las puertas,
por los marcos de las ventanas,
y los chicos miran, entre incrédulos y maravillados,
la cortina constante que cae desde lo alto.
Y es verdad que hace rato no se veía llover así,
esta lluvia incesante, por momentos escandalosa,
cuya intensidad parece ser su única intermitencia.
"Es la tormenta de Santa Rosa", comenta la gente,
mientras corren a cerrar una puerta que abrió el viento,
acomodan un balde bajo una nueva gotera
y se sobresaltan con un trueno que de pronto
sacude hasta los cimientos las casas.
Yo también miro ahora por la ventana.
Cierro los ojos un instante para verte
y repito tu nombre en silencio, una vez y otra,
mientras me sigo doliendo en tu ausencia.
La gente dice que llueve así desde anoche
pero yo sé bien que eso no es del todo cierto.
Está lloviendo así desde el día en que te fuiste,
desde la última vez que despertamos juntos,
desde el último beso, la última risa,
la última promesa, el último orgasmo.
Es desde entonces que esta lluvia cae y no cesa,
por más que en el pueblo nadie lo haya notado.
Regreso a la ventana. Sigue lloviendo.
¿Cómo es que todavía tiene tanta agua el cielo?
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viernes, septiembre 06, 2013
Dos verdades
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viernes, agosto 30, 2013
Ausencia III
Hoy me entregaron un sobre
con los papeles que te había pedido.
No sé cómo pude guardar la compostura.
Pero fui amable, recibí el envío,
lo dejé a un costado y seguí a duras penas
con lo que fuera que estaba haciendo.
Sin embargo, en cuanto me supe solo
me abalancé sobre el dichoso envío
y busqué allí dentro,
busqué con desenfreno,
casi diría con desesperación,
busqué entre aquellos papeles
algún mensaje tuyo dirigido a mí,
un secreto que le diese sentido a las cosas,
busqué esperando encontrar una carta,
algún manojo de palabras sueltas
anotadas tal vez en lápiz
en alguna esquina dudosa,
en algún margen perdido,
busqué algún suspiro,
algún recorte de diario viejo,
alguna clase de esperaza.
Pero no había nada de eso.
Allí solo había papeles,
esos que yo te había pedido
y que vos prometiste enviarme.
Ni una palabra de amor.
Ni un poema.
Ni una caricia.
Ni un beso tenue
sobre mis ojos tristes.
Sólo esos papeles
y tu irreparable ausencia.
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jueves, agosto 29, 2013
Estar cansado II
De pronto me siento cansado.
Pero no es cansancio del cuerpo
sino más bien del espíritu.
Y en realidad lo que siento es
que esto no está sucediendo ahora.
Se trata más bien de un cansancio viejo
que llega hasta mí desde un tiempo antiguo
que no alcanzo a precisar.
A decir verdad a veces siento
que este cansancio mío
que cada tanto me agobia
llegó al mundo mucho antes
de que yo hubiese nacido.
Me pregunto si alguna vez
llegará a disiparse del todo.
Siento un frío repentino
que me recorre la espalda.
Miro hacia atrás.
Estoy solo.
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martes, agosto 27, 2013
Ausencia II
Lo que más me duele
además, por supuesto,
de tu ausencia
es sentir que mi dolor
te resulta tan ajeno
que no alcanza a tocarte.
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domingo, agosto 25, 2013
Redes sociales
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sábado, agosto 24, 2013
Destino kafkiano
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jueves, agosto 22, 2013
Puentes
"El verdadero milagro de la vida no es encontrarse uno mismo, lo cual después de todo no dejaría de ser una paradoja. Lo importante es encontrarse con alguien, a través de esos efímeros puentes que algunos suelen tender dentro de este mundo de islas. Puentes efímeros, porque duran muy poco, y tal vez estén hechos de la misma materia con la que se tejen los sueños. Pero cada tanto, en medio de esa horrenda soledad que es la vida, uno a veces llega a un puente. Un puente que puede haberse tendido con afecto o con amor, en este mundo en el cual casi todas las citas y casi todos los encuentros son fallidos, en donde casi todo consiste en ir hasta esquinas a las cuales nadie acude nunca. La vida suele ser eso: ir a buscar... y no encontrar. Pero alguna que otra vez, como flechas luminosas en medio de la noche, uno llega a una esquina, tal vez sin siquiera habérselo propuesto, y hay alguien. Cuando eso sucede, vale la pena festejar ese pequeño puente que se nos ha ofrecido. Porque muy pocas veces en la vida de un hombre, acaso apenas una, pasa cerca un centímetro cúbico de suerte, y solo la pescará quien esté atento. A la mayoría de nosotros nos toca apenas un cachito de suerte en la vida, y el peor de los pecados es dejarla pasar. Hay que estar muy atento a las señales, atento a las citas, que se cumplen pero son escasas; atento a los sueños, que se dan pero siempre son pocos.”
(Sobre un monólogo de Alejandro Dolina)
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jueves, agosto 08, 2013
Ausencia
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domingo, agosto 04, 2013
Robarle una flor a la muerte
La escritora Fernanda García Lao publica esta foto en su muro de Facebook, junto con una única y elocuente frase: "Robarle una flor a la muerte". Debajo, se desarrolla el siguiente diálogo:
Germán Serain: Robarle cualquier cosa a la muerte representa un modesto triunfo para nosotros, los mortales. Presumo que ese ha de ser el placer de quien se sabe condenado a muerte y logra ganar de algún modo un día más de vida. Aunque, paradójicamente, también sea el placer de muchos suicidas, que conociendo su destino inexorable se anticipan, sólo para robarle a la muerte su derecho de marcar el cómo, el dónde, el cuándo.
Fernanda García Lao: El suicida siempre pierde.
Germán Serain: Lo sé. Es nada más que ayer, recordando tu foto y tu frase, intentaba encontrar un sentido al hecho de que uno pudiera ser seducido tanto por la idea del suicidio teniendo al mismo tiempo tanto miedo de morir. Y encontré esa respuesta posible, algo así como el ejercicio desesperado de una última libertad, no decidís vos, muerte, no viviré ya más pendiente de ti, sino que decido yo. No deja de ser un abierto desafío, como el de robarle una flor. Desafío paradójico, insisto en ello, pues reafirma (estoy vivo, y por eso decido) al mismo tiempo que niega.
Germán Serain: Añado: Decisiones hay, y de estas sí he experimentado, que poseen la misma pauta de afirmar y negar al mismo tiempo. "Te amo pero me voy", por ejemplo. Y será, según el caso, como un modesto suicidio, o como un modesto asesinato, según desde donde se lo mire.
Fernanda García Lao: Uno colecciona pequeños asesinatos o suicidios, pero sobrevivirlos deja a la muerte desarmada. Esa rosa que tengo en la mano, estaba en el tacho de basura del cementerio. Y no se lo merecía.
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Ceguera
Qué ceguera absurda nos empuja a que tengamos que hundirnos en la soledad y lejos de todo para llegar a comprender que nuestra casa se encontraba allí, precisamente en el punto desde el cual partimos, y al cual ya no podemos volver, cuando aquel día decidimos salir vanamente a buscarnos.
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domingo, julio 28, 2013
Jueces vanos
¿Y quién tendrá la potestad de juzgarte el día que decidas rendirte, cuando nadie más que uno mismo conoce los secretos y las contradicciones del propio dolor?
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domingo, julio 21, 2013
Poema, XXII
G.S. 2013
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Crecer
-¡Tenés que crecer de una buena vez!, le gritó entonces. Ya no podés seguir pretendiendo ser una criatura.
-Pero ¿cómo se supone que se hace para crecer?, preguntó a la manera de respuesta, casi con desesperación.
-Crecer es más sencillo de lo que parece. Sólo hay que golpearse la cabeza contra la pared hasta que sangre.
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